Donald Trump elige a tres ultras para tres puestos clave de su Administración

I look forward to rolling back this disastrous deal with the world’s largest state sponsor of terrorism. http://www.weeklystandard.com/undoing-the-iran-deal-easy./article/2005394 
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Undoing the Iran Deal? Easy.

The election of Donald Trump signals bad news for the Iran nuclear deal, Barack Obama’s signature foreign policy initiative. Calling it the worst deal ever negotiated, the author of The Art of the…

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  • Mike Pompeo, azote de Hillary Clinton, elegido para dirigir la CIA EFE

    , cercanos al Tea Party, ocuparán el puesto de fiscal general y director de la CIA, respectivamente
    Michael Flynn, general retirado del ejército que apoya el uso de prácticas de tortura, será el asesor de seguridad nacional de Trump

    Marta Barandela

    Donald Trump continúa perfilando su Gabinete tras su victoria en las urnas. El presidente electo de Estados Unidos ha elegido al senador republicano Jeff Sessions como fiscal general y al general retirado y ex oficial de Inteligencia Michael Flynn como asesor de seguridad. Por su parte, el congresista Mike Pompeo será el director de la CIA.

    Los tres son del ala más dura del Partido Republicano, comparten un perfil xenófobo, ultraconservador y muy crítico con la Administración Obama.

    Jeff Sessions, fiscal general

    Sessions (1946, Selma, Alabama) es uno de los políticos más leales a Trump. Senador desde 1996 y cercano al Tea Party, su discurso se ha caracterizado por su dureza contra la inmigración. El año pasado aseguró en un artículo del Washington Post, titulado  América necesita frenar los flujos migratorios, que la inmigración legal es “la principal causa de la depreciación del trabajo en Estados Unidos”. Por ello, recomendaba una “moderación de la inmigración” que incluyese “disminuir el ritmo de llegadas para que los salarios puedan subir”.

    En 1986, durante su etapa como fiscal, el Congreso rechazó su candidatura para ser juez federal después de que varios testigos le acusasen de racismo. Sus ex ayudantes testificaron que Sessions utilizaba habitualmente el insulto nigger (término racista dirigido a los negros) y realizaba bromas con el Ku Klux Klan. También afirmaron que se referió a varias organizaciones de defensa de los derechos civiles  como “de inspiración comunista” y “antiamericanas”. Él negó todas las acusaciones y se defendió: “No soy el Jeff Sessions que mis detractores intentan crear”.

    Al igual que el propio Donald Trump, en varias ocasiones se ha mostrado escéptico en torno a la existencia del cambio climático. En 2011 afirmó que el CO2 “no es un contaminante”, sino “el alimento de las plantas”.

    Michael Flynn, asesor de seguridad nacional

    Flynn (1968, Middletown, Rhode Island) lleva meses vinculado al equipo de campaña de Trump como asesor en materia de defensa y política internacional. Es un general de ejército retirado tras más de 30 años de servicio y ex director de la Agencia de Inteligencia de Defensa entre 2012 y 2014, durante el mandato de Barack Obama.

    Es conocido por su postura antimusulmana y su defensa de una política exterior más agresiva contra el Daesh. En febrero de este año defendió que el miedo al Islam es “racional”.

    Fear of Muslims is RATIONAL: please forward this to others: the truth fears no questions…

    Su discurso anti musulmán es similar al de Donald Trump, que durante la campaña llegó a asegurar que debía prohibirse la entrada en el país a todos los musulmanes. Flynn ha mostrado también su aprobación a otra de las propuestas de Trump antes de ganar las elecciones, cuando el entonces candidato republicano aceptó usar prácticas de tortura como la ‘asfixia simulada’ : “Apoyo la idea de que la mejor manera es dejar el mayor número de opciones sobre la mesa hasta el último momento”.

    Mike Pompeo, director de la CIA

    La última de las elecciones de Donald Trump es Mike Pompeo (1963, California), congresista republicano por Kansas y miembro del Tea Party. Pompeo se graduó como número uno en la academia militar de West Point y desde 2010 forma parte del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

    Fue uno de los vocales de la comisión que estudió el papel de Hillary Clinton, por entonces secretaria de Estado, por su presunta negligencia en el ataque a la embajada de Bengasi (Libia) en 2012, en el que murieron cuatro estadounidenses. En su informe fue muy crítico con la demócrata y la acusó de “tratar de encubrir” a Barack Obama.

    Además, Pompeo es un firme opositor al acuerdo nuclear de Estados Unidos con Irán firmado por Barack Obama. Antes de conocerse que sería el director de la CIA, escribió en Twitter que estaba “deseando” revertir el acuerdo “desastroso” con el “mayor patrocinador de terrorismo del mundo”.

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También se ha manifestado en varias ocasiones contra el cierre de Guantánamo y se ha demostrado que tiene vinculaciones con los multimillonarios hermanos Koch, dos de los principales donantes del Partido Republicano.

Fuente: eldiario.es

Los plenos poderes del Presidente de Estados Unidos

por Jean-Claude Paye

La función de Presidente de los Estados Unidos ha evolucionado considerablemente desde la elección de George Bush padre. Hasta entonces, el Presidente se encargaba principalmente de nombrar 40 000 altos funcionarios. Hoy en día, el Presidente utiliza el poder ejecutivo sin rendir cuentas a nadie. Al promulgar nuevas leyes, el Presidente tiene la posibilidad de modificarlas en el sentido que mejor le parezca. Además, la «teoría del ejecutivo unificado» cohíbe al Congreso en cuanto a cuestionar las decisiones del «comandante en jefe». El papel del Congreso se limita ahora a votar el presupuesto federal.

Las recientes elecciones estadounidenses, cuyo resultado sorprendió a la mayoría de los observadores, ofrecen una buena ocasión para recordar de qué poderes dispone realmente el Presidente de Estados Unidos. Como consecuencia de esa elección, con resultado contrario a lo que esperaban, numerosos “analistas” –que habían hecho campaña contra Donald Trump– tratan ahora de tranquilizarse afirmando que las prerrogativas del Presidente de Estados Unidos están estrictamente limitadas por la Constitución y que, por ende, este no dispone «todos los poderes» [1]. Esta idea de que en Estados Unidos existe una rigurosa separación de poderes podría basarse en el hecho que, contrariamente a los miembros de la Unión Europea, al Congreso estadounidense goza de gran reconocimiento en el plano formal.

Valorización de la imagen del poder legislativo estadounidense

Al contrario de lo que sucede en los países miembros de la Unión Europea, en Estados Unidos se otorga mucha más importancia a la institución parlamentaria. Por ejemplo, los miembros del Congreso pueden verse directamente asociados a las negociaciones de acuerdos comerciales de alcance internacional. A la inversa, los Parlamentos nacionales europeos y el Parlamento de la Unión Europea sólo intervienen en la fase final de la conclusión de acuerdos como el CETA, intervención que se limita a la ratificación. Por cierto, esta última prerrogativa ni siquiera estaba prevista sino que es un intento de dar alguna legitimidad a un acuerdo que encuentra gran oposición y sólo surge en julio de 2016, o sea al cabo de 4 años de negociación, de un cambio de estatuto de ese acuerdo, que pasa de ser un simple acuerdo comercial a convertirse en un acuerdo mixto [2].

Un ejemplo en el campo de la cooperación en materia penal permite comprender la diferencia entre el Congreso de Estados Unidos y los Parlamentos de los países miembros de la Unión Europea. Los acuerdos de extradición firmados en 2003 entre la Unión Europea y Estados Unidos fueron negociados de forma totalmente autónoma por la Oficina Europea de Policía, sin pedir la opinión del Parlamento Europeo ni la ratificación de los Parlamentos nacionales de los miembros de la Unión. Las negociaciones se desarrollaron de forma totalmente secreta y si la ciudadanía europea pudo finalmente llegar a conocer este texto fue porque hubo que desclasificar parte del documento… para que lo firmara el Congreso de Estados Unidos [3].

Recordemos también que las disposiciones provisionales del Acta Patriótica tienen ritualmente que ser sometidas a renovación, cada 4 años, ante el Congreso de Estados Unidos, aunque esa renovación se reduce a 2 medidas… las otras ya son de carácter permanente.

Devaluación permanente de los parlamentos europeos

Los Estados miembros de la Unión Europea, por el contario, han emprendido un proceso de devaluación sistemática de sus instituciones parlamentarias. Al nivel del proceso legislativo nacional, el gobierno busca constantemente la manera de imponer su voluntad al Parlamento.

En Francia, el ejecutivo puede recurrir al procedimiento acelerado, que le permite reducir el proceso de debate parlamentario imponiendo una sola presentación ante cada Cámara [4].

También en Francia, y de manera aún más radical, el gobierno puede recurrir al artículo 49, acápite 3, de la Constitución para forzar la adopción de una ley sin pasar por el voto del Parlamento [5]. Este procedimiento ha sido utilizado 85 veces desde 1958 y el actual gobierno del primer ministro Manuel Valls ya ha recurrido a él 5 veces.

Estos procedimientos, que permiten a los gobiernos saltarse la aprobación de los Parlamentos o evitar el debate parlamentario, son utilizados sin que el poder legislativo dé la más mínima muestra de resistencia. El objetivo del gobierno no es entonces imponerse a una oposición sino demostrar –no a los parlamentarios, ya aceptados desde hace tiempo como simples comparsas en lo que no pasa de ser un juego tendiente a legitimar decisiones ya tomadas por otros– a los pueblos que, como dijera hace años el propio Boris Yeltsin: «Un buen Parlamento es un Parlamento que vota las leyes y no hace política.»

El objetivo es lograr que los ciudadanos acepten que la estructura del Estado nacional ha dejado de ser un marco de toma de decisiones para convertirse en un marco de ratificación de políticas que emanan de la superpotencia estadounidense y de sus organizaciones internacionales. La exhibición y ritualización de la sumisión de los Parlamentos a las órdenes del Ejecutivo y de las instancias internacionales conforman una imagen a la que los pueblos están invitados a someterse.

Una imagen de poderío adaptada a la estructura imperial

Contrariamente a los Estados del Viejo Continente, la institución parlamentaria estadounidense se halla constantemente bajo las luces de la prensa. Su papel es servir de ícono de la soberanía estadounidense, pero esa imagen se proyecta también, y sobre todo, hacia el exterior.

El objetivo es, en primer lugar, indicar a los Estados subalternos que Estados Unidos es el único Estado en todo el sentido de ese término, que conserva una estructura intacta, garante de un poder soberano fundamental, el poder de la «nación americana», al que los demás países tienen que someterse. Esto explica por qué, contrariamente a lo que sucede en la mayor parte de las naciones europeas, el Congreso de Estados Unidos mantiene un papel formal de institución a cuyo control sería imposible escapar.

La particularidad estadounidense sería entonces resultado del carácter excepcional de sus instituciones, dado el hecho que no estarían formalmente sometidas a las reformas que Estados Unidos viene imponiendo a los demás países, como la liquidación del poder judicial y el debilitamiento de los Parlamentos. Para imponer su mando en el seno de la estructura imperial, Estados Unidos tiene que consolidar la imagen icónica de independencia del Estado estadounidense en relación con las estructuras internacionales que el poder estadounidense ha venido creando e imponiendo.

Esta imagen del Congreso estadounidense como institución parlamentaria omnipresente y formalmente valorizada puede hacer creer a algunos observadores que los poderes del Presidente de Estados Unidos están sometidos a un constante control del Congreso y que están estrictamente limitados por la Constitución. Lo cierto es que el poder del Congreso está ya en sí mismo restringido por la propia Constitución estadounidense, que otorga al Presidente una serie de prerrogativas excepcionales al concederle un derecho de veto sobre los textos provenientes de los parlamentarios.

Los «Signing Statements» presidenciales

Lo más importante es que los actos del poder legislativo estadounidense pueden ser fácilmente minimizados mediante la utilización de los «Signing Statements», que permiten privar a la ley de su carácter vinculante [o sea, de su obligatorio cumplimiento] para el poder ejecutivo. Este tipo de declaración presidencial, que se agrega al acta de promulgación de la ley en cuestión, generalmente modifica substancialmente dicha ley.

Desde los tiempos de Ronald Reagan ha surgido una tradición de constantes declaraciones presidenciales que reinterpretan todo tipo de textos, desde la simple legalidad hasta los textos constitucionales, propuestos a la firma del Presidente. Ese procedimiento autoriza al Presidente de Estados Unidos a emitir reservas sobre el texto sometido a su firma y le permite no aplicar al pie de la letra las leyes que él mismo ha promulgado.

O sea, es el Presidente quien establece las condiciones y el contexto en los que él tendría que aplicar ciertas disposiciones legislativas. Este procedimiento fue ampliamente utilizado por los presidentes George Bush padre, Bill Clinton y George W. Bush.

Pero el presidente Obama no se quedó atrás en ese sentido. Por ejemplo, al inscribir su firma en la National Defense Authorization Act, el 31 de diciembre de 2011, Barack Obama estipuló que su administración:

«interpretará y aplicará las disposiciones que a continuación se describen de forma tal que se preserve la flexibilidad de la que depende nuestra seguridad y que se mantengan los valores en los que se basa este país» [6].

Barack Obama se opuso a obligación legal de detener militarmente a los terroristas extranjeros, lo cual limitaría la «flexibilidad» de la acción del Ejecutivo. En nombre de la «separación de poderes», que él concibe como una estricta independencia de la función ejecutiva ante la institución parlamentaria, Barack Obama defiende la opción administrativa de mantener a los prisioneros, por ejemplo, en las prisiones secretas de la CIA creadas fuera del territorio estadounidense. En este caso, lo que prevalece no es ya el texto de la ley sino la iniciativa presidencial.

Una inversión de la separación de poderes

Mediante ese uso de los «Signing Statements», Barack Obama invierte el principio de la separación de poderes, modo de organización que data del llamado Siglo de las Luces o de la Ilustración. Para el pensador francés Montesquieu, el objetivo es impedir la concentración del poder político en manos de una sola autoridad. Para ello, es necesario que los poderes se equilibren y se limiten mutuamente. Por el contrario, la visión que el presidente estadounidense tiene de la separación de poderes, separa el poder del Estado de manera que evita que el Poder Legislativo pueda ejercer control sobre el Poder Ejecutivo. Para el poder ejecutivo estadounidense se trata de restablecer la supremacía de la decisión en relación con la norma y precisar que el Ejecutivo no está obligado a observar estrictamente las leyes que emanan de la institución legislativa. En ese contexto, la separación de poderes se convierte en ausencia de límites para la acción presidencial.

La utilización de los «Signing Statements» se ha convertido en un elemento fundamental del poder del Presidente de Estados Unidos. Ronald Reagan los utilizó 250 veces durante sus dos mandatos. Bush padre retomó esa práctica en 228 ocasiones. El demócrata Bill Clinton impuso 381 «Signing Statements». George W. Bush prolongó la tradición, aunque de manera un poco más limitada, al firmar 152 comentarios sobre las leyes sometidas a su firma. Las declaraciones firmadas de los presidentes, en relación con los textos legislativos que les son presentados, contienen a la vez comentarios sobre la legalidad o la constitucionalidad de las disposiciones legales así como declaraciones de oposición al contenido de ciertos artículos. El porcentaje de este tipo de objeciones varía según los presidentes. En el caso de George Bush hijo, el 78% de las leyes promulgadas durante sus dos mandatos comportan ese tipo de objeciones.

En cuanto a Barack Obama, luego de haber expresado públicamente su oposición a ese procedimiento en su primera campaña electoral por la presidencia, finalmente la utilizó 38 veces.

Por lo tanto, nada impide que el presidente electo Donald Trump marche sobre los pasos de sus predecesores y recurra a esa práctica que limita el control del Congreso sobre los actos del Presidente. Hacerlo le evitaría verse sometido a ciertas disposiciones de leyes a las que los presidentes anteriores ya impusieron sus comentarios y reservas en el momento de firmarlas. Y también podrá valerse él mismo de ese recurso, imponiendo sus propios «Signing Statements».

Jean-Claude Paye
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[1] Mathilde Dangé, «Le président américain n’a pas tous les pouvoirs», Le Monde, 11 de noviembre de 2016.

[2] «CETA, TTIP : la France fait encore volte-face sur la politique commerciale européenne», Aline Robert y Marion Candau, La Tribune, 14 de noviembre de 2016.

[3] «Europe-États-Unis : un rapport impérial », Jean-Claude Paye, Réseau Voltaire, 25 de febrero de 2004.

[4] «À quoi sert la procédure accélérée» [En español, “Para qué sirve el procedimiento acelerado”], Asamblea Nacional de la República Francesa, 18 de noviembre de 2011.

[5] «Qu’est-ce que le 49.3», Benjamin Bruel, Le Monde, 5 de julio de 2016.

[6] «Bush, Obama, le changement dans la continuité», Jean-Claude Paye, Réseau Voltaire, 9 de noviembre de 2012.

Jean-Claude Paye
Jean-Claude Paye Sociólogo. Último libro publicado en español: El Final Del Estado De Derecho: La Lucha Antiterrorista: Del Estado De Excepción A La Dictadura, (Argitaletxea Hiru, 2008). Último libro publicado en inglés: Global War on Liberty (Telos Press, 2007).

Red Voltaire
Fuente: Red Voltaire
Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente original : «Los plenos poderes del Presidente de Estados Unidos », por Jean-Claude Paye, Red Voltaire , 19 de noviembre de 2016, www.voltairenet.org/article194121.html

20-N: en el XLI aniversario de la muerte de un Franco de mitificado comportamiento

ÁNGEL VIÑAS*

Catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid. Autor de, entre otras obras, ‘La otra cara del caudillo’ y ‘La conspiración del general Franco’.

La sombra del hombre providencial enviado por Dios para salvar a la Patria de la amenaza de las “hordas moscovitas” sigue proyectándose en la actualidad. No es un caso único. Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, Pol Pot, Trujillo, entre muchos otros, también arrojan o han arrojado oscuridades sobre las sociedades en que tronaron. Pero, retomando el bien conocido eslogan de los tiempos triunfales (“España es diferente”), aquí el ajuste con el pasado sigue encontrando dificultades.

Hoy hace 41 años que murió. No es un aniversario de número redondo y todavía quedan nueve hasta que se llegue al cincuentenario. Un amplísimo segmento de nuestra sociedad no tiene conocimiento directo de su dictadura pero los medios de comunicación social, los documentales y, ¡ay!, los historiadores siguen empeñados en transmitir análisis, reflexiones, cuentos y mitos sobre un pasado que no termina del todo de pasar.

¿Quién elevaría preces por Hitler, Mussolini, Pétain u Oliveira Salazar con el descoco que algunos hacen todavía aquí por Franco?

El caso español no es único pero sí se diferencia nítidamente en el conjunto de países europeos occidentales (lo que dejaron tras de sí los regímenes del “socialismo real” daría para muchos artículos, véanse los casos de Hungría y de Polonia). En (de norte a sur) Noruega, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Francia, Luxemburgo, Suiza, Italia, Portugal, Grecia (no cito a Austria), los demonios del pasado se han exorcizado más o menos contundentemente. ¿Quién elevaría preces por Hitler, Mussolini, Pétain u Oliveira Salazar con el descoco que algunos hacen todavía aquí por Franco?

Los historiadores hemos ido llegando a conclusiones basadas en evidencias (documentales y testimoniales) que iluminan los aspectos más sórdidos del régimen salido de una guerra civil “interminable”. La represión que siguió a la sublevación militar de julio de 1936, que se acentuó en la guerra misma y que continuó en la posguerra constituye, sin la menor duda, el capítulo más vibrante de la historiografía sobre nuestra contemporaneidad.

Los grandes mitos que todavía parecen tener influencia sobre un sector de nuestra sociedad (la demonización de la República, los disturbios y violencias de la primavera de aquel año, las “justificaciones” del golpe, las razones que explican la derrota de unos y la victoria de otros) no han resistido la contrastación documental, escriba lo que escriba algún profesor norteamericano y le imite un núcleo irreductible, aunque no a lo Astérix, de tertulianos, periodistas e incluso políticos. ¿Cómo olvidar alguno de los artículos de Doña Esperanza Aguirre en ABC?

Para alumbrar tiempos oscuros nada mejor que la luz de la historia. Sin adjetivos. Sin trabas. Sin censura. Con archivos abiertos

En los próximos meses saldrán a la luz varios libros que someterán a contrastación adicional ciertos mitos queridos de la derecha neo-franquista. El desequilibrio de los vectores internacionales (David Jorge). La responsabilidad de Franco en el bombardeo y destrucción de Gernika (Xabier Irujo). Los constreñimientos materiales a que se vieron sometidos los republicanos (Miguel Íñiguez).

En esa misma dinámica he tenido oportunidad de desvelar algunos de los mecanismos que ayudaron a Franco a hacerse con una fortunita personal que hace palidecer a la esparcida por la Gürtel. O cómo su tan alabada “hábil prudencia” para mantener a España fuera de la segunda guerra mundial puede echarse al cajón de los mitos. O cómo se las arregló para alargar la guerra, sin que le importaran un comino los sufrimientos de la población y la muerte de sus propios soldados. El año que viene también circulará otro ejemplo de renovado desmontaje de otro mito que ha reverdecido.

Para alumbrar tiempos oscuros nada mejor que la luz de la historia. Sin adjetivos. Sin trabas. Sin censura. Con archivos abiertos. Como en cualquier otro país occidental europeo. En esto, sin embargo, todavía queda algún trecho que recorrer.

Fuente: Público.es

El nuevo mundo que tarda en aparecer

El viejo mundo se muere

Gustave Massiah

La situación parece desesperanzadora. La ofensiva de las derechas y las extremas derechas ocupa el espacio y los espíritus. Se desarrolla en los medios de comunicación y trata de expresar la derechización de las sociedades. Pero no es nada de eso y nada está jugado. Las sociedades resisten y las contradicciones están en marcha; son ellas las que determinan el futuro.

Para comprender la situación partamos de la cita de Antonio Gramsci: “El viejo mundo muere, el nuevo mundo tarda en aparecer y en este claroscuro surgen los monstruos”/1

En este contexto, la estrategia de los movimientos sociales que quieran llevar adelante un proyecto emancipatorio debe articular la respuesta a la urgencia y la construcción de un proyecto alternativo de futuro. Deben al mismo tiempo luchar contra los monstruos e inscribirse en la construcción de un nuevo mundo.

El viejo mundo se muere

Los choques financieros de 2008 confirman la hipótesis del agotamiento del neoliberalismo. El calentamiento climático, la disminución de la biodiversidad y las contaminaciones globales, confirman el agotamiento del productivismo. Se avanzan hipótesis sobre un agotamiento del capitalismo como modo hegemónico de producción. Damos por supuesto que lo que sucedería al capitalismo no sería forzosamente un modo justo y equitativo; la historia no está escrita y no es lineal.

En el Foro Social Mundial de Belém, en 2009, tuvo lugar una convergencia de movimientos: el movimiento de las mujeres, los movimientos campesinos, los movimientos ecologistas y los movimientos de los pueblos amazónicos han expresado fuertemente un nuevo punto de vista. Han afirmado que, si se trata de redefinir las relaciones entre la especie humana y la naturaleza, no se trata solamente de una crisis del neoliberalismo o del capitalismo, se trata de una crisis de civilización, la que desde hace cinco siglos ha puesto adelante la modernidad occidental y ha conducido a algunas de las formas de la ciencia contemporánea.

La situación está marcada por la permanencia de las contradicciones. La crisis estructural articula cinco contradicciones principales: económicas y sociales, con las desigualdades sociales y las discriminaciones; ecológicas con la destrucción de los ecosistemas, la limitación de la biodiversidad, el cambio climático y la puesta en peligro del ecosistema planetario; geopolíticas con las guerras descentralizadas y el auge de nuevas potencias; ideológicas con la interpelación de la democracia, los presiones xenófobas y racistas; políticas con la corrupción nacida de la fusión de lo político y lo financiero que alimenta la desconfianza en relación con lo político y abole su autonomía. La derecha y la extrema derecha han llevado una batalla por la hegemonía cultural, desde finales de los años 1970, contra los derechos fundamentales y particularmente contra la igualdad, contra la solidaridad, por las ideologías securitarias, por la descalificación amplificada desde 1989 (año de la caída del Muro de Berlín, ndt) de los proyectos progresistas. Han llevado ofensivas sobre el trabajo por la precarización generalizada; contra el Estado social, por la mercantilización y la privatización y la corrupción generalizada de las clases políticas; sobre la subordinación de lo numérico a la lógica de la financiarización.

Los nuevos monstruos

A partir de 2011, los movimientos casi insurreccionales de ocupación de las plazas atestiguan la respuesta de los pueblos a la dominación de la oligarquía. A partir de 2013, la arrogancia neoliberal retoma la delantera y confirma las tendencias que han emergido desde finales de los años 1970. Se reafirman las políticas dominantes, de austeridad y de ajuste estructural. La desestabilización, las guerras, las represiones violentas y la instrumentalización del terrorismo se imponen en todas las regiones. Las corrientes ideológicas más reaccionarias y los populismos de extrema derecha son cada vez más activos. Adoptan formas específicas como el noeconservadurismo libertario en los Estados Unidos, las extremas derechas y las diversas formas de nacional-socialismo en Europa, el extremismo yihadista armado, las dictaduras y las monarquías petroleras, el hinduismo extremo, etc. Pero, a medio plazo, nada está jugado.

Hay que preguntarse sobre estos monstruos y las razones de su emergencia. Se apoyan sobre los miedos alrededor de dos vectores principales y complementarios: la xenofobia y el odio a los extranjeros: los racismos bajo sus diferentes formas. Hay que señalar una ofensiva particular que toma las formas de la islamofobia; después de la caída del Muro de Berlín, el “islam” ha sido instituido como el enemigo principal en el “choque de civilizaciones”.

Esta situación resulta de una ofensiva llevada con constancia desde hace cuarenta años, por las derechas extremas, para conquistar la hegemonía cultural. Se ha centrado especialmente sobre dos valores. Contra la igualdad en primer lugar, afirmando que las desigualdades son naturales. Por las ideologías securitarias, que consideran que solo la represión y las libertades pueden garantizar la seguridad.

El endurecimiento de las contradicciones y de las tensiones sociales explica el surgimiento de las formas extremas de afrontamiento. El endurecimiento empieza por el de la lucha de clases y se extiende a todas las relaciones sociales. El multimillonario Warren Buffet declaraba tranquilamente que “algunos dudan de la existencia de una lucha de clases; por supuesto que hay una lucha de clases y es mi clase quien la está ganando”. La financiarización ha profundizado las desigualdades y la casta de los muy ricos se ha restringido. Las llamadas clases medias se han hinchado, pero la precarización afecta y pone en riesgo a una parte de las mismas.

La voluntad de acumulación de riquezas y de poderes es insaciable. Frente a esa desmesura, se asiste a un refugio en la vuelta de lo religioso, confiando en que conseguirá suavizar los extravíos insoportables. La confianza en la regulación estatal está fuertemente cuestionada. La clase financiera ha conseguido subordinar a los Estados. Y el proyecto de socialismo de Estado ha naufragado en las nomenclaturas y en las nuevas oligarquías. La situación es inestable. ¿Cómo creer que puede durar indefinidamente un mundo en el que 62 personas, 53 hombres y 9 mujeres, poseen tanto como otras3,5 mil millones? La voluntad de imponer la reproducción de la situación y el miedo de las revueltas se traduce en el auge de la violencia, la represión y las guerras.

Pero también hay otro motivo para esta situación, que es el miedo de la aparición de un nuevo mundo. Los nuevos monstruos saben que su mundo está en cuestión; para salvaguardar sus posiciones y sus privilegios, instrumentalizan el miedo al futuro, el temor de las convulsiones sociales de las sociedades que va a marcar el futuro.

El nuevo mundo que tarda en aparecer

¿Cuál es este nuevo mundo que tarda en aparecer? Un nuevo mundo que puede dar miedo a los privilegiados y que los movimientos sociales dudan en percibir.

La propuesta es estar atento a las revoluciones en marcha. Hay varias revoluciones en marcha, pero están inacabadas. Y sus salidas son inciertas. Nada permite afirmar que no serán aplastadas, desviadas o recuperadas. Por tanto, convulsionan al mundo; son también portadoras de esperanzas y marcan ya el porvenir y el presente. Son revoluciones de amplio período y cuyos efectos se inscriben en varias generaciones.

Para ilustrar esta idea, partamos de cinco revoluciones en marcha y que son, recordémoslo, inacabadas. Se trata de la revolución de los derechos de las mujeres; de la revolución de los derechos de los pueblos; de la revolución ecológica; de la revolución numérica; de la revolución del poblamiento del planeta.

La revolución de los derechos de las mujeres es la más impresionante. Ella cuestiona relaciones milenarias. Las luchas por los derechos de las mujeres han avanzado enormemente durante los últimos cuarenta años. Se mide progresivamente las convulsiones que suscitan. Esta revolución se encuentra inacabada y arrastra resistencias de una gran violencia. Se puede medir por la violencia de las reacciones de ciertos Estados contra toda idea de la liberación de las mujeres y por la resistencia en todas las sociedades al cuestionamiento del patriarcado. La revolución de los derechos de las mujeres ya ha suscitado un gran cambio en la estrategia de los movimientos; es la negativa a subordinar a otras luchas la lucha contra la opresión de las mujeres. Su negativa a considerar su reivindicación como una contradicción secundaria ha sido retomada por todos los movimientos y traduce el reconocimiento de la diversidad de los movimientos sociales y ciudadanos.

También es significativa la revolución de los derechos de los pueblos. Está inacabada y enfrentada a las tentativas de reconfiguración de las relaciones imperialistas. La segunda fase de la descolonización ha comenzado. La primera fase, la de la independencia de los Estados ha encontrado sus límites. La segunda fase es la de la liberación de los pueblos. Ella desemboca sobre nuevas cuestiones, con los derechos de los pueblos que adoptan diferentes nombres: indígenas, primeros, autóctonos. Renuevan la cuestión de las identidades con la irrupción de identidades múltiples como han sido calificadas por el poeta EdouardGlissand. Interpela sobre la relación entre las libertades individuales y las libertades colectivas.

La revolución ecológica está en sus inicios. Desde ya convulsiona la comprensión de las transformaciones y el sentido del cambio. Ella introduce la noción del tiempo finito y la noción de los límites en relación con el crecimiento ilimitado. Pone en cuestión todas las concepciones del desarrollo, de la producción y del consumo. Reimpone la discusión sobre la relación entre la especie humana y la naturaleza. Interpela sobre los límites del ecosistema planetario. La revolución ecológica es una revolución filosófica que trastorna las certidumbres más consolidadas.

La revolución de lo numérico es una parte de una nueva revolución científica y técnica, combinada especialmente con la de las biotecnologías. Abre nuevas contradicciones sobre las formas de producción, de trabajo y de reproducción. Impacta a la cultura, empezando a convulsionar a terrenos tan vitales como los del lenguaje y la escritura. Por el momento, la financiarización ha logrado instrumentalizar las convulsiones de lo numérico, pero las contradicciones permanecen abiertas y son profundas.

La revolución del poblamiento del planeta está en gestación. Todas las grandes convulsiones históricas han tenido consecuencias sobre el poblamiento del planeta. Entenderlo permite evitar calificar a las cuestiones de las migraciones y de los refugiados como crisis migratorias que se podrían aislar y que acabarían por reabsorberse. Los cambios en el poblamiento del planeta prolongan las rupturas precedentes. La de la urbanización y de la armadura urbana mundial con la multiplicación de los barrios precarios. El cambio climático no solo va a acentuar las migraciones medioambientales. La elevación del nivel del mar podría alcanzar hasta un metro desde ahora hasta el final de siglo. Según las Naciones Unidas, el 60% de las 400 áreas urbanas de más de un millón de habitantes en 2011 -o sea 900 millones de personas aproximadamente-, estarían expuestas a un elevado riesgo natural. La escolarización de las sociedades modifica los flujos migratorios. Los diplomados que salen permanecen en contacto con su generación a través de internet. Los otros alimentan al grupo de los parados diplomados, nueva alianza entre los hijos de las capas populares y los hijos de las capas medias. Los movimientos sociales intentan articular las luchas por el derecho a seguir viviendo y trabajando en el país. Verifican que las ganas de permanecer son indisociables del derecho a salir. La noción misma de identidades se encuentra interpelada por la evolución de los territorios y por el mestizaje de las culturas.

El necesario pensamiento estratégico

Los movimientos sociales y ciudadanos deben adoptar su estrategia a la nueva situación. Todo pensamiento estratégico se construye sobre la articulación entre la urgencia y la construcción de un proyecto alternativo. La urgencia es la resistencia a los nuevos monstruos. Pero para resistir es necesario un proyecto alternativo.

El proyecto alternativo empieza a perfilarse. Desde 2009, en el Foro Social Mundial de Belém al que se ha hecho anteriormente mención, la propuesta que se presenta es la de una transición ecológica, social, democrática y geopolítica. Esta propuesta combina la toma de conciencia de las grandes contradicciones y la intuición de las grandes revoluciones inacabadas en marcha.

Hay que insistir sobre la idea de transición que es frecuentemente –mal- presentada como una propuesta de temporización. La propuesta de transición no se opone a la idea de revolución, está en ruptura con una de las concepciones de la revolución, la de la gran tarde; inscribe la revolución en el tiempo largo y discontinuo. Subraya que en el mundo actual emergen nuevas relaciones sociales, como han emergido las relaciones sociales capitalistas, de forma contradictoria e inacabada, en el mundo feudal. Esta concepción da un nuevo sentido a las prácticas alternativas que se buscan y que permiten, también en este caso de forma inacabada, precisar y preparar un proyecto alternativo.

Una de las dificultades de este período concierne a esta articulación entre la resistencia y el proyecto alternativo. La lucha de clases es, sin duda, el elemento determinante de la resistencia y de la transformación. Pero es necesario redefinir la naturaleza de las clases sociales, de su relación y de las luchas de clases. En la concepción dominante de los movimientos sociales, la revolución social debía preceder y caracterizar a las otras revoluciones y liberaciones. La importancia de las otras cinco revoluciones en marcha interpela a la revolución social y el atraso de la revolución social interpela a su vez a las otras revoluciones.

No es necesario volver a la urgencia de la resistencia contra los monstruos. A la vez que señalar la importancia y la necesidad de un proyecto alternativo. No es secundario comprender como el miedo all nuevo mundo actúa sobre la aparición de los monstruos. Cojamos el ejemplo de un elector de Trump, de clase media, blanco, en el Estados Unidos profundo; cuando mira alrededor suyo ve que los indios siguen ahí, que los negros ya no soportan el racismo, que los latinos son cada vez más numerosos y a veces mayoritarios y que las mujeres no se dejan manejar. ¡Acaba por ver que su América profunda va a dejar de existir y está dispuesto a coger sus fusiles para tirar!

De hecho, las sociedades resisten más de lo que se piensa a la derechización de las elites y de los medios de comunicación. Se puede verificar. En Hungría, el referéndum contra los extranjeros no ha podido ser validado, ya que, a pesar de las presiones, solo el 37% de los-as húngaros-as han ido a votar en esa consulta. En Polonia, las manifestaciones masivas han hecho retroceder a los que querían prohibir cualquier aborto. En Francia, dos tercios de los-as franceses-as se han opuesto a la abrogación de las leyes de matrimonio para todos. Un sondeo en cinco países europeos muestra que, según los países, del 77% al 87% de los encuestados son favorables a la regularización de los sin papeles que dispongan de un contrato de trabajo. Un sondeo de Amnistía Internacional en 27 países ha mostrado que, a pesar de los discursos anti-refugiados, en 20 de los 27 países, más del 75% de los encuestados está a favor de la acogida de los refugiados.

Cuando pueden expresarse, las sociedades son más abiertas y más tolerantes de lo que quieren hacer creer las corrientes de extrema derecha y los medios de comunicación que les sirven de correa de transmisión. Pero esta resistencia no se muestra, no se traduce en la adhesión a un proyecto progresista, manifestando así la ausencia de un proyecto alternativo creíble. Es menos “la derecha” que triunfa que “la izquierda” se desmorona.

Así pues es necesario que resistamos, en lo inmediato, paso a paso y aceptar comprometerse en el tiempo largo. Esta resistencia pasa por la alianza con todas las y todos los -y ellos-ellas son numerosos/as-, que la igualdad es mejor que las desigualdades, que las libertades individuales y colectivas deben ser ensanchadas al máximo, que las discriminaciones conducen al desastre, que la dominación conduce a la guerra, que es necesario salvaguardar el planeta. Esa batalla sobre los valores pasa por el cuestionamiento de la hegemonía cultural del neoliberalismo, del capitalismo y del autoritarismo. Podemos demostrar que resistir es crear. Por cada una de las revoluciones inacabadas, a través de las movilizaciones y las prácticas alternativas, podemos luchar para evitar que sean instrumentalizadas y sirvan para reforzar el poder de una élite, antigua o nueva.

Los años que vienen serán sin duda muy difíciles y las condiciones serán muy duras. Pero, a escala de una generación, nada está jugado, todo es posible.

15/10/2016

Gustave Massiah es una personalidad de referencia internacional en el espacio altermundista
Fuente: Viento Sur
Notas:

1/ Cuadernos de la Cárcel, Tomo 3, ERA, 1984, (pdf) disponible en http://www.mediafire.com/view/cukxs78er9y3neb/Cuadernos_de_la_cárcel_(Tomo_III)

https://blogs.mediapart.fr/jean-pierre-anselme/blog/071116/le-nouveau-monde-qui-tarde-apparaitre

– See more at: http://www.vientosur.info/spip.php?article11927#sthash.PlDSPPP9.dpuf

Morir sin luz

Cortar la luz a una anciana es una clara violación del artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
La pobreza energética mata, como se ha visto de nuevo esta semana
Señores dirigentes: hay una guerra mundial contra los pobres y ustedes participan en ella

Olga Rodríguez

Un amigo iraquí que sufrió torturas y pérdidas provocadas por la invasión de Irak tiene un sueño recurrente cuando duerme: en torno a una mesa repleta de manjares conversan y ríen políticos, empresarios y periodistas occidentales. De repente, caídos del cielo, se desploman sobre la comida decenas de cadáveres de iraquíes, los muertos olvidados de las páginas no escritas de eso que llamamos actualidad.

Su pesadilla –reflejo de un sentimiento de abandono y de un contexto real– puede ser aplicada no solo al horror de Irak, mercantilizado y desdeñado por gobernantes y medios de comunicación, sino a otros dolores también despectivamente ignorados: los provocados en estos años de empobrecimiento, precariedad, expolio y desigualdad.

Sin ir más lejos, esta misma semana se añadía otro crimen más al techo de cadáveres que algún día se desplomarán sobre la mesa en la que almuerzan, sin conciencia y sin culpa, los dirigentes responsables de que haya familias sin suministros básicos. La víctima es una mujer de 81 años que vivía en Reus. Se llamaba Rosa y su arrendatario había interpuesto una demanda judicial de desahucio por impago. Gas Natural Fenosa le cortó la luz hace dos meses porque no podía pagarla y por eso usaba velas para iluminar su hogar. Una de esas velas se cayó mientras dormía, incendió el colchón y la anciana murió asfixiada por el humo. La eléctrica se saltó la ley al no informar a servicios sociales de que iba a efectuar el corte.

La pobreza energética afecta a más de  cinco millones de personas en España, mientras las eléctricas siguen acumulando beneficios. Si les parece una cifra increíble pasen por los barrios más humildes de las ciudades, hablen con la gente, y les mostrarán los empalmes de cables que realizan para mantener a sus hijos con electricidad y algo de calor. En Barcelona, por ejemplo, un colectivo de bomberos  ha denunciado que el 70% de los incendios en viviendas están causados por artilugios que la gente sin suministros usa para cocinar o calentarse, incluida la quema de periódicos o de alpargatas. Y hace solo unos días UGT ofrecía  datos similares de toda Catalunya.

La privación de luz, agua o vivienda digna a las personas, en un mundo con tanta riqueza en tan pocas manos, es una violación de los derechos humanos. Pero parece que buena parte de los gobernantes y del periodismo no lo considera digno de escándalo. De hecho el PP ha tumbado todas las iniciativas sobre pobreza energética  desde que Rajoy llegó a Moncloa. Incluso se negó a reconocer que existiera pobreza energética.

Gas Natural Fenosa obtuvo 1.502 millones de euros en beneficios en 2015. Su consejero delegado ganó 3,3 millones de euros el pasado año. Desde el inicio de la crisis y hasta 2015 la factura de la luz ha aumentado un 73%, con una media de 69 euros mensuales en este mes de octubre, la sexta subida del año. En el mismo periodo ha descendido la renta media de los hogares y crecido la desigualdad, la precariedad y la pobreza. Teniendo en cuenta estas cifras, ¿qué medidas van a adoptar gobernantes y eléctricas para respetar los derechos humanos y evitar que haya personas sin luz?

¿Está el Gobierno en contra del  artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que señala que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”?

¿Vetaría el PP el artículo 14 de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, que establece como derecho para las mujeres “gozar de condiciones de vida adecuadas, particularmente en las esferas de la vivienda, los servicios de saneamiento, la electricidad y el abastecimiento de agua, en transporte y las comunicaciones”?

¿Es partidario el oligopolio eléctrico de seguir condenando a millones de personas a enfundarse dos pijamas a las siete de la tarde, apagar la luz y meterse en la cama porque no pueden afrontar un pago mayor de la electricidad y la calefacción?

Señores dirigentes, ¿están a favor de que haya personas mayores viviendo a la luz de las velas, arriesgándose a incendiarse con ellas? Díganlo claramente. Hay una guerra mundial contra los pobres y ustedes participan en ella.

Fuente: eldiario.es

Primera ley de la física: no hay elecciones, Rajoy sube los impuestos

JUAN CARLOS ESCUDIER

Debido a la herencia recibida, es decir la de Zapatero, Rajoy no podrá cumplir de nuevo su promesa electoral más importante: bajar los impuestos. A este hombre le persigue la fatalidad y el fantasma de las cejas circunflejas porque su determinación era inquebrantable. Poco antes de que se repitieran las elecciones se lo dijo al señor corresponsal del Financial Times y no a los chicos de la prensa: si todo seguía como hasta ahora, volvería a bajar el IRPF y lo que se le pusiera por delante porque España era mucha España y en ningún lado estaba escrito que él no pudiera acometer una rebaja fiscal, cumplir con el déficit y seguir durmiendo la siesta a pierna suelta, pese a las amenazas de Bruselas.

Ni aquella fue una promesa electoral ni fue electoralista la reforma tributaria anterior por la que se dejaron de recaudar cerca de 8.000 millones de euros, de los que 4.800 millones procedían del IRPF y el resto, en su mayor parte, de reducir el adelanto a cuenta del impuesto de sociedades, una medida que después de los comicios hubo de ser corregida a toda prisa sin que nuestro dúo sacapuntas económico se pusiera rojo de vergüenza. Nada extraño por otra parte ya que para Montoro ponerse rojo es un imposible metafísico y para Guindos el imposible es físico: por poco sol que tome adquiere un barnizado tipo sapelly que no admite ninguna otra gama de colores.

Descartada la estafa electoral en toda regla, la mala suerte ha querido que del “podemos acometer otra rebaja de impuestos” se haya pasado a “no subiré los impuestos más importantes”, con lo que da cumplimiento una vez más a la primera ley de la física, cuyo enunciado reza así: todo impuesto alejado de un período electoral experimenta una fuerza hacia arriba proporcional a la cara dura del que gobierna. Obviamente, no vamos a pedir ahora que el Ejecutivo escape a las leyes de la física, sobre todo a la de la inercia en la mentira.

Como hay que cumplir sí o sí el objetivo de déficit, que para eso la Comisión Europea ha desbloqueado los fondos estructurales y ha suspendido la multa por el desequilibrio excesivo de las cuentas, el Gobierno se dispone a seguir a rajatabla las instrucciones de Rajoy, que no dejan lugar a dudas: salvo el IRPF y el IVA -y está por ver- aumentarán todos los impuestos y, como no será suficiente, se crearán otros para poder subirlos en el futuro.

Curiosamente –y en esto sí que sonreirá la fortuna a nuestro desdichado guía- no es de esperar una gran oposición del resto de partidos, que en algún momento han planteado alternativas similares. El menú que se prepara incluye eliminar deducciones en el impuesto de sociedades, elevar el de los hidrocarburos y el del alcohol y el tabaco, que es muy ecológico y muy sano, gravar las bebidas azucaradas, que es más sano todavía, y, posiblemente, armonizar con un tipo mínimo el de Patrimonio y Sucesiones.

Lo normal sería acometer de una vez por todas una reforma integral que asegure las funciones primordiales de la fiscalidad, esto es, que pague más el que más tiene y que se redistribuya adecuadamente la riqueza. Y eso no pude pivotar sobre la imposición indirecta, que es tan igualitaria que hace pagar lo mismo a un banquero que a un limpiador de ventanas. Tan racional parece que está descartado a priori.

Pese al episodio de Fernández Díaz, con el que se ha dado la impresión de que la oposición atenaza al Gobierno y que ha obligado al PP a una argucia para asegurar al exministro el aumento de sueldo prometido, la geometría variable permitirá que salgan adelante el techo de gasto y los Presupuestos, subidas de impuestos incluidas. Lo contrario abocaría a nuevas elecciones, que es un escenario que detestan el PSOE y C’s, sobre todo por el tapizado de los sofás y las cortinas. Donde Rajoy no llegue con la mano llegará con la punta de su espada, que es la de Damocles.
Fuente: Público.es

El segundo suicidio del PSOE

Jorge Bezares

Ya sabemos a las claras que Mariano Rajoy va a seguir con sus reformas y que si no lo dejan gobernar, pues convocará elecciones.

Trágala. Esto es lo que hay tras el suicidio político que el PSOE protagonizó con la abstención para investirlo presidente del Gobierno, y que lo ha situado como tercera fuerza política, más cerca de Ciudadanos que de Unidos Podemos.

Como ya están calibrando el alcance catastrófico de la abstención, los barones sociatas se ha puesto duros con los Presupuestos y exigen ahora más gasto para darle al Gobierno un nuevo sí quiero, amor mío.

Rajoy ya les ha dicho que bueno, tras poner fin la CE a la etapa de austeridad que tantas alas les ha dado a los populismos.

Pero si el PNV no lo remedia pactando las cuentas públicas con Mariano Rajoy, al PSOE no le cabe otra que una nueva bajada de pantalones por el bien de España de los españoles, un segundo suicido.

Mientras tanto, en la comisión gestora del PSOE las aguas bajan revueltas. La nueva dirección actúa como una especie de junta-militar en la que dos de sus miembros, el balear Francesc Antich y el riojano Francisco Ocón, son meras figuras decorativas.

Pero Javier Fernández, otrora conocido bajo el sobrenombre de Autoridad Moral, es tildado ahora de Javier-Blandengue-Fernández. Primero fue Eduardo Madina, después Pedro Sánchez y ahora el presidente del Principado, pobre mío. Pues eso, que no es lo suficientemente killer el asturianín.

El pecado es no atreverse con el PSC. En vez de ponerlos de patitas en la calle en el próximo Comité Federal, que era lo acordado, va  y pacta con Iceta una comisión, que en la práctica es una patadita para adelante que, a día de hoy, deja dentro del PSOE a los 18.000 militantes del PSC.

Que no, mi alma, que “no puede ser que el PSOE se entere por la prensa del derecho a decidir… Eso no es lealtad. No es reciprocidad”, dijo Susana Díaz en Telecinco, en su lavada de cara televisiva en dos actos –el segundo fue en casa Ferreras-.

Que tache desleales a los dirigentes socialistas catalanes, es puro cinismo, sobre todo si tenemos en cuenta que la lideresa andaluza es campeona mundial en deslealtad tras encabezar, diseñar y protagonizar durante los dos últimos años la cacería política contra el único secretario general del PSOE elegido por sus militantes,  Pedro Sánchez.

En estos momentos, cuando en Andalucía su gestión empieza a ser contestada, que aparezca por Madrid impartiendo teóricas sobre el PSOE es un acto de irresponsabilidad.

En vez de dar respuesta a las protestas que recorren las calles de algunas grandes ciudades andaluzas por el deterioro de la sanidad y la educación públicas, se va de gira para disertar sobre el partido y anunciar -si hacerlo- que ella es la que manda y que el juguetito llamado PSOE es suyo y de nadie más.

En fin, como decía Antonio Maíllo, de IU, quien no la conozca que la compre. Desgraciadamente para ella y para el socialismo andaluz, cada día la conoce más y más gente. Lo más grave es el autismo en el que ha sumergido a una organización que fue abanderada del socialismo democrático en España.

PD: (1) Otro que se está intentando lavar la cara es Antonio Hernando. Lamentable su silencio, su media sonrisa, cuando Susana Griso, de Espejo Público, le preguntó si Pedro Sánchez tenía un acuerdo con los independentistas y Podemos para montar un Gobierno. Vomitivo. Mientras que siga siendo la cara del PSOE en el Congreso, dudo muy mucho que los socialistas recuperen terreno. Si algo no perdona este país, es a los traidores y a los troyanos, aunque se vistan de seda. Por cierto, hay quien mantiene que Hernando siempre fue un troyano, un quintacolumnista desde el minuto uno en el equipo de Pedro Sánchez.

(2) En la comisión gestora del PSOE hay quien quiere acabar con las corrientes internas; en concreto, con Izquierda Socialista. Todo para lo mismo: facilitarle las primarias a Susana Díaz. Cabe recordar que José Antonio Pérez Tapias logró en las primarias para secretario general el 15% de los votos.

(3) Pepiño Blanco, el político socialista que dio ‘glamour años veinte’ a los gasolineras, está hecho el principal macho vara del PSOE. Según va contando por ahí, después de llevarse por delante a Pedro Sánchez, él y los suyos quieren hacer lo propio con Susana Díaz. Es la operación ‘ni uno ni otra’ que tanto gusta a Alfredo Pérez Rubalcaba, que parece decidido a apoyar a Patxi López o a otro tercero en discordia. Los rubalcababoys ya han tomado Ferraz y Mario Jiménez sin enterarse. Por cierto, que Pepiño Blanco no apoye a la lideresa andaluza puede ser hasta bueno para ella, ¿no?

(4) Los diputados socialistas que votaron no a la investidura de Rajoy empiezan a ser apartados de sus puestos. El primero en caer ha sido José Zaragoza (PSC), que estaba destinado a presidir la Comisión Mixta sobre la UE. Le sustituirá la muy leal colaboradora de Pérez Rubalcaba, Soraya Rodríguez. A Margarita Robles la están intentando aburrir y le van a quitar la presidencia de la Comisión de Justicia. En su lugar, podrán al multiusos José Enrique Serrano. Fernández no tiene ni idea de con quién se está jugando los cuartos. En fin, puro estalinismo en pleno siglo XXI, que contrasta con el trágala que están dispuestos para que Jorge Fernández Díaz presida la Comisión de Asuntos Exteriores pese a estar reprobado por el Congreso. Impresentable.

(5) Pedro Sánchez reapareció este miércoles con el siguiente tuit: “Al PP hay que exigirle la dimisión de Fernández Díaz. Ni puede ni debe presidir la Comisión de Exteriores quien ha sido reprobado”. Al menos, ha logrado que la votación se aplace. Eso, que los cadáveres a veces gozan de una salud de hierro.

Bienvenidos al show de Trump

Entrevista a John Catalinotto
Bienvenidos al show de Trump

Alex Anfruns
Investig’Action

Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

La mayoría de los observadores han recibido con miedo y horror la llegada al poder del “verdadero Donald Trump”. Más allá de su provocador discurso en contra de las elites y de una campaña centrada en despertar un sentimiento nacional con la consigna “Make America Great Again”, ¿qué significarán sus políticas para el 99 %? Con el fin de desligar la verdad de la ficción en su programa hemos entrevistado a John Catalinotto, director del periódico Workers World y agudo observador de la política estadounidense.
Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos, ¿cómo le definiría?

Los europeos podrían pensar que Donald Trump es una combinación de las peores características de Silvio Berlusconi y Marine Le Pen. Es una persona rica, egoísta y arrogante. Se va a responsabilizar de un ejecutivo que gestiona el mayor presupuesto estatal y la maquinaria militar más destructiva del mundo. Muchos otros políticos capitalistas, tanto republicanos como demócratas, incluida Hillary Clinton, también apoyan una política reaccionaria y a favor de la guerra, que es peligrosa para el mundo. La diferencia es que Donald Trump da abiertamente voz y una plataforma a la retórica antimusulmana, antiinmigrantes, racista y misógina, por lo que su victoria fomenta la movilización de los segmentos más intolerantes de la sociedad estadounidense.

En comparación con las políticas del gobierno Obama, ¿qué podría cambiar para la clase trabajadora, las personas afroamericanas, latinas e inmigrantes?

En Estados Unidos la clase trabajadora está constituida por muchas personas de origen indígena, afroamericano, latino, del este y oeste de Asia y de las islas del Pacífico, incluidos muchos inmigrantes. Los trabajadores son tanto hombres como mujeres, son LGBTQ, personas con trabajo y en paro. Una gran mayoría de los trabajadores son hombres de origen europeo.

En mi opinión, Trump en la Casa Blanca y los republicanos controlando ambas cámaras del Congreso significará un ataque abierto a todos los trabajadores, a sus sindicatos, a sus beneficios sociales. Algo similar a lo que ocurrió en Argentina cuando Macri sustituyó a Cristina Kirchner. Algo similar a lo que ocurrió en los estados de Wisconsin y Carolina del Norte cuando los republicanos del “Tea Party” llegaron a ser gobernadores. No es que Clinton o siquiera Obama promovieran los derechos de los trabajadores, pero no emprendieron un ataque abierto a esos derechos.

Obama deportó a entre uno y dos millones de trabajadores indocumentados. Trump afirma que será aún más activo en la expulsión de inmigrantes indocumentados y su elección ha provocado miedo entre la comunidad inmigrante. Trump ha defendido abiertamente las tácticas policiales agresivas, con lo que es de esperar que la elección de Trump haga aún más arrogantes y agresivos a los policías en las comunidades negras. Trump denigra a las personas musulmanes y los peores racistas atacan a los musulmanes.

Pero esta elección tiene otra cara. Políticos sofisticados como Obama e incluso Clinton ocultan la completa decadencia del imperialismo estadounidense. La elección de Trump saca a la luz la podredumbre. Ya está reclutando su “equipo” de gobierno entre las cloacas de la política y los medios estadounidenses. No solo ha provocado un enorme temor sino también rabia. Decenas de miles de personas han salido a las calles, muchas de las cuales nunca se habían manifestado antes en su vida. Ahora saben que no pueden seguir siendo neutrales. Se han visto obligadas a tomar postura. Algunas de ellas se siente personalmente atacadas bajo la presidencia de Trump. Otras se sienten solidarias con grupos de personas que son el blanco directo de los ataques y se unirán a organizaciones que las defienden. Sea cual sea la motivación inicial, una vez que se ponen en marcha sus vidas pueden cambiar. Nuestra tarea como personas revolucionarias es dar una dirección a este cambio.

¿Cómo fue la cobertura de la campaña de Trump que hicieron los medios de comunicación dominantes? ¿Acaso Trump es el árbol que impide ver el bosque?

Hay diferentes corrientes entre lo que yo llamaría los medios de comunicación corporativos. Existen los medios de la clase dirigente: Wall Street Journal, New York Times, Washington Post, Los Angeles Times, las noticias de la radio y la televisión, y CNN y MSNBC. Hay enorme corriente de medios de extrema derecha: Fox News, los periódicos y debates por radio de Murdoch.

Al principio de la campaña de Trump tuvo gran cantidad de publicidad gratis en ambas corrientes de los medios corporativos, en parte debido a la posición de Trump como excéntrica celebridad millonaria. Su cobertura mediática reportó beneficios a los medios. Además, inyectó una buena dosis de ideología reaccionaria a la campaña. Creó una alternativa “populista” reaccionaria a la campaña de Bernie Sanders.
Esta cobertura mediática catapultó a Trump hasta convertirlo en candidato republicano. En un momento dado los medios de la clase dominante trataron de deshacer su creación. The New York Times y Washington Post le atacaron en docenas de artículos cada día. Era demasiado tarde. Los medios de derecha apoyaron a Trump durante toda la campaña.

Por lo que se refiere al futuro inmediato, lo que es seguro es que Trump es incapaz de “devolver puestos de trabajo a Estados Unidos” renegociando o rompiendo acuerdos comerciales. Los puestos de trabajo industriales han desaparecido menos a causa de la globalización que a causa del inexorable avance tecnológico de la industria capitalista. La crisis económica empeorará. El capitalismo está en un callejón sin salida. La izquierda tiene que encontrar un manera de defender a los sectores más oprimidos de la clase trabajadora; es más aún, es de estos sectores de donde saldrá el liderazgo y ellos unirán a toda la clase trabajadora primero en contra de las políticas reaccionarias de Trump y después en contra de todo el podrido sistema capitalista.

¿Qué podemos esperar de su política exterior?

De hecho, la decadencia del imperialismo estadounidense empuja a su gobierno a emprender guerras aventuradas con independencia de quién sea el presidente. Obama hizo campaña a favor de acabar con las guerras, pero ha intervenido en al menos siete países con fuerzas militares y en muchos más por medio de la subversión. Hillary Clinton es una belicista pro-Pentágono. Trump es más imprevisible, un elemento peligroso aun cuando afirma estar dispuesto a negociar con Rusia. También afirma que quiere romper los acuerdos con Irán y Cuba, e imponer aranceles a China. Tenemos que estar preparados para oponernos a nuevas guerras.

Entonces, ¿cree usted que simplemente seguirá en el mismo rumbo?

Tanto Trump como Clinton, tanto la clase dirigente republicana como la demócrata e incluso el sector de Bernie Sanders sirven a los intereses del imperialismo estadounidense. El imperialismo no es una política de un grupo de políticos, sino que es un sistema económico que significa la dominación del capital financiero. La incapacidad actual de este sistema de generar beneficios por medios relativamente pacíficos significa que esté quien esté al mando del imperialismo estadounidense soporta enormes presiones que le encaminan a la guerra.

Cualquier persona conocedora de lo que ha ocurrido en la última década sabe que Hillary Clinton apoyó todas las guerras: contra Afganistán, Iraq, Libia, Siria, la subversión contra Venezuela y otros gobiernos nacionalistas progresistas en América Latina. Si se observa atentamente se sabe que aunque Obama llegó al poder con la idea de poner fin a las intervenciones estadounidenses en Afganistán e Iraq, el Pentágono le presionó para que primero aumentara la cantidad de tropas destinadas en Afganistán y que ahora Estados Unidos ha empezado a enviar otra vez tropas a Iraq. En Siria un acuerdo temporal entre Estados Unidos y Rusia fue saboteado casi inmediatamente por un ataque militar que contaba con el apoyo de elementos del aparato de Estado estadounidense y sin duda del Pentágono.

Trump nunca ha estado involucrado en las decisiones de la política exterior estadounidense, por lo que no hay antecedentes. Lo que dijo durante la campaña electora está dirigido a lo que él creía que contribuiría a ser elegido. Puede que tenga poca o ninguna relación con lo que realmente haga una vez en el poder. En ocasiones lo que afirma al principio de una frase se contradice con lo que dice al final de la misma. Afirmó que Estados Unidos reconocería Jerusalén como capital de Israel, que rompería los acuerdos con Irán y Cuba. También afirmó que tendría una política más abierta de negociaciones con Rusia. Tengo mis dudas de que algún gobierno serio confíe en sus palabras de paz. Aquí, en nuestro pequeño movimiento procomunista, no tenemos confianza alguna en que vaya a llevar a cabo una política menos agresiva. Tenemos que construir aquí un movimiento que pueda luchar tanto contra el imperialismo estadounidense en el exterior como contra sus reaccionarias políticas en el interior.

¿Y cómo emergería este movimiento?

En el movimiento antiimperialista europeo existe cierta confusión acerca del papel de Trump. Se puede entender el Schadenfreude [regodeo malicioso] por la derrota de Clinton. Todos saben lo agresiva que es Clinton. Quizá han dado por perdida a la clase trabajadora estadounidense. Pero en Estados Unidos tenemos que desarrollar un movimiento en contra de las guerras estadounidenses. Únicamente podemos hacerlo si los sectores más oprimidos de la clase trabajadora no solo se unen a esta lucha sino que la lideran. Quienes en el extranjero se alegran de la victoria de Trump se distancian de los inmigrantes, de la población negra, de las mujeres activistas, de las personas LGBTQ, de los musulmanes, de todas aquellas personas que temen una presidencia de Trump o, mejor, están rabiosos con un presidente que “no es su presidente”.

Lo único positivo que puede venir de estos vergonzosos 18 meses de campaña burguesa es que miles de personas se han manifestado día tras día contra el nuevo presidente desde que resultara elegido. Puede que algunos estén a favor Hillary Clinton por razones equivocadas, pero la mayoría de las personas que están en la calle está en contra de Trump y de todo lo que significa. No están en la calle porque dice que va a negociar con Rusia. Quienes aquí quieren luchar contra las guerras imperialistas tienen que estar en las calles con estas personas. Están asustadas, están enfadadas, están experimentando un cambio, están reconsiderando sus ideas. Tenemos que estar con ellas para tratar de ganarlas para que luchen no solo contra el racismo, el sexismo y la xenofobia de Trump, sino contra todas las guerras imperialistas.

John Catalinotto ha militado activamente en contra de las políticas imperialistas desde la Crisis de los Misiles en octubre de 1962. Desde 1982 es director de Workers World, el último periódico procomunista que todavía se publica semanalmente en papel en Estados Unidos. Fue coorganizador del Tribunal de Crímenes de Guerra en Yugoslavia celebrado en Nueva York en junio de 2000 y del Tribunal de Crímenes de Guerra en Iraq celebrado en Nueva York en 2004, ambos junto con el International Action Center, una organización estadounidense fundada por el activista de los derechos humanos Ramsey Clark. Ha publicado y colaborado en dos libros, Metal of Dishonor about depleted uranium y Hidden Agenda: the U.S.-NATO Takeover of Yugoslavia. Está escribiendo el libro, Turn the Guns Around: Mutinies, Soldier Revolts and Revolutions.

Alex Anfruns es conferenciante, periodista y redactor jefe del medio independiente Investig’Action de Bruselas. En 2007 fue ayudante de dirección del documental Palestina, la verdad asediada. Voces por la paz (disponible con subtítulos en catalán, castellano, inglés y árabe). Entre 2009 y 2014 hizo varios viajes a Egipto y a los territorios palestinos ocupados. Desde 2015 edita cada mes Journal de Notre Amérique.

Fuente: http://www.investigaction.net/en/usa-welcome-to-the-trump-show/
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

Trump y el fin de las utopías

Donald Trump, presidente electo de EEUU, y Nigel Farage, eurodiputado de UKIP, tras la victoria del republicano en las elecciones del 8 de noviembre. | Foto: @Nigel_Farage

Los indigentes intelectuales han encontrado a su líder. Se han reafirmado y presumen de ello. El patanismo amenaza con extenderse de forma incontrolable.

Rosa María Artal

Donald Trump, presidente electo de EEUU, y Nigel Farage, eurodiputado de UKIP, tras la victoria del republicano en las elecciones del 8 de noviembre. | Foto: @Nigel_Farage
Donald Trump, presidente electo de EEUU, y Nigel Farage, eurodiputado de UKIP, tras la victoria del republicano en las elecciones del 8 de noviembre. | Foto: @Nigel_Farage
” El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”, le dice Ilsa Lund a Rick Blaine en la mítica película Casablanca, bajo el ruido de las tropas nazis que ya entraban en París. A lo largo de la historia las víctimas de todos los conflictos –bélicos o económicos– han sufrido mucho, como mínimo tanto como ahora. Sus reacciones son imprevisibles. En Estados Unidos ha primado el rencor de un sector decisivo de electores. Con motivos pero nada ingenuo: la mochila de Trump viene cargada hasta de algo que se parece al fascismo. El mundo que nunca ve lo que tiene alrededor se muestra atónito con el odio de los votantes que nos han clavado a alguien como Donald Trump en la presidencia del país más poderoso de la tierra. Y con los que en Europa siguen parecidas sendas. La diferencia crucial, ante el dolor, está en la actitud de los ciudadanos.

El triunfo en las urnas de Trump era el peor de los escenarios posibles y sin duda puede agravarse mucho más si el fenómeno se extiende por Europa. Lo aterrador es que los creadores de Trumps, los responsables de esta situación, no operan ni el menor cambio en sus estrategias y se mantienen atrincherados en las ensoñaciones de un tiempo que se les escapa para mal de todos. Ahí siguen definiendo populismos, atacando contrincantes de su estatus, invocando varitas mágicas que devuelvan las aguas al cauce. A veces de forma tan obsesiva y pueril que roza el patetismo. Olvidan a los ciudadanos y el cóctel maldito que se les ha aplicado: primero el abuso, y, parejo, el entontecimiento.

Quién nos iba a decir que, tras empobrecer a una gran parte de la población, truncar sus oportunidades y sus esperanzas, educarles en la ignorancia y embutirles basura adormecedora a través de la televisión y otros medios, iba a pasar lo que ha pasado. Ni la más tenebrosa pesadilla llegó a imaginar –alguna película sí– el ascenso al poder de un patán de las dimensiones de Donald Trump. Los indigentes intelectuales han encontrado a su líder. Se han reafirmado y presumen de ello. Es lo que lo cambia todo. En la COPE, cadena de emisoras de la Conferencia Episcopal española, un tertuliano del programa de Herrera dice que Trump ha derrotado a las dictaduras feminazis, medioambientales y “buenistas” que quieren proteger a las minorías. Las personas que “piensan diferente”, como él aclara,  se sienten muy reconfortadas con los nuevos tiempos.

Definía el español Ortega y Gasset en 1930 al Hombre Masa, satisfecho de su ignorancia. Unos años antes lo había hecho también el italiano argentino José Ingenieros al alumbrar su Hombre Mediocre. Ése es el modelo que hace furor ahora. A través del tiempo, había sido más habitual el espíritu de superación, la búsqueda de valores, la lucha por lograr un mundo mejor. De hecho, por eso no nos hemos extinguido. Siempre hubo quién lo intentó y logró avances. Enormes en el último siglo. Hoy, la búsqueda del dinero como objetivo máximo ocasiona Trumps. Cuando lo que sueñas son loterías, como nos manda la administración española, caemos en picado hacia las cavernas.

El pintoresco concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona dio la pauta estos días de la era que se abre. Su delirante discurso contra el compañero de Pamplona En común por querer ampliar el circuito del carril bici arrancaba de considerar las utopías un hecho deleznable. Ya no es que desbarrara en todo el hilo argumental, que lo hizo, es ese inquietante punto de partida. No se ha valorado la importancia de tamaño ensañamiento con el ideal de una sociedad más justa, perfecta incluso, concepto al que dio forma Tomás Moro en el siglo XVI. Fijarse objetivos más altos de lo posible, la utopía, ayuda a conseguir metas superiores a las que andan a ras de suelo. El conservador navarro no hacía sino marcar por dónde camina la nueva derecha, la derecha más cerril que se haya conocido.

A diario vemos ejemplos de una incultura que deja boquiabierto a cualquier ser humano con cierta sensibilidad. Y sin complejo alguno. Aquí tenemos, por ejemplo, la redefinición del Muro de Berlín que una adolescente se marcó en un programa de gran audiencia en España. Nadie dirá que no pueda emular en su día a Trump. Nuestro ministro de Deportes, Educación, Cultura y portavocía del Gobierno, no sabe –según evidenció esta semana– si los poemas de Leonard Cohen se cantan o se bailan.  Miles de anécdotas y una actitud común de rechazo a la cultura. Ni se nos ocurra usar en un texto o en la contraportada de un libro el término “intelectual”: provoca urticaria. El conocimiento vive una época crítica. Porque peor aún que no saber es que no querer saber. Sentirse orgulloso de ser un ignorante. Trump y sus electores han venido a reafirmales. A ambos lados del océano atlántico.

El mundo feliz se impone a la utopía del mundo mejor. El mismo Mundo Feliz que Adouls Huxley escribiera en 1932. Con sus “epsilones”, el nivel más bajo de los empleados subalternos destinados a trabajos arduos. Con sus mujeres “neumáticas” y el “soma”, un narcótico que evade de la realidad. Las grandes novelas futuristas (ficción distópica) surgidas a raíz de las grandes convulsiones de los años 30 del siglo XX se están cumpliendo con terrible precisión. En todos sus extremos. La imagen se superpone con la realidad actual. Con esa estética hortera del nuevo presidente estadounidense, sus mujeres clónicas, su palacio de oro, y el estado de sus votantes. La manipulación, la neolengua y la permanente vigilancia que planteaba Orwell también se ha dado. Y aún podríamos terminar convertidos en personas-libro para salvar de la hoguera la literatura como aventuró en este caso Ray Bradbury en Fahrenheit 451. La era iletrada y sin escrúpulos ha llegado.

Lo peor está por venir si todo avanza por el cauce emprendido. Mientras oímos las quinielas sobre cuánto cumplirá Donald Trump de sus promesas electorales, conviene analizar los hechos. Mintió en su campaña y es lógico pensar que lo sigue haciendo ahora. Algunos dirigentes de nuestro país también mintieron y mienten. En estos casos hay que atender a lo que hacen.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, es un ultraderechista nato sustentado por el Tea Party. Extremadamente religioso y conservador, se opuso con firmeza a las políticas sociales de Obama. No “cree” sin embargo en el cambio climático. Contrario al aborto y a los derechos de los LGBT, en su página web como congresista se puede ver aún su deseo de “financiar de forma directa a estas instituciones que asisten a las personas que buscan cambiar su comportamiento sexual”. Como Trump, también se hizo popular por su participación en medios.

Los jueces que apoya el presidente para la Corte Suprema son del mismo perfil. Y además pro-armamentista y anti-regulación (el ultraliberalismo que acabaría ocasionando la crisis financiera de 2008). El nombramiento de Stephen Bannon como jefe de estrategia y principal asesor de la Casa Blanca no ofrece la menor duda: extrema derecha de manual, sin paliativos. Para educación Trump anda pensando en un creacionista. Es decir, los que están convencidos de que los seres vivos han surgido de un acto del creador y que, por tanto, no son fruto de la evolución. Y si alguien cree no hay peligros mayores, déjenle con el botón nuclear en un día tonto. Lo tendrá todos.

Es fácil deducir cómo quedará la sociedad tras el tratamiento que van a impartir estos dirigentes. En Estados Unidos y en España –dan muchas pistas los nombramientos de Rajoy–. Es cierto que quienes alientan a los Trump de América y Europa no representan a toda la ciudadanía. Y que siempre hubo quien salió adelante pese a todo. Hay quien habla también de una catarsis para regenerarse. Sería partiendo cada vez de más atrás. El problema es la apatía y desprecio al pensamiento que se está imponiendo. El patanismo amenaza con extenderse de forma incontrolable. Apoyado, de forma consciente o no, porque quienes son incapaces de ver lo que sucede de tanto mirarse el ombligo. Frenar esta deriva en objetivo común debería ser una prioridad. Ya que no lo hicieron en el largo proceso que ha derivado en esto, a pesar de todas las evidencias y todas las advertencias.

Para que no quede ninguna duda, recapitulemos. Ilsa Lund le dijo a Rick Blaine en circunstancias tan terribles como la invasión del primer nazismo y casi pidiendo disculpas por distraer un espacio a la lucha por derrotarlo: “El mundo se desmorona y nosotros nos enamoramos”. Ahora, le diría “El mundo se desmorona, vamos a ver qué dicen Inda y Marhuenda”.

Fuente: eldiario.es

La máquina de picar carne del PSOE le pilla un dedo a Fernández Díaz

JUAN CARLOS ESCUDIER

Lo aclaró Frank Capra hace tiempo. La gente cree saber que contempla un drama cuando ve llorar al actor pero sólo si es el público el que llora estaremos con certeza ante un dramón de tomo y lomo. Lo del PSOE empezó como drama, pero desde que la gestora de Susana puso en marcha la máquina de picar carne se ha convertido en un thriller con toques de comedia, gracias esencialmente a Antonio Hernando, que borda cualquier papel si lo pagan bien. En la última escena, un Hernando compungido relataba el aprecio que llegó a sentir por el difunto Pedro Sánchez: “Era tan enorme que iba a ser el padrino de mi hija en su bautizo civil”. Este hombre es mucho más que un modelo de gafas de Alain Afflelou; es Laurence Olivier.

A falta de padrino, Hernando y el conjunto de los socialistas disponen de madrina andaluza que, no contenta con su retoucherie sevillana, ha abierto gestora en Madrid a modo de franquicia. Como buen reina madre, Susana Díaz es de bautizos pero últimamente se ha especializado en extremaunciones, y ha ordenado a su encargado asturiano que reparta el sacramento entre los diputados del no, a los que se ha empeñado en negar el pan, la sal y hasta el embutido. Adiós a las presidencias de comisión y a las portavocías. Vuestros compañeros no os olvidan.

La purga en el grupo parlamentario ha venido a coincidir con la votación para designar al exministro Fernández Díaz como presidente de la comisión de Exteriores, aplazada a última hora por el PP, se supone que tras recibir la advertencia del PSOE de que no se abstendría, como era su idea inicial. Los socialistas han rectificado sobre la marcha no por falta de tragaderas para comulgar con el reprobado señor de las estampitas sino porque Podemos amenazaba con presentar a su propio candidato, lo que habría dejado a los socialistas con las vergüenzas al aire al facilitar la presidencia al de la Obra. El puesto, que lleva aparejado vehículo oficial, le iba que ni pintado a Fernández Díaz y, sobre todo a Marcelo, su ángel de la guarda y aparcacoches.

La presidencia de las respectivas comisiones se decidió hace meses gracias a un pacto de los cuatro grandes partidos. La de Justicia, que corresponde al PSOE, está ocupada por Margarita Robles, otra díscola a laminar. Removerla del cargo podría significar entregar el puesto al PP, pero ya decía Einstein que todo el mundo ha de sacrificarse en algún momento en el altar de la estupidez, religión que hoy causa furor en ese nuevo socialismo de cuchillos largos y cristales rotos.

La programada escabechina incluía al PSC pero la sultana ha debido de pensar que el armario de cadáveres se le queda pequeño y ha pospuesto el matarile hasta que le llegue el pedido del Ikea. Para disimular, y tras una reunión entre Iceta y Javier Fernández -su encargado-, se ha aceptado crear una comisión que en dos meses certificará el desacuerdo, una ruptura que dará paso a la convocatoria del congreso del partido y a las primarias a la secretaría general, donde no interesa que voten los militantes catalanes.

La excusa para reformular la relación entre ambos partidos ha trascendido de la rebelión de los diputados del PSC contra la abstención a Rajoy para centrarse en la definición de Cataluña como nación impulsada por Iceta. Para la madre de los andaluces, que aspira a ser madre de los españoles, el asunto es inaceptable. ¿Qué sería de los catalanes si aceptara que son de otra nación? ¿Su madrastra?

Algo similar se planteó hace cuatro años cuando el PSC, liderado entonces por Pere Navarro, incluyó en su programa electoral “el derecho a decidir a través de un referéndum acordado en el marco de la legalidad”. Corría el año 2012. A Rubalcaba, entonces al frente del PSOE, le supo mal pero se la envainó: “En lo esencial estamos de acuerdo: Cataluña debe seguir formando parte de España”, subrayó. ¿Que qué dijo Susana Díaz de aquello en la conferencia política del partido? Pues esto: “Estamos con vosotros, sois fundamentales, os necesitamos en el proyecto socialista”.

La Penélope del PSOE sigue cortando trajes a sus enemigos, que son la mitad del partido, y por eso casi no le da la vida. Este jueves asistirá en Sevilla a un coloquio con Felipe González, del que no se tenían noticias desde que diera la orden de meter los tanques en Ferraz y que acude gozoso a bendecirla. Eso sí que es un padrino y no el de Antonio Hernando.
JUAN CARLOS ESCUDIER
Fuente: Público.es