El Islam, ¿enemigo de Occidente?

(Sobre el terrorismo en Europa)

José María Tortosa

(Albaida (Valencia)1943) es un científico social español. Es un analista influido por la teoría del sistema-mundo y la investigación para la paz. Ex-catedrático y miembro investigador del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Social y Paz (IUDESP) de la Universidad de Alicante (España)

Malcocinado, Badajoz, 6 de agosto de 2016 Aniversario del terrorismo contra Hiroshima

 

Lo publiqué hace quince años en la revista catalana Papers con el mismo título con que ahora edito esta recolección y ampliación, aunque en esta ocasión le añada un subtítulo. El texto publicado en aquella revista puede leerse aquí. En castellano.  El problema viene de antiguo y mi preocupación también aunque no hable árabe y mis estancias en países de mayoría musulmana se hayan reducido a Argelia y Senegal, por cuestiones de trabajo, y a Marruecos, por turismo. Creo que conocí mejor el ambiente en este último caso que en los dos primeros ya que tuve de guía a Pepe Corrochano, quien, hijo de exiliado, había vivido su infancia y juventud allí y que me mostró sus “lugares de la memoria”. Era el masón más antiguo y viejo de España (se había iniciado ya en Marruecos) y tenía una capacidad especial para contar anécdotas e historias cargadas de sentido. De todas maneras, es más que evidente que, no siendo especialista en nada, menos lo soy en asuntos islámicos aunque me he ocupado por las reacciones “occidentales” ante tal “amenaza”, como digo. Más desde aquí que desde allí. Los fieles lectores de mi blog “sobre el mundo mundial” pueden atestiguarlo, pero también quien use un buscador dentro del mismo con las palabras “yihad”, “terrorismo”, “musulmán”.

El artículo que cito comenzaba negando la mayor: ni el Islam es un actor o agente que tome decisiones y las lleve a la práctica ni Occidente es una cosa fácilmente individuable. Si alguien plantea la pregunta de la que ahora parto (ya decía entonces) es más para tener un enemigo exterior que unifique las propias fuerzas que para buscar en la “rugosa realidad” elementos que permitan su respuesta. Hablar de los “cruzados” es  lo mismo que hablar de los “musulmanes” suponiendo, en ambos casos, que se trata de un todo homogéneo y que actúa al unísono. Cosa, evidentemente, falsa.

La palabra terrorista también me ocupó hace años. En 2006 para ser exactos y el texto puede leerse aquí. Ya entonces veía su carácter polisémico y recorrí las definiciones que entonces estaban disponibles y los actos, personas o ideologías a las que se aplicaban. Ahora parece que lapalabra se reserva, en los medios y las declaraciones públicas de cargos públicos, para matanzas llevadas a cabo por alguien a quien se le puede relacionar directa o indirectamente con el Islam en general o, mejor, con el Estado Islámico (EI, DAESH en sus siglas árabes que tan mal suenan a oídos árabes). Esa misma matanza, causada por alguien de imposible relación con el Islam o con EI (o Al Qaeda y sus fragmentaciones del tipo Al Nusra y similares), deja de ser “terrorismo” y es calificada de cualquier otra manera, pero no de terrorismo. Lo que hizo Breivik en Noruega hace cinco años por lo visto no fue “terrorismo”. Más observaciones,  de Ignacio Ramonet, aquí.

Un ejemplo anecdótico: Léase este titular que dice inicialmente “La fiscalía belga acusa a un hombre de 33 años de planear un atentado terrorista” que después aparece como “La Fiscalía belga acusa a uno de los hermanos detenidos de planear un atentado terrorista. Durante los registros no se han hallado armas ni explosivos, según las autoridades”. Seguro que en el cuerpo de la noticia se informa del nombre árabe del acusado y, en el simplismo habitual, seguro que árabe se identifica con musulmán (aunque la mayoría de iraníes sean musulmanes, pero no árabes) y, subrepticiamente, musulmán con sospechoso de terrorista.

 

Por otro lado, la palabra “terrorista” podría aplicarse a más casos y no solo a los yihadistas. Podría entenderse como terrorista la política nuclear de las superpotencias cuando se discute cuántas bombas nucleares harían falta para borrar a la especie humana de la cara del Planeta. El candidato Trump lo daba a entender. Por un lado:

“I’m not going to use nuclear, but I’m not taking any cards off the table” Y, por otro,

“Somebody hits us within ISIS, you wouldn’t fight back with a nuke?”

Las armas nucleares se tienen porque tenerlas es una forma de terrorismo disuasorio; basta con tenerlas y que los demás lo sepan y teman que las podamos utilizar contra ellos. Usarlas contra otra potencia nuclear sería el apocalipsis y usarlas contra el EI sería contraproducente para los intereses estadounidenses, además de repugnante.

En ese mismo sentido, sería también terrorismo la aceptación de Theresa May, primera ministra británica, en su parlamento de, mediante las armas nucleares, poder matar de  un solo golpe a más de 100.000 personas (mujeres y niños incluidos).

A otra escala, se podría aplicar la palabra “terrorista” al bombardeo, equivocado o pretendido, de hospitales, al asesinato como “efectos colaterales” de mujeres y niños a manos de “drones” insensibles o de bombardeos ciegos y a la publicación de casos de tortura que se convierten en amenazas, aviso a navegantes. Pero eso no es “terrorismo”: es guerra que puede matar 77 civiles -niños incliudos– en Siria en solo dos días.

El tema no acaba ahí. Se trata de otra forma de terrorismo, importante aunque no determinante del yihadismo. Es la cuestión palestina, con sus pequeños ataques e intifadas por un lado y Operaciones Plomo Fundido y demoliciones por el otro. Sin ir más lejos, y solo en Cisjordania (sin Jerusalén oriental), esas demoliciones israelíes de casas palestinas, construidas en lo que queda de Palestina pero sin permiso del Estado  de Israel, han dejado sin vivienda, en los últimos diez años, a más de 5.000 personas incluyendo a más de 2.500 niños.

Completando. Esta lectura es algo depresiva. Comienza con una larga cita del general Eisenhower sobre el negocio de la guerra. Recuérdese que, además de general, fue presidente de los Estados Unidos y que en su discurso de despedida habló del Complejo Militar-Industrial (CMI) que tomaba decisiones por encima de los intereses del país. Militares que pasaban a la industria del armamento y gestores de dicha industria que ocupaban puestos importantes en el Pentágono. Cosa conocida. Pero después, el artículo que cito entra a ver quién y cómo está ganando, en los Estados Unidos, en su “guerra contra el terror“. Ganando no militarmente sino económicamente. Habría que ser muy malvado para suponer que ese CMI (que sigue existiendo) está interesado en que siga existiendo el terrorismo y la paranoia al respecto. Es suficiente suponer que los buenos empresarios encuentran ocasiones de negocio allí donde se dan tales ocasiones, como también con las tragedias de los refugiados (un millón trescientos mil en 2015 hacia la Unión Europea más Noruega y Suiza). Se trata de aprovechar de las circunstancias  para hacer caja. Es legal. Y hasta es posible que sea legítimo. Pero queda feo. Dicho lo cual, se puede releer el texto de Eisenhower y ver hasta qué punto el mundo no ha cambiado mucho desde 1953 a nuestros días.

De todos modos, voy a referirme básicamente al terrorismo yihadista, con mayor o menor lazo con el Islam, que es el que se discute con más frecuencia. El “no-islámico”, como he dicho, no suele ser etiquetado de terrorista. Volveré  a ese tema  más abajo.  Los datos, como después se verá, noapoyan la idea de que el terrorismo yihadista forma parte de una lucha titánica del “Islam contra Occidente”. Las noticias recientes,  tampoco: el llamado “terrorismo islámico” es particularmente virulento contra países de mayoría musulmana desde Turquía a Indonesia sin olvidar Egipto o Túnez o, en concreto, los yazidíes. Y, sobre este asunto, resulta interesante la lectura (mediante suscripción) del reportaje del Wall Street Journal sobre las opiniones del papa Francisco al respecto: ninguna religión tiene el monopolio de tener miembros violentos, no se trata de “guerra de religiones” y hay otros factores a considerar en Europa:

“I ask myself how many young people that we Europeans have left devoid of ideals, who do not have work. Then they turn to drugs and alcohol or enlist in [the Islamic State, or ISIS]”.

Mucho más si se compara esa frase con esta otra, tomada de un “leader” de The Economist que dice

“The lot of young Arabs is worsening: it has become harder to find a job and easier to end up in a cell. Their options are typically poverty, emigration or, for a minority, jihad”.

Lo que he hecho ahora, entonces, es ordenar, revisar y corregir las entradas que he subido al blog y que tienen que ver con el tema, aunque ocupándome más del “enemigo de Europa” que del “enemigo de Occidente”. He reducido lo que tenían de reacción inmediata a hechos concretos y he apagado lo que tenían de reacción personal a cosas oídas en tertulias y sobremesas, aunque es obvio que no he podido evitar el “ajuste de cuentas”, no conmigo mismo como en las Cartas fraternales que también publico aquí, sino con opiniones escuchadas o leídas en boca o pluma de amigos y conocidos inteligentes, cordiales y sensatos blandiendo opiniones que difícilmente encajan con los datos disponibles. Tampoco he podido evitar observaciones y referencias que han tenido que ver con el aciago mes de julio que solo para Alemania (sin incluir otros países europeos, Bélgica y Francia) se resumía así

In the span of one week in July, a 17-year-old Afghan asylum seeker attacked five train passengers with an ax in the Bavarian city of Würzburg; a Syrian asylum seeker exploded a bomb outside a music festival in another Bavarian  city, Ansbach, wounding 15; an 18-year-old German of Iranian descent massacred nine people at a shopping mall in Munich; and a 21-year-old Syrian asylum seeker used a machete to murder a local woman in Reutlingen who had rejected his advances. The last two attacks had no apparent connection to

 

foreign terrorist groups. But the succession of violent incidents, all linked in some way to the Middle East, has created a sense of siege. [subrayado mío]

Ya no me dedico a aquel tipo de artículos, más o menos académicos, sino a lo que  podría llamarse “periodismo de segundo nivel”, es decir, periodismo a partir del periodismo de otros.

1.  Resumen

Pongo en resumen lo que he venido planteando estas últimas fechas y que colgué en el blog convenientemente. Sirve para ver la lógica del resto de este escrito y, de paso, para pedir disculpas por las repeticiones y desvíos del tema que sin duda se van a producir.

  1. Los “valores europeos” son un recurso retórico respetable, pero muy difícil de concretar. Mi lucha (Hitler y su antisemitismo sustituido ahora por la islamofobiadel tipo del noruego Breivik), el Manifiesto comunista (Marx y Engels, “la religión es el opio  del  pueblo”), La  religión  dentro  de  los  límites  de  la  mera  razón(Kant)   y   la Introducción al cristianismo (Ratzinger, después Benedicto XVI) son de autores igualmente europeos, casi todos alemanes. Y si es por denominadorcomún, es inútil buscarlos en Ceaucescu, la Inquisición de la Stasi alemana, Le Pen, Berlusconi, Carrillo, Moro, Blair, Aznar, González, Barroso o Monet (¿Seconsidera al ahora ortodoxo Putin como europeo?).
  2. El Islam no está en contra de Europa. Los ataques yihadistas son de grupos muy particulares de musulmanes, en muchos casos poco musulmanes, y ni representan al Islam ni están en contra de Europa sino que tienen agendas locales que se extienden a Europa, pero extenderse no es tenerla como objetivocentral.
  3. Los musulmanes europeos ni son tantos ni su proyección demográfica hace pensar que vayan a ser mayoría. Mucho menos la de los que son de estricta observancia. El aumento de su porcentaje tiene que ver con la debilidad demográfica de  los  “aborígenes” más o menos cristianos (tan poco fanáticos como la mayoría de musulmanes) poco dispuestos a superar la tasa de reposición (nacimientos frente a fallecimientos) y sí dispuestos a producir sociedades notablemente envejecidas.
  4. El simplismo de los planteamientos propagandísticos del Estado Islámico y antes de Al Qaeda se parece, en su función, al simplismo de los planteamientos xenófobos e islamófobos: buscan movilizar a personas con características personales y sociales aptas para ser cooptados.
  5. Entre el simplismo europeo está incluso el suponer que los muyaidines que fueron a luchar a Afganistán contra los infieles comunistas (azuzados, en parte, por “Occidente”) o que han ido a Siria son todos iguales. Tampoco son iguales los que han regresado: los hay desilusionados por la corrupción observada, las prácticas poco islámicas observadas y los excesos observados en el “campo debatalla”.

 

  1. Pero el problema es que algunos matan y lo hacen de manera espectacular. Responder a la violencia con la violencia es garantizarse que no hay final posible (Gandhi  reconocía que “si se practica el ojo por ojo, al final todos ciegos”).
  2. Las trayectorias de estos asesinos comienzan a conocerse y parece claro quela religión no es “el” factor determinante. Cierto que algunos pasan del islamismo “sociológico” (poco practicante) a la observancia y de ahí al wahabismo y de ahíal salafismo y de ahí al yihadismo tal como se lo entiende en Europa, es decir, violento. Pero la religión viene después, no antes de su radicalización.
  3. El papel del reclutador es muy importante, sea en la cárcel, la mezquita, el grupo de amigos o internet. Es gente que sabe percibir la vulnerabilidad de quien puede ser cooptado, conocidas sus circunstancias personales. O, simplemente, que deja  su mensaje para que quien lo necesite pueda asimilarlo y hacerlopropio.
  4. El terrorismo yihadista no es el único terrorismo que hay en Europa y,desde algunas perspectivas, su letalidad es menor que la de otros terrorismos europeos (secesionistas, de extrema derecha o extrema izquierda y similares).
  5. El miedo y la inseguridad son malas consejeras. Se pueden trasformar con facilidad en violencia y, en todo caso, son terreno abonado para políticos y reclutadores con intereses relativos al poder, no a las ideas o los valores. Provocar el miedo se puede hacer mediante un acto violento o mediante lamagnificación del mismo o por  el anuncio de ulteriores violencias. Lo hacen políticos y reclutadores que saben que el inseguro es más dócil y más dispuesto a creerse simplificaciones, en particular las que  se refieren al “enemigo” (sea el “cruzado” o el “musulmán”).
  6. Siendo problemas que vienen de antiguo y que han entrado en una espiral de violencia, no tiene mucho sentido pensar que se van a resolver de un día paraotro.
  7. Deslegitimar, no entrar en su juego, evitar los simplismos, policía (no tanto ejército), infiltración, analizar las causas de cada contexto (no hay una única causa ni su constelación está generalizada), conócete a ti mismo y conoce al otro, evitar “choques  de civilizaciones” (lo digo recordando la fallida “alianza de civilizaciones” que promovieron Rodríguez Zapatero y Erdogan), empatía, evitarla visceralidad  y promover la racionalidad son posibilidades que algunos de los que defienden los “valores europeos” pueden aceptar y otros rechazarán de plano. Hay responsables de estas tragedias y dolores en todos los campos.
  8. Imponer “nuestros valores” (costumbres, versión de la religión) a los inmigrantes y refugiados podría estar en contradicción con dichos “valores” si como tales se toma a  los de la Ilustración (libertad de pensamiento, libertad de expresión. rechazo de la pena de muerte). Cierto que en algunos países árabes (no en todos) se practica la teocracia (es decir, una determinada legitimación del poder político) y se persiguen otras formas religiosas, pero no creo que esa sea larazón para aplicar esas prácticas en Europa.

 

1.  Primero, Occidente

Comencemos por ese Occidente de quien se dice que el Islam es su enemigo. Cuando se plantea esa cuestión, es frecuente que surja el tema de los valores. Comencemos por los “europeos”.

Los “valores europeos” son un recurso retórico respetable, pero muy difícil de  concretar. Los textos que he citado más arriba (alemanes todos y, por tanto, europeos dignos de mención) plantean cuatro formas diametralmente opuestas de entender la religión. El cristianismo para ser exactos, y que se supone es el sustrato de esa civilización. El antisemitismo de Hitler, el rechazo de Marx, laracionalización de Kant y  la  prédica  de  Ratzinger  pertenecen  a  la  misma  y  son  difícilmente  compatibles.

¿Libertad, igualdad, fraternidad? Un repaso a la historia de ese subcontinente indica hasta qué punto se ha defendido la libertad, en qué medida se ha promovido la desigualdad y cómo la competitividad ha ido ganando terreno a la supuesta fraternidad.

Y es que para, algunos autores, los “valores” que rigen la actual civilización son los de  lacompetitividad. Valores en el sentido de ligitimadores de acciones y de criterios para elegir entre términos dispares. Competitividad entre desiguales que genera más desigualdad. En parte, lasactitudes “occidentales” hacia el Islam (y viceversa, de líderes de países de mayoría musulmana hacia “occidente”) son precisamente los de la competitividad. Competitividad, además, entre Arabia Saudita e Irán por geopolítica y de Arabia Saudita y los Estados Unidos por geoeconomía.

A todo eso hay que añadir un hecho que debería haber sido tenido en cuenta con másdetenimiento: los perpetradores de algunos de los atentados que tanto han ocupado a los europeos ¡eran europeos! Europa es mucho más heterogénea de lo que se pretende.

Pero, claro, “Occidente” no es solo Europa. Se incluye igualmente a los Estados Unidos y ahí el vocabulario cambia ligeramente para hablar de lo “judeocristiano” (excluyendo  a los antijudíos llamados antisemitas, obviamente). Es comprensible esta oscilación, dado el apoyo que los Estados Unidos han dado al Estado de Israel, aunque no lo hicieran en sus comienzos. Pero hace ver que, en términos de “valores”, lo que se está haciendo es referirse a dos de las religiones monoteístas del Libro (Kitab para  los árabes) y que, por tanto, haría falta incluir a la tercera, a saber, la musulmana. Estamos, pues, en el reino de la retórica, no en el de las prácticas.

Las prácticas históricas tienen algunos hitos que tal vez pervivan en el imaginario colectivo si es que tal cosa existe. El año 711 comienza la invasión de la Hispania visigoda por parte de bereberes y árabes que practican el Islam a su vez divididos en kalbíes y qaysíes. En el 722 comienza la Reconquista por parte de los reyes como don Pelayo y el avance de las invasiones más allá de los Pirineos es cortado por Carlos Martel que “salva a la cristiandad francesa” en la batalla de Potiers. La presencia oficial del poder político árabe terminará, en las Españas, en 1492 aunque la expulsión de los moriscos de las tierras de los reyes tendrá que esperar hasta 1613. De aquello solo quedan las fiestas de “moros y cristianos” en diversas localidades pero con el mismo esquema: desfiles, los “moros” conquistan el castillo, desfiles, los “cristianos” reconquistan el castillo y ahí termina el enfrentamiento: siempre ganan los cristianos aunque los desfiles de los moros suelen ser más vistosos.

La relación en sentido inverso viene representada por las Cruzadas que iniciaría el papa Urbano II con aquel “Dios lo quiere” con que convocó a la cristiandad a liberar los santos lugares de la ocupación “pagana” (todo no-cristiano es pagano como, para los musulmanes, todo no-musulmán es infiel). Hay libros que han intentado describir cómo fue percibido el hecho por parte árabe que, obviamente, no lo vio como “cruzada” (que viene de “cruz”) sino como guerra o conquista por parte de los francos (cristianos a los que se opone la media luna). Pero a diferencia de la historia de las invasiones árabes, las invasiones “occidentales” han tenido su continuidad hasta la división de Oriente Medio en monarquías y protectorados después de la I Guerra Mundial (el acuerdo Sykes-Picot, inglés y francés respectivamente) y la nakba, la creación en 1948 del Estado de Israel en territorios del protectorado británico, expulsando entre 500.000 y 900.000 palestinos de lo que había sido su territorio tradicional.

He escuchado y leído el argumento de que el Islam es a “Occidente” lo que los vándalos y los visigodos fueron al imperio romano. Los musulmanes “nos” invaden y la culpa la tenemos nosotros, decadentes, laicistas, multiculturalistas, “progres”, buenistas y demás calificativos al uso, si es que lo somos en la práctica (¿A que queda  bien  primera persona del plural?).

Faltan dos puntos para que la comparación funcione, y los tomo (primera persona del singular) deeste texto. Lo que se dice sobre Roma no incluye nada sobre por qué funcionó Constantinopla tanto tiempo. Y, viniendo a nuestros días, no parece que los romanos estuviesen financiando a los “bárbaros” que acabaron invadiéndoles como “Occidente”, bajo su líder Estados Unidos, ha estado financiando a los yihadistas (no al Islam, sino a esta versión “bárbara” que pone bombas en países musulmanes y en países cristianos) hasta el punto de que, en buena medida, fueron creación occidental, por lo menos desde la financiación de Ben Laden o, si se prefiere, desde lo de Lawrence de Arabia. No es el único factor que ha llevado a la reciente aparición del Estado Islámico, pero nunca se repetirá suficientemente el mea culpa de Tony Blair. Así que la solución del problema noes la intervención militar, sino que la intervención militar ha sido parte del problema. Y afirmar el “choque de civilizaciones” es lo que el Estado Islámico espera de nosotros (de nuevo en plural).

La analogía entre la “decadencia de Occidente” y la “caída de Roma” tiene que verse mirando nosolo a los “bárbaros” que vienen, sino también a los bárbaros que ya vivían  y viven dentro. Primero, quod non fecerunt barbari, fecerunt Barbenini, la familia pontificia que desmanteló mediaRoma clásica. Y, segundo, la clase alta, su estilo de vida y los problemas de la menguante clase media que se convierte en clase baja. Ahora hay signos, para muchos evidentes, de decadencia.

Porque, a lo que aquí me ocupa, hay algo más importante que las civilizaciones y sus artificiosas   clasificaciones   a   lo   Huntington   con   sus   nueve   “civilizaciones” con anomalías como la uniformidad de América Latina y África (que suena a desconocimiento del colonialista) y la utilización de las religiones para distinguirlas… excepto para “Occidente”. Si utilizara este último criterio, Rusia pertenecería al ámbito “judeocristiano” al etiquetarla de “ortodoxa” (cristiana, pues). En general, estas clasificaciones pasan por encima la más que evidente heterogeneidad de sus supuestos componentes (católicos y protestantes, por ejemplo, en la “civilización occidental” menos heterogénea que la “civilización hindú”).

En realidad, lo que muestra el mapa no son “civilizaciones” sino territorios en los que se plantean cuestiones geopolíticas particulares. Si es por “civilizaciones”, son evidentes las semejanzas entrela ummah islámica (comunidad de los creyentes), el cuerpo místico cristiano (“pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal, pueblo de Dios”) y el pueblo elegido, es decir, el pueblo judío, este sí con pretendida base territorial por parte de los sionistas y pretensión de haber sido elegido por Dios de forma que se sitúa por encima de cualquier derecho positivo, cosa que Inglaterra primero y los Estados Unidos después aprenderían rápidamente

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 mapamundi

Si yo entiendo bien, es tan dificultoso encontrar las bases empíricas que distinguen a un supuesto “Occidente” del resto de civilizaciones, que es preferible buscar otro término para ver contra quién está el Islam.

2.  Después,  el Islam

Insisto: la pregunta está mal planteada. Si “Occidente” es una construcción problemática,  el  Islam  también  lo  es.  Cubre  entidades  muy  heterogéneas  que,    en muchos casos, mantienen conflictos internos históricos, no actúa “como un solo hombre” y, por tanto,no puede estar, como tal, enfrentado con “Occidente” en general y con Europa en particular.

Pero los ataques y masacres son evidentes aunque no son “del Islam” sino de grupos muy particulares de musulmanes, en muchos casos poco musulmanes, y ni representan al Islam ni están en contra de Europa sino que tienen agendas locales que se extienden a Europa, pero extenderse no es tenerla como objetivo central. Sobre ellos tendría que centrarse la discusión, nosobre un Islam con sus corrientes que van del sufismo al wahabismo y su división entre chiítas y sunitas, amén de los niveles de adhesión religiosa, comunes con otras religiones. Hay, en efectos, creyentes y practicantes fervorosos en un extremo y, en el otro, los que han sido criados en tales creencias y prácticas con las que solo tienen una relación biográfica y no existencial. Igual que enEspaña hay “catolicismo sociológico” que nada tiene de creyente y practicante, el Islam tiene “musulmanes sociológicos” que ni rezan, ni peregrinan, ni dan limosnas ni se abstienen de alimentos y bebidas prohibidos.

Tomar a los militantes, franquiciados y simpatizantes de Al Qaeda, el DAESH (Estado Islámico, EI), Al Nusra y, para complicarlo, Boko Haram como únicos representantes del Islam que ataca a Europa es erróneo. Ni siquiera son todos sunitas. Y, para complicarlo, tienen entre ellos (y dentro de ellos) problemas de conflicto por el poder en la organización.

El hecho contrastado por encuestas (y por prácticas reconocidas entre políticos de países con mayoría musulmana) es el rechazo mayoritario ahora al EI en muchos países de mayoría musulmana (no en Pakistán, por cierto). Otras encuestas, algo más amplias en cuanto a su cobertura geográfica, ya daban porcentajes muy bajos de apoyo a Al Qaeda cuando “el problema” era Al Qaeda y Osama ben Laden. Todo ello sin olvidar la aplicación estricta de la sharia en países no-árabes como Indonesia.

Es anecdótico pero sintomático. Se trata de la intervención en la Convención Demócrata del padre de soldado estadounidense que era musulmán y que murió en Irak en acto de servicio. El caso se usó para poner de manifiesto los fallos de la política anti- musulmana del candidato Donald Trump que pretendió hacer una excepción con el alcalde musulmán de Londres y fue rechazada por dichoalcalde produciendo un típico rifirrafe entre políticos. También en este caso ofreció una reacciónque ha sido muy criticada (como parte de una campaña electoral en la que todo es campaña) aunque no le falta razón a Trump al decir que fue Clinton la que votó por la guerra de Irak, no él..

El Islam no está contra Occidente ni, en concreto, contra Europa. Pero el yihadismo sí es una realidad cuyo peligro se confunde con cuestiones meramente demográficas sobre el número de musulmanes en Europa, como si ese número tuviera relación directa con el de yihadistas dispuestos al atentado.

 

3.  Los musulmanes europeos

Algunos comentarios adicionales sobre la “amenaza musulmana” enfrentando datos a prejuicios, necesitados estos últimos de un mínimo de matización.

  1. No son “invasores” sino inmigrantes y refugiados. El problema, entonces, hayque buscarlo no en lo que creen sino en qué condiciones económicas y políticas viven. El factor de expulsión es más importante que el factor de atracción.
  2. Tampoco “nos” invaden. El primer país en recibir a estos inmigrantes-refugiados es un país de mayoría musulmana: Turquía. A finales de 2015 podrían haber alcanzado los dos millones y medio, según dicen.
  3. Antes de decir que “nos están invadiendo y pueden llegar a mayoría en pocos años”, no estará de más ver el porcentaje de religiones en el mundo y en sus distintos países, por ejemplo según el  World Factbook que edita la CIA.
  4. A esa escala, hay más cristianos (31 %) que musulmanes (23 %) según datos del PEW Research Center de 2012.
  5. Los musulmanes no se están convirtiéndose en mayoritarios a escala mundial (cosa, por otro lado, irrelevante para lo que aquí nos ocupa).  Las proyecciones para  2050 hacen de los musulmanes la religión con mayor tasa de crecimiento, pero no por ello mayoritaria. Cercana, eso sí, a la mayoritaria, que es la cristiana (recuérdese que en el Islam hay variedad como la hay entre los cristianos, que también pelearon entre ellos hace 450 años. No se trata de la misma situación, pero sí pueden entenderse cuestiones contemporáneas viendo qué sucedió en las Guerras de Religión europeas). Estas son las proyecciones
 gráfico de población musulmana
  1. Los musulmanes no tienen tasas de natalidad superiores a las de los cristianos. La demografía de las diferentes religiones no tendría que confundirse con lademografía de los diferentes países o regiones. Cierto que la tasa de natalidad europea es mucho menor que la norafricana que debe de estar en términos parecidos a los de la India (mayoría hinduísta) o latinoamericana (mayoría cristiana, aunque de diferentes confesiones). Pero es inexacto confundir Europa con cristianismo. Por eso se mantienen las tasas (demográficas) de crecimiento del cristianismo.
  1. Dicen que si Argelia no se hubiese independizado de Francia, ahora Notre Dame,la catedral de París, sería una mezquita. Problemático. Cuando se comparan países, conviene hacerlo para las mismas fechas. Por ejemplo, no tiene sentido comparar la población de Argelia de ahora (son 37 millones en 2013) con la población de Francia de antes de la independencia (eran 46 millones en 1960). Sí es cierto que en 1960 la población de Argelia (supongo que incluía a los colonos) era un 24 por ciento de la francesa mientras que en 2013 es un 58 por ciento.
  2. La  religión  diferente  lleva   a   tener   tasas   de   natalidad   diferentes. No  hay   tal “determinismo religioso”. Así, por ejemplo, la población francesa (cristiana) está disminuyendo y la argelina (musulmana) aumentando. No es la religión sino las condiciones socio-económicas. Los dos países están en puntos diferentes de lallamada “transición demográfica“, teoría que atribuye natalidad y mortalidad a diferentes momentos de la industrialización.

En ese contexto mundial, pasemos ahora a los musulmanes en Europa que no son tantos si nos atenemos a las cifras disponibles que muestran a Bulgaria, Holanda, y Francia como países con más del 6 por ciento de población musulmana o conocida como tal seguidos de Bélgica y Alemania, siendo los que mayor porcentaje muestran.

 

 mapa estadistico

 

Estadisticas

La “visibilización” de los musulmanes tiene que ver con la tendencia a concentrarse en barrios más o menos marginados o marginales del tipo las banlieus francesas o poorer eastern wards de Londres. Se trata de barrios pobres, más visibles que los barrios de los ricos que tienden a invisibilizarse (pienso en algunos condominios en México DF a los que solo falta un puente levadizo y un foso con cocodrilos para hacerlo invisible a los

 

ojos de los profanos). Además, los musulmanes ricos no forman parte del rechazo popular islamófobo: son “jeques”, no “moros”.

Si aumentamos la perspectiva para ver Europa en su conjunto y no solo en la UE, los porcentajes en Kosovo, Albania, Bosnia, Macedonia y Montenegro (y también Rusia, con sus propios problemas chechenos) son muy superiores a los indicados para la UE. A pesar de todo, según este cómputo, los musulmanes en el conjunto europeo no llegan al 8 por ciento de la población total y para 2050 podrán llegar a ser el 10 por ciento de la población europea, a pesar de ser la religión que más aumenta en el mundo y que podría igualar a la población cristiana en dicha fecha. La razón es sutasa de natalidad y la juventud de sus adherentes.

Hay, además, algunas cuestiones que no siempre quedan claras, sobre todo si nos quedamos en los síntomas y no vamos al diagnóstico. Vayan algunas de ellas.

  1. No todos los musulmanes que llegan a  Europa siguen  fieles  a  su  religión.  Los  hay apóstatas. Esta es una de las primeras advertencias ante lasgeneralizaciones apresuradas. En contextos de familias que están a la defensiva,la apostasía es más difícil, pero el hecho es que se da.
  2. No todos los musulmanes que llegan a Europa y siguen fieles a su religión se radicalizan (se hacen todavía más religiosos) ni todos los que se radicalizan optan por la vía violenta. Intrigante que este último proceso se produzca, en varios casos,dentro de  la familia aunque, como se verá, se da de manera más visible en otros contextos. Que en mi pueblo de residencia habitual haya una carnicería “halal” noimplica necesariamente que todos sus clientes sean radicales ni, mucho menos, violentos. Aun así, ha habido problemas con la creación de una sencilla mezquita para uso de los practicantes.
  3. Muchos terroristas, delincuentes por el hecho de asesinar, ya eran delincuentes antes de radicalizarse y optar por la violencia. Ladronzuelos, camorristas, traficantes y demás delitos menores están en el curriculum de varios asesinos y son delitos propios de barrios marginales. Los barrios de los ricos se especializan en otras cosas (delito de cuello blanco o de guante blanco), pero tampoco se puede decir que “todos” sus habitantes sean delincuentes. Como en los barrios marginales como he podido comprobar a través de gente conocida que ha vivido en ellos a su llegada a Europa, en este caso desde Argentina.
  4. No son muchos, pero son suficientes. Parece que el Estado Islámico haentrenado a unos 400 para que lleven a cabo ataques en Europa, al margen de los “espontáneos”, asunto que es preciso tener en cuenta. Se trata de una proporción muy pequeña frente    al contingente total del EI y todavía más pequeña sobre el total de musulmanes en Europa.
  5. Los gobiernos, y en particular el belga, han sido particularmente chapuceros en este terreno y no solo por no haber compartido información sobre estos yaentrenados sino por no haber “hecho sus deberes” cosa que el ministro español del ramo afirmaba haber hecho. Después de la masacre de Niza, en un 14 dejulio, fiesta nacional, el gobierno francés también ha sido acusado de no haber“hecho sus deberes”.

 

  1. Un error habitual es el de no ver las semejanzas con una guerra de guerrillas que puede durar indefinidamente. Por eso lo dicho en el punto 4 debe ser entendido en este contexto. No se trata de una guerra de posiciones.
  2. Pero tampoco se trata de una guerra de guerrillas como, por ejemplo, las de las FARC en Colombia. Hay un caldo de cultivo que sigue inalterado (o incluso incrementado) cuando se pretende haber “descabezado” la organización o ese resulta ser el objetivo (militar por supuesto) buscado. Parece que se trata de una organización organizada verticalmente como un ejército (por tanto, con “cabezas”) pero que, al mismo tiempo se organiza horizontalmente.
  3. La xenofobia/islamofobia que provocan estos atentados es, en parte, un éxito de los mismos. Gracias a ella (y a otros factores, claro) se producen los fenómenos indicados en 2 y en 3. Causa y efecto, pues.
  4. Cada palo que aguante su vela: gobiernos, comunidad musulmana y resto de lapoblación europea, cada cual tiene algo que aportar para reducir el riesgo de otra catástrofe. Que la habrá.

Cuantos más argumentos se den contra el simplismo, mejor para todos menos para los violentos.

Conviene añadir esta conclusión de un artículo de Moisés Naïm lleno de datos:

La tasa promedio de homicidios en todo el mundo en 2014 fue de 6,24 muertos por cada 100.000 habitantes, mientras que los muertos por terrorismo fueron  0,47 por 100.000. Esto quiere decir que, ese año, por cada 13 homicidios hubo una persona asesinada por unterrorista.

Los números del terrorismo son relativamente bajos cuando los comparamos con otras causas de muerte. Pero sus consecuencias son desproporcionadamente grandes.

4.  El simplismo como arma

El simplismo de los planteamientos propagandísticos del Estado Islámico y antes de Al Qaeda se parece, en su función, al simplismo de los planteamientos xenófobos e islamófobos: buscan movilizar a personas con características personales y sociales aptas para ser cooptados. Las respuestas oficiales en “occidente” ante los ataques terroristas son estándar: odian nuestra democracia, la modernidad y el (relativo) secularismo mientras su religión bendice (y fomenta) layihad, la lucha violenta contra el infiel, en un afán misionero universalista (algo así como el “id y predicad a todas las gentes” del Evangelio cristiano, pero con más violencia).

Viéndolo desde Francia, esto decía Sarkozy recientemente:

« La France, c’est un corps, c’est un esprit, c’est une âme »

 

Es un cuerpo, es decir, es un Estado. Es un espíritu, es decir, es algo que se trasmite de padres a hijos. Es un alma, es decir, es un sentimiento nacionalista. Nada que le diferencie de los nacionalismos sin Estado excepto en que ahí sí que hay un Estado. Por lo menos desde la Grand Révolution, la de 1789. Cierto que hay pequeños problemas con algunos corsos que quieren tener su propio Estado. Y los hay en Bretaña o en el Languedoc porque, aun aceptando el “cuerpo”, preferirían otra alma.

Pero es que los dichos del nacionalista no tienen desperdicio y se pueden leer en Le Mondecuando trona contra la:

« tyrannie des minorités qui fait chaque jour davantage reculer la République »

Ah, sí, hay algo más ¿Inmigrantes? En particular, ¿musulmanes?. Evidente, Francia es un:

« pays chrétien dans sa culture et dans ses mœurs, un pays ouvert, accueillant, tolérant »,

« un pays que doivent respecter ceux qui veulent y vivre ».

Así que ya saben los que vengan (volveré a ese asunto en el último epígrafe del presente texto)

¿Nacionalismo excluyente? Pues eso parece.

« Pourquoi, dans une société multiculturelle, tout le monde aurait-il le droit de cultiver sa différence, tout le monde sauf la majorité, tout le monde sauf le  peuple français qui commettrait un crime contre l’altérité en voulant demeurer lui-même ? »

Me suena. Como si ya hubiese leído esas cosas en otras partes tanto desde Estados a la búsqueda de su nación como de naciones a la búsqueda de su Estado. Pero me  temo  que ese no es el problema. Yo antes preguntaría sobre el poder de quién sobre quién  para qué. Sobre todo para qué. Y me temo que lo de la identidad no es  más  que un medio presentado como si fuese un fin para esconder el fin que realmente se está buscando mientras los que escuchan quedan arrobados por tales propósitos que les enaltecen aunque sean unos mindundis.

Esa respuesta identitaria ante los ataques pasa por alto dos hechos que tendrían que ser archisabidos: la mayor parte de esos ataques se producen en países de mayoría musulmana. Incluso cuando se busca afanosamente una componente religiosa en un ataque, como se intentó en el reciente en la India que se presentó como ataque a los cristianos que después resultó que había tenido mayoría de víctimas musulmanas, se acaba encontrando otro tipo de motivaciones o estrategias de tipo político, económico y social por delante de lo religioso-cultural.

 

El otro hecho es la historia: atacan a “occidente”, según ellos mismos dicen, por lo que “occidente”ha hecho y está haciendo en algunos países de Oriente (Medio y “Lejano”). Sin  necesidad   de   remontarse   a   las   Cruzadas,   la   historia   de   las   intervenciones “occidentales” no es precisamente un dechado de perfecciones cristianas. Pero es “su” simplismo presentarla como “la”causa.

El “por qué nos atacan” tendría que responderse con algo más de seriedad que las soflamas de los líderes “occidentales” orgullosos de su democracia, modernidad y secularismo. Si atacan en sitios tan diferentes y por motivos muy distintos unos de  otros, habrá que buscar otro tipo de argumentos al margen del simplismo de las  soflamas del EI..

En ese texto que cito hay también referencias a justificaciones que algunos de estos practicantes del terrorismo dan a sus actos. Por cierto, Kerry fue a Hiroshima, pero todavía el gobierno estadounidense no ha pedido disculpas por aquel ataque terrorista, cosa que no estaría mal que hiciera Obama si, como fantaseo, visita Hiroshima el próximo 6 de agosto, aniversario de la masacre perpetrada por los cristianos contra los shintoístas -?-. Claro que no atacaron por motivos religiosos, faltaría más.

Las circunstancias personales que llevan a practicar el ataque terrorista convencional incluyen la facilidad para ser engañado. En paralelo podría considerarse el curioso porcentaje de partidarios del Brexit contra los inmigrantes en distritos ingleses en los que, prácticamente, no hay inmigrantes. Los inmigrantes no son la variable explicativa sino el nivel educativo: más bajo en los distritos en los que ha triunfado el Brexit.

Un caso más pertinente como antídoto para el simplismo: el de un  musulmán  que odiaba a los árabes y a los turcos, a saber, el asesino de Munich, alemán “de origen iraní” y que se sentía “ario”.

También sería simplismo reducir el problema a condiciones climatológicas adversas unidas a sociedades dividas para explicar enfrentamientos armados, todo ello al margen de la aconsejable duda metódica sobre estas investigaciones científicas (fallos y malas prácticas han echado por tierra numerosas investigaciones de “alto  nivel científico” sobre el cerebro). No es “una” causa sino constelación de varias de ellas. Si fuera “la” causa, las condiciones climatológicas de julio de 2016explicarían la cantidad de  muertes masivas perpetradas en Francia, Alemania, Estados Unidos, Siria, Irak, Afganistán y, también, Palestina en dicho mes. Las de Siria, perpetradas por los  ejércitos “occidentales”, es decir, dirigidos por los Estados Unidos, han sido objeto de particulares discusiones. Lo que sí es constatable es el aumento de  personas  desplazadas por desastres relacionados con el clima y las preocupantes proyecciones cara al futuro.

Otro simplismo es suponer que solo existe el Estado Islámico como antes se creía que solo existía Al Qaeda, que no hay rivalidades y violencias entre grupos armados diferentes incluyendo Al Nusra y que lo que hay detrás de esas organizaciones es solo el Islam.  Evidente:  una  misma  causa  no  puede  producir  efectos  diferentes  y, encima,

 

enfrentados entre sí, sobre todo, en este caso, sabiendo que un musulmán tal vez pueda matar a un infiel, pero nunca a otro musulmán. Y los matan.

5.  Más simplismo

Entre el simplismo europeo está incluso el suponer que los muyaidines que fueron a luchar a Afganistán contra los infieles comunistas (azuzados, en parte, por “Occidente”) regresaron como “afganos” a sus países de origen con idénticas prácticas políticas. O suponer que los que han ido a Siria son todos iguales. Tampoco son iguales los que han regresado: los hay desilusionados por lacorrupción observada, las prácticas poco islámicas observadas y los excesos observados en el “campo de batalla”, aunque sea muy difícil cuantificar el contenido de cada una de esas categorías, sobre todo sabiendo que, desde el punto de vista de generación del miedo (ver epígrafe 10, másadelante), es más “práctico” dar al grupo como homogéneo.

Los datos sobre “los que se van” a luchar en Irak-Siria, es decir, en el Estado Islámico serían estos, problemáticos como es de suponer

 los que se van a luchar

El tamaño de los círculos refleja el número de “los que se han ido” y el color la proporción respecto al número de habitantes del país. Las barras se refieren a los mayores pesos de la población musulmana en países de Europa Occidental. Lástima que no venga ese dato sobre Rusia, aunque sí viene el de los “voluntarios”. Aun así, este último dato echa por tierra los dichos que han corrido por las redes sobre lo bien que lo está haciendo Putin en este terreno. Sobre “las canteras europeas de la yihad” se puede ver el texto y el mapa interactivo que publica el ABC. Se comprende que se detenga a quienes pretenden pasarse al EI, normalmente a través de Turquía. Por lo menos antes del confuso golpe de Estado producido en julio. Perseguir las intenciones es una política

 

demasiado ambigua como para no producir errores en un sentido y otro (detener a quien no tiene talintención, si es que la intención es un delito, y no detener  a quien sí la  tiene).

Responder a la violencia con la violencia (vuelvo de inmediato al tema) es garantizarse que no hay final posible (Gandhi reconocía que si se practica el ojo por ojo, al final  todos ciegos). Y esa parece ser la opción de algunos gobiernos europeos y de la dirigencia del Estado Islámico cuyo futurocomo califato con base territorial es problemático incluso en Irak, pero que pasa por el uso de laviolencia. No  solo  en Europa sino también en el sureste asiático. ¿Un mundo post-EI?

Se pueden decir muchas mentiras con cifras, pero no por eso hay que despreciarlas (a  las cifras; a las mentiras, sí). Es suficiente tomar las cifras cum mica salis y contrastarlas con las mentiras que tal vez recibamos en palabras y sin cifras.

El The Economist dedicaba uno de sus “leaders” a lo que titulaba “The war within“. Curiosamente, el fondo era el mismo que el de un artículo de Shlomo Ben Ami por las mismas fechas sobre el “euroyihadismo“, a saber, que hay que tener cuidado con las respuestas fáciles y sencillas y queno hay que atribuirlo todo al “exterior” (como parece que está haciendo el presidente Maduro en Venezuela, donde todo es culpa del “imperio” y del “colonialismo español” y su “basuracolonialista”).

Por lo que se refiere al euroyihadismo, el ex-embajador de Israel era claro: hay que buscar los elementos “euro” antes de lanzarse a echarle toda la culpa el Islam o, en concreto, a los árabes (hay que repetirlo siempre: hay musulmanes que no son árabes – los iraníes, por ejemplo- y árabes que no son musulmanes -aunque algunos tengan problemas internos como en Arabia Saudita-). Nota: hay, sí, yihadistas estadounidenses pero en cantidad muy, pero que muy inferior a los europeos.

Por el otro lado, dirá The Economist en su “leader” (que, como casi toda la revista, viene sin firma, es decir, que viene a ser como una editorial -eso sí, el especial  sobre el  mundo árabe sí viene firmado-) que el problema de los árabes puede atribuirse a Sykes- Picot (al colonialismo europeo) o al intervencionismo estadounidense. Pero no vendrá mal buscar las raíces locales antes de lanzarse a respuestas fáciles y simples. Beware of easy answers, recordará en un epígrafe.

Cierto que, como dice el artículo, la situación posterior a las “primaveras árabes” no es muy halagadora. Incluyendo al Egipto de al-Sisi, peor que Mubarak para muchos, y centrándose en Irak,Siria, Libia, Yemen. Que ha habido intervención extranjera está fuera de discusión, pero se entiende esa retirada al refugio de la identidad cuando las condiciones generales empeoran sensiblemente (ya pasó en Argelia con el FIS). Además, en lugar del hablar de “choque de civilizaciones”, más convendría hablar de “choque dentro de la civilización árabe”. Hay problemas que no se entienden sin entender rivalidades, algunas sobrepasando dicha civilización, como el conflicto entre Arabia Saudita e Irán, entre “árabes” y “arios”.

 

Ambos artículos coinciden en reducir el papel que el Islam tiene en esta situación. Condiciones de desarraigo, desempleo, vulnerabilidad, rechazo, marginación o pobreza de determinadas comunidades en Europa y en el mundo árabe explican mejor la aparición del yihadismo que, como es sabido y constatado, es rechazado por la mayoría de dichas comunidades.

6.  Asesinos

Pero el problema es que algunos matan y lo hacen de manera espectacular. Es comprensible que los europeos, con su comprensible eurocentrismo, piensen en estos atentados que asocian con el Islam como una cuestión que les afecta a ellos solos como reflejaba Le Monde: en torno a los 2.000 muertos desde 2001. Y es también comprensible que se planteen preguntas sobre lo inmediato de tales atentados (a comparar  con  esta versión  estadounidense).  Pero  hay  más:  desde  la   creación    del

« califato » en territorio entre Siria e Irak en 2014 e incluyendo la adscripción de Boko Haram en 2015, Le Monde tiene igualmente constancia de 213 actos terroristas cometidos por el EI o sus « franquicias » (que las tiene como las ha tenido Al Qaeda) en 28 países que han producido más de 3.000 muertos (se excluyen los muertos en Siria e Irak, pero no se reducen únicamente a Europa). Algunos son bien conocidos antes y después de la creación del EI: Nueva York en 2001, Madrid en 2004, Londres en 2005, Toulouse en 2012, Londres y Boston en 2013, Ottawa y Sidney en 2014, Túnez y la playa de Susa en 2015, París en enero y noviembre de 2015, Rusia en 2015, Bruselas. Niza y Normandía en julio de 2016

Hay algo más: la violencia indiscriminada contra no-combatientes, es decir, civiles. Hay un buen análisis de los efectos de causar víctimas civiles en el caso de Afganistán, extensible a Yemen, Irak, Siria y Paquistán.

Los asesinos forman un conjunto muy heterogéneo (desde el subproletariado bangladesí que puede “inspirarse” en el EI a los ex delincuentes de Bruselas o París pasando por gente corriente y moliente e incluyendo a desadaptados “lobos solitarios”). Sus condiciones de vida tienen que ser tenidas en cuenta por una razón muy sencilla: si la religión fuera LA causa, todos los que lacomparten tendrían ese comportamiento asesino. La pregunta, entonces, es sobre los factores quellevan a que este individuo  mate y el de al lado, con condiciones semejantes -incluida la religiosa-,no mate.

Como los militares dedican una parte de su trabajo a enseñar a matar, me sigue resultando interesante este libro de uno de ellos sobre cómo aprender a matar y, en particular, este gráfico que copio de allí:

aprender a matar

En las características del individuo se incluye su temperamento, sus experiencias recientes y el entrenamiento. Algo se sabe. Las experiencias pueden incluir  marginación, frustración, “mobbing” y similares.

El grupo es importante pues va a suponer un apoyo para la acción. Pero también lo es la autoridad (se incluye la del Corán, leído a la manera de cada cual, como sucede con todas las demás religiones con Libro) y cómo se ve a la víctima y se  entiende  la distancia que les separa (cultural, moral -si son pecadores, mejor- etc.).

La pregunta final es sobre qué pretenden “los que les mandan”. Porque algo quieren. Y  si no se habla de eso, lo demás se convierte en una discusión sobre los asesinatos en Chicago: 315 en loque va de año (se podría llegar a 600 en este 2016), 15 enfrentamientos armados al día que suponen 2 muertos al día en el pasado mes de junio. No es terrorismo, pero es terrorífico y más en vísperas del 4 de julio, que siempre suele resultar algo más violento que en días normales.

7.  Convertirse en asesino

Las trayectorias de estos asesinos comienzan a conocerse y parece claro que la religión no es “el” factor determinante. Cierto que algunos pasan del islamismo “sociológico” (poco practicante) a la observancia y de ahí al wahabismo y de ahí al salafismo y de ahí al yihadismo tal como se lo entiende en Europa, es decir, violento. Pero la religión viene después, no antes de su radicalización.

 

Esta es una buena revisión de la literatura sobre los factores que llevan al extremismo violento y este el resumen de dichos factores

 Pirámide

El Royal United Services Institute (www.rusi.org) publicó el pasado octubre un estudio sobre los factores que podían llevar a la radicalización política y, eventualmente, a extremismo violento. Paraello, revisaron más de 150 libros y artículos académicos  sobre el tema, intentando ver qué respuestas parecían comprobadas y cuáles no. Traduzco, ordeno según su clasificación y añado,en algún caso, un comentario.

  1. Estos factores no llevan a la radicalización

Las madrassas, los centros de educación islámicos, como canal de difusión y adoctrinamiento de propuestas extremistas.

La vulnerabilidad ante los mensajes extremistas producida por la escasez  de información, analfabetismo funcional y falta de fuentes de información variadas, llevando todo ello a ver los problemas en blanco o negro con escasa comprensión del contexto.

La falta de empoderamiento de las mujeres que se supone, erróneamente, que juegan un papel moderador contra el extremismo.

Los ideales de masculinidad y honor que son difíciles de alcanzar en determinadas sociedades.

Comentario: no es la religión en cuanto tal ni la ignorancia ni un determinado sexismo  lo que está detrás de este problema.

  1. Estos factores sí que llevan a la radicalización

Desigualdad y discriminación institucionalizada que coinciden con divisiones religiosas o étnicas.

 

El fracaso de los gobiernos en proporcionar servicios básicos (sanidad, educación, bienestar). Favorece que grupos extremistas cubran esas necesidades y consigan apoyo en consecuencia.

Ausencia de paz y seguridad. En ese contexto, las poblaciones están dispuestas a menudo a aceptar cualquier entidad que les ofrezca estabilidad

La búsqueda de la identidad personal y de grupo entre los que sienten que ha sido debilitada por un cambio social rápido.

El crecimiento de las identidades religiosas y étnicas, sobre todo si entran en competencia con la lealtad hacia el estado.

Comentario: Desigualdad, discriminación, inseguridad, alienación política, insatisfacción de otras necesidades básicas. La religión viene después.

  1. Estos factores, también, pero con muchas más excepciones

Los grupos organizados de la sociedad civil que han intentado cambiar las cosas relacionándose con el estado y no lo han conseguido, es más probable que, a veces, recurran a tácticas extremistas y que, eventualmente, alcancen apoyo por parte de la población general.

Experiencias de discriminación y exclusión compartidas pueden llevar a que se acepte o se dé crédito a una sola versión mezclando resentimientos y objetivos en una sola solución.

Comentario: el fracaso de grupos que hasta han podido ser bienintencionados en su origen y las respuestas simplistas ante situaciones complejas se mezclan, y no solo para llegar a comportamientos violentos, pero sí radicales (no hay que irse muy lejos de la Península Ibérica). Pero las respuestas simplistas pueden llevar a nuevos fracasos con lo que lo que produce es todavía mayor retraimiento.

  1. Finalmente, estos factores unas veces llevan a la radicalización y otras no

La pobreza de ingresos y las carencias son factores que pueden llevar a la radicalización. O alconservadurismo.

Una participación política bloqueada, corrupción muy extendida en el proceso político, dominación por parte de una élite y escasas esperanzas de cambio que crean frustración que puede ser aprovechada por grupos extremistas aunque no siempre.

El fracaso del estado en proporcionar seguridad y justicia junto a la experiencia popular de instituciones predatorias y opresivas del sector de la seguridad, son factores que llevan al extremismo. O al retraimiento.

Los jóvenes subempleados con aspiraciones frustradas y con papel muy limitado en la sociedad son particularmente susceptibles de radicalización. No siempre.

Los sucesos en Palestina o Irak percibidos como un ataque mundial contra el Islam y la creencia de que los países de mayoría musulmana son menos prósperos de lo que deberían (como resultado de políticas occidentales), originan indignación y resentimiento que fomenta el apoyo a la acción extremista.

Comentario: la pobreza no es el problema, sino la desigualdad y la discriminación. Me resulta inesperado el último punto, el de Palestina, Irak y demás situaciones violentas en el mundo  demayoría  musulmana. Pero eso  dice  la  literatura analizada por el  informe que estoy siguiendo. Que “los países de mayoría musulmana son menos prósperos de lo que deberían” probablemente tiene apoyo entre unos, menos informados, que entre otros que saben cuál es la situación de las monarquías petroleras. Porque si el problema es de desigualdad, esta ya se da entre “países de mayoría musulmana”, por ejemplo en las clasificaciones del PNUD y su “índice de desarrollo humano”. Dichos países se encuentran en todas las categorías, arriba y abajo.

En general, conviene hacer salvedades sobre las fuentes del estudio en cuestión. Pero no es malo el enfrentarse a los resultados.

Un caso particular es el de los llamados “lobos solitarios”, subrayando lo de “llamados” ya que algunos, tal vez, lo sean, pero otros tienen lazos con personas, grupos o instituciones de las que han recibido inspiración, motivaciones, instrucción y hasta materiales. Se trata, como se ha dicho,de violencia política, no de “radicalización” y menos de radicalización en poco tiempo. Recuérdese que el asesino de Munich, alemán (“de origen iraní” como se decía) se declaraba orgulloso de ser “ario”, contrario a turcos y árabes, imitador del noruego Breivik y admirador de Hitler.

El reservar “la palabra terrorista” para los asesinatos múltiples cometidos por musulmanes es unasospechosa forma de simplismo. No todo asesinato múltiple es yihadista y, por tanto, no todo asesinato múltiple es etiquetado como “terrorismo”, que  se reserva, ilegítimamente, para los yihadistas. El polémico ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido ha dado buen ejemplo deello: llamó “terrorista” a uno de dichos actos y se lo corrigieron: había que mantener el guión.

  1. Agentes

El papel del reclutador es muy importante, sea en la cárcel, la mezquita, el grupo de amigos o internet. Es gente que sabe percibir la vulnerabilidad de quien puede ser cooptado, conocidas sus circunstancias personales. O, simplemente, que deja  su mensaje para que quien lo necesite pueda asimilarlo y hacerlo propio.

Tres son los contextos en los que, parece, se produce el paso desde el “islamismo sociológico” a laradicalización. Uso “islamismo sociológico” en el mismo sentido en que se usa “catolicismo sociológico” en las Españas: no hay práctica religiosa, las creencias son difusas si es que las hay y la relación con los centros de culto suele reducirse a los entierros, ahora que las bodas parecen irde capa caída. Pues bien: los  tres contextos parecen ser el de la cárcel, las redes sociales y los centros de culto, y los pongo en orden de mayor a menor eficacia en conseguir radicalizar al futuro terrorista (el terrorista no nace: se hace). Vamos a imaginar cómo puede producirse dicho  proceso. Hay una parte que proviene de investigaciones realizadas por otros y otra que es pura especulación por lo que a mí respecta.

  1. El caso de las cárceles ha sido estudiado sobre todo en Inglaterra, pero es conocida la existencia de “reclutadores” también en Francia, Bélgica y España. El individuo con una mera adhesión ambiental al Islam comete un pequeño  delito  yva  a  la  cárcel (los que cometen grandes delitos tardan mucho más, como es sabido). Se encuentra solo, inseguro, temeroso de un ambiente nuevo percibido como hostil. Y en ese momento aparece un compañero que le ofrece, simultáneamente, varias cosas que para el individuo son muy valiosas: primero, protección frente a las violencias internas; segundo, un grupo en el que integrarse, pasear, fumar, hacer deporte y lo que sea; y un sentido a su vida compartido con el grupo que le protege: la versión radical (salafista, wahabita o lo que corresponda) del Islam. A eso se le llama conversión con la consiguiente obediencia a la autoridad y aceptación de los mitos propios de esa religión (cada religión tiene los suyos, no se vaya a creer que el Islam es un caso raro).
  1. Las redes sociales tienen una dinámica diferente. Se trata de individuos aislados que “navegan” por internet creyendo que así se relacionan con la gente (craso error: la relación humana sigue siendo cara a cara y la pantalla solo es un mal menor). Buscan, pasean, caen tal vez en páginas que el Islam convencional rechaza (rechaza los comportamientos que reflejan o los que provocan; hablo, claro está, del sexo) y de repente encuentra temas que le recuerdan su infancia (sus padres eran  creyentes  devotos, pero él se emancipó rechazando lo que veía como tradición y no le ayudaba a integrarse en la nueva sociedad), comienza a relacionarse más con esas páginas, aparecen personas que le dan sentido a su vida de marginado y desempleado y le proponen pasar de ser un mindundi a ser un guerrero, un héroe, qué héroe: un superhombre capaz de las más grandes hazañas que se hayan podido cometer. Claro, eso viene envuelto progresivamente con elementos trascendentales, y trascendental significa superarla situación de marginación presente. Y se da la conversión. Por supuesto que  notodos los posibles candidatos caen en esas redes, redes a las que no accedemos los  que no parece que estemos por la cuestión. De hecho, el porcentaje de yihadistas “occidentales” respecto a la población en la que se originan es muybajo y probablemente no llegue al 5 por ciento. Eso sí: ese cinco por ciento es capaz de matar.
  2. Las mezquitas, como el culto para algunos cristianos o las parroquias para algunos católicos, no son un lugar de conversión. Me extrañaría que alguien se hubiese convertido en un centro de ese tipo. Se asiste por “islamismo sociológico”, familiar, “lo que hay que hacer” en el día correspondiente y es una forma de sociabilidad, muy evidente en grupos marginales de “catolicismo sociológico” que se convierten al culto como forma de recuperar las relaciones sociales cotidianas. Para el caso musulmán es posible que suceda algo parecido: se asiste, ahí se escucha una predicación que, como tantas predicaciones, entra por un oído y sale por el otro, pero que va calando si va acompañada de apoyo en el propio grupo, el de la familia, el de los amigos. Cuando lo que se oye se puede “anclar” en un grupo, adquiere un valor de verdad que no tendría si uno loescuchase en la más absoluta soledad. Y, sí, puede haber un imam que, convenientemente financiado por países petroleros, insista en las versiones más  radicales del Islam y que eso vaya calando en grupos que, con el correspondiente “reclutador” al acecho, den el paso hacia el martirio como forma suprema de expresión religiosa.

 

9.  Los otros terrorismos

El terrorismo yihadista no es el único terrorismo que hay en Europa y, desde algunas perspectivas, su letalidad es menor que la de otros terrorismos europeos (secesionistas, de extrema derecha o  extrema  izquierda  y  similares).  Aquí  puede  leerse  otro  estudio sobre los lobos solitarios estadounidenses con cuantificaciones sobre personas, planificación, armas etc. y constatando que, después del 11-S, los ataques no-yihadistas han sido más numerosos que los yihadistas locales

Este gráfico de The Economist muestra el número de muertos causados por  el  terrorismo en Europa hasta 2015 distinguiendo, en rojo, los causados por yihadistas, en azul los causados por otros y, en un color que no sé cómo se llama, los que no se sabe quién los ha causado (en Suiza y Holanda según el gráfico).

 15 años

Véase lo importante que fue el caso de Noruega (Breivik, una sola persona, en Oslo y en la isla Utoya. en 2011) que causó más muertos que el del Reino Unido en 2005. Véase también lo muy importante, bajo cualquier criterio, que fue el de Atocha en España (2004)   cuando   el  gobierno   evitó   atribuir   el   atentado   al  yihadismo   y pretendió relacionarlo con ETA, argumento que todavía perdura y emerge de vez en cuando en los medios.

Por casualidades de la vida, cuando se produjo el atentado en Oklahoma City en 1995   yo estaba escuchando una emisora de radio estadounidense. El diagnóstico fue claro en lo que se refería a los autores: “muslim fanatics“. Pero no lo fue. Resultó que Timothy McVeigh ni siquiera era negro: es blanco y cristiano. Los dispuestos a encontrar a los “fanáticos musulmanes” detrás de cada atentado quedaron muy frustrados. Porque hay un terrorismo de extrema derecha que nada tiene que ver con los musulmanes (que, sin duda, también cometen atentados) y todavía menos si se toma la larga lista de casos con que cuenta Estados Unidos (esta lista exagera un poco, pero nopor eso deja de ser interesante).

Si se repasa la lista de países en los que el acceso a las armas está reconocido como un derecho ciudadano, es cierto que los Estados Unidos están (segunda enmienda a su Constitución) y lo ejercen con entusiasmo. Pero no son los únicos en los que las armas están presentes aunque proporcionen tasas muy altas de tenencia de las tales.

Con eso llegamos a Orlando, con esa ametralladora AR-15 de fácil compra y con intentos desesperados para hacer responsable al Estado Islámico (sucesor de Al Qaeda  en la atribución de todos los males). No soy el único que duda de esta última atribución aunque sea difícil, a estas alturas, atribuir esos asesinatos a la homofobia pura y simple  o al terrorismo local, como “lobo solitario”. No soy quien para negar lo del EI (no tengo información), pero ya resulta sintomático que Obama (que algo de información debe de tener, aunque siempre se pueden sospechar intenciones ocultas que incluyen la manipulación) haya tildado el asunto como “act of terror and an act of hate”, terror y crimen de odio. Aunque más parece esto último (homofobia) más que aquello (yijadismo). Cosecha propia. Coinciden Obama y el FBI. Un enfermo tal vez, inspirado en actos como el de San Bernardino. Pero un enfermo con fácil acceso a las armas.

Un reciente estudio del Royal United Services Institute for Defence and  Security  Studies sobre este tipo de terrorismo entre el año 2000 y el 2014 en Europa proporciona algunos datos interesantes al comparar el del lobo solitario del tipo del noruego Breivik, es decir, de extrema derecha con el de lobos solitarios de suficiente adscripción islámica como para ser clasificados en ella. En proporción vienen a ser parecidos: 38 por ciento del total son de extrema derecha y 33 por ciento se clasifican como islamistas. Pero son mucho más diferentes en cuanto a su letalidad: los de extrema derecha habrían producido 260 heridos y 94 muertos (recuérdese que incluye el caso extremo de Noruega) mientras que los de adscripción musulmana habría herido a 65 personas y matado a 15.

El estudio que cito cita a su vez un trabajo del Institute for Economics and Peace que atribuye el 80 por ciento de las muertes perpetradas por lobos solitarios en Occidente a actores de extrema derecha, nacionalistas y antigubernamentales.

La cuestión es saber cuál de los dos terrorismos tiene mayores probabilidades de aumentar en el próximo futuro y cuáles son las causas que lo producen (se incluye, obviamente, la salud mental, pero, para ambos, en ningún caso como único factor). La diferencia entre el contexto estadounidense (musulmanes poco radicalizados, intervención particular del FBI) y el europeo hace pensar que el terrorismo de lobo solitario podría ser más frecuente en aquel territorio que en este.

Tomados del Índice de Terrorismo Mundial, hay algunos datos a considerar..

The number of countries to experience at least one or more deaths from terrorist activity has increased from 59 in 2013 to 67 in 2014. This includes OECD countries such asAustria, Australia, Belgium, Canada and France.

Despite this, just fiive countries Afghanistan, Iraq, Nigeria, Pakistan and Syria – account for 78% of all deaths in 2014. It is important to note that over 60% of  the countries ranked by the Index experienced no deaths from terrorism.

 Terrosimo global

Este es el mapa del índice:

Un 60 por ciento de países no han tenido ninguna muerte por terrorismo, aunque la actividad haaumentado en el año de referencia (2014). La enorme cantidad de muertos se ha producido en países de mayoría musulmana, pero los países de la OCDE no están exentos. Irak es el país con más muertes por terrorismo y Nigeria el país donde más han aumentado (entre el Estado Islámico y Boko Haram,  ya se obtiene el 51 por ciento de  las muertes de 2014, razón para buscar de dónde venía el 49 por ciento restante).

Este era el mapa de casos:
Incidentes2014

De alguno de los índices atribuidos no estoy tan seguro, pero eso debe de ser paranoia del que está cansado de que le engañen con datos como si las cifras fuesen garantía de verdad absoluta. Eso sí: me creo que, a escala mundial, muere más gente por homicidio que por terrorismo (trece veces más según el informe).

Con datos actualizados, el Global Terrorism Database (GTD) y el Departamento de Estado estadounidense

show that since 2012 there has been a dramatic rise in the number of deaths from terrorist attacks [no solo yihadistas] across the world. In western Europe, however, the figure has decreased since the early 1990s.

Although terrorist attacks took place in nearly 100 countries in 2015, they were heavily concentrated geographically. More than 50% of all attacks took place in five countries (Iraq, Afghanistan, Pakistan, India, and the Philippines), and 69% of all deaths due to terrorist attacks took place in five countries (Iraq, Afghanistan, Nigeria, Syria, and Yemen). [Pocos cambios a este respecto].

 Terrorismo desde 2012

While the Islamic State of Iraq and the Levant (ISIL) was responsible for 10% fewer terrorist attacks in Iraq, the number of attacks carried out by ISIL in  Syria

 

increased by 58%. The geographic reach of attacks by ISIL and its affiliates expanded as several existing terrorist groups pledged allegiance to ISIL. In addition to Boko Haram in West Africa, the most active of these ISIL branches were located in Afghanistan/Pakistan, Egypt, Libya, and Yemen. More than 15 perpetrator groups self-identified as “provinces” of the Islamic State in 2015, compared to four in 2014.

El mapa de los últimos 45 años es también interesante (España refleja también los últimos asesinatos de ETA):

 Terrorismo ultimos 45 años

La lógica del “loco” y la del “yihadista” son diferentes, pero sus prácticas no son tan fáciles de distinguir. Hay, sin duda, “yihadistas” que están “locos”, aunque los hay muy cuerdos. Igual que no todos los “yihadistas” han sido antes delincuentes comunes con problemas con la policía, pero se conocen casos en los que sí lo han sido. Lo curioso del caso es que, ante un ataque violento que incluye muertes y heridos, la SO15 inglesa intervenga ya que el causante de 19 años, noruego de origen somalí que ha vivido en Inglaterra los últimos diez años, puede tener problemas de “salud mental” que expliquen sus hechos, pero también puede tratarse de “terrorismo” (y así lo recogió alguna prensa española). ¿Va ganando el miedo o la manipulación o la prevención?

10.  Miedo

El miedo y la inseguridad son malas consejeras. Se pueden trasformar con facilidad en violencia y, en todo caso, son terreno abonado para políticos “occidentales” y reclutadores yihadistas con intereses relativos al poder, no a las ideas o los valores.

“Política del miedo” es el tema del informe de este año del Human Rights Watch en la medida en que el miedo es utilizado para reducir la satisfacción de derechos humanos. En particular, el miedo al terrorismo (yihadista, por supuesto) y el miedo a los refugiados, inmigrantes y, en general, al “diferente”, una especie de “barbari ad portas“. Malos presagios.

Provocar el miedo se puede hacer mediante un acto violento o mediante la magnificación delmismo o por el anuncio de ulteriores violencias.

 

Estos resultados vienen de una reciente encuesta del Pew Research Center:

 opiniones sobre refugiados

Siempre se puede dudar si las mayorías tienen razón (las mayorías no son un instrumento para conocer la verdad, sino una regla para tomar decisiones). Lo que sí es claro es que se da una notable diferencia de percepciones de un país a otro y casi parece que a más preocupación con el impacto de la “crisis de los refugiados” sobre el terrorismo, mayor presencia de partidos xenófobos. Difícil saber cuál es la causa y cuál es el efecto.

Como tantas otras veces, lo más interesante no son las respuestas sino las preguntas: terrorismo, desempleo, criminalidad asociados en el imaginario de los encuestados con el fenómeno de los refugiados. No sé, podrían preguntar por rejuvenecimiento de poblaciones, ocupación de empleos que nadie quiere, salarios medios (“ejército de reserva”, que diría Marx), acceso real a los servicios “universales” y cosas de esas. En todo caso, el miedo y el descontento son reales. También en los Estados Unidos y puede tener consecuencias electorales.

Lo hacen políticos y reclutadores que saben que el inseguro es más dócil y más dispuesto a creerse simplificaciones, en particular las que se refieren al “enemigo” (sea el “cruzado” o el”musulmán”).

Ignacio Ramonet lo expone aquí: el auge de la extrema derecha y de la xenofobia (no siempre la xenofobia es de derechas) en la civilizada Europa, la de los valores, la democracia y la Ilustración, se explica por el tipo particular de miedo que se difunde entre capas importantes de la población europea. Los miedos son nuevos: son más económicos (desempleo, crisis, pobreza, servicios públicos en decadencia, pensiones inciertas etcétera). Ramonet recuerda los miedos anteriores, los del siglo pasado. Pero es fácil estar de acuerdo en que hay un miedo que explica aquellos auges y aquella xenofobia. Los políticos utilizan el miedo y la presentación de un enemigo sencillo e identificable para obtener el correspondiente rédito electoral.

Añado: ese miedo sirve para explicar esos fenómenos, pero también el auge de la depresión incluyendo la depresión que lleva al suicidio (que también aumenta).

Y añado todavía más: ese miedo sirve para explicar el auge del yihadismo entre jóvenes europeos, sean de origen musulmán (no necesariamente de muy practicantes) o  de origen cristiano. Tiene lamisma estructura que lo que cuenta Ramonet: es utilizado por los reclutadores como otros lo utilizan para aumentar el rechazo  a todos los  musulmanes ya que es más sencilla la islamofobia general que el molestarse en plantear análisis concretos de situaciones concretas.

El miedo lleva a situaciones que rayan en la histeria como cuando se hace descender de un avión a un matemático, sospechoso al ver los extraños signos que escribe en su tablet y que son fórmulas, no árabe, o a una psicoterapeuta que trabaja en el campo de la “radicalización”, sospechosa por estar leyendo un libro sobre arte pero en Siria. Excesos de histeria.

Y termino: no es buena estrategia intelectual (aunque sí política) explicar fenómenos recurriendo a un solo factor. La razón es sencilla: no hay fenómenos que se deban a un solo factor. El miedo, pues, es uno de ellos y hace falta ver, por seguir con mis tres salidas (xenofobia, depresión suicida y yihadismo), por qué unos van en una dirección y otros en otra. Obvio: hay otros factores personales, sociales y culturales que hay que considerar.

Es algo que el EI sabe bien y pone en práctica con los jóvenes europeos, de escasa formación religiosa y mucho más escasa observancia y que no conocen los verdaderos objetivos del DAESH. Son sus miedos e inseguridades los que son utilizados como instrumento de captación. Y si haría falta afrontar los de los demás europeos, con la misma razón es preciso afrontar los miedos e inseguridades de los “reclutables”.

11.  Tiempo al tiempo

Siendo problemas que vienen de antiguo y que han entrado en una espiral de violencia, no tiene mucho sentido pensar que se van a resolver de un día para otro. Los problemas complejos no suelen tener soluciones sencillas. Difícil solución. Lenta  en  cualquier caso. No solo está la cuestión de las invasiones árabes y bereberes a Europa (la fecha clásica para la Hispania de entonces es el 711) o las invasiones europeas a países de mayoría musulmana iniciadas en el siglo XI llamadas cruzadas al grito de “Dios lo quiere” según habría dicho el papa Urbano II (yihadista cristiano a lo que parece). También está la historia reciente desde Palestina a Siria pasando por Afganistán, Irak o Libia. No es “la” causa, pero aparece en las autolegitimaciones de los yihadistas europeos. La guerra de los drones, por ejemplo en Pakistán, también produce muertes de civiles (mujeres y niños) cuyas familias pueden clamar venganza.

Hablando de las explicaciones del fenómeno, se decía en Al Yazira (La Península en árabe, Aljazeera en su transliteración inglesa) que Active warfare and serious national fragmentation or collapse are the fate of every country where the US and others in the past two decades have fought terrorism mainly militarily – Yemen, Afghanistan, Syria, Iraq, Libya – without addressing any of the underlying social, political, and economic disparities  and deficiencies that are the deeper drivers of terror[subrayado mío]

Porque igual que para entender el caso de los yihadistas europeos hay que entender sus contextos, para entender el origen de tales comportamientos hay que entender qué sucede y hasucedido en otros países. Una cosa es el ambiente que provoca la decisión de matar y otra los factores que llevan a que el individuo concreto la tome.

El caso francés es paradigmático, con algunas explicaciones que pretenden explicar por qué y por qué allí, huyendo del simplismo.

“A concatenation of several factors helps to explain why France remains the jihadis’ favourite target”. Vale la pena de ser leído (hace falta subscripción), pero este sería el resumen con algunos añadidos:

To start with, the bombing of Isis bases inevitably attracts a response. This is the price of the firm action that Mr Hollande has espoused but which has not slowed down the pace of terrorist attacks on French soil. [Por parte estadounidense, convertir el problema en una “guerra contra ISIS”, abundando en bombardeos (que generan víctimas civiles), extendida a Libia, puede ser un remedio peor que la enfermedad. El anuncio de Hollande de incrementar la participación francesa en Irak y Siria y las frases del candidato Trump en el sentido de estar dispuesto a declarar una “guerra mundial” (sic) no van en esta dirección]

Then there are the radicals of north African descent who have left France for Syria and Iraq, and are reliably reported to hold important positions in the Isis command structure. They are said to have maintained links with the “soldiers” who went to the Middle East and then returned to France to  perpetrate the attacks in Paris last year.

Isis planners also appear to see an opportunity to drive a wedge between those in France, like Mr Hollande, who reject the most hardline security policies in the name of republican values, and those who call for Israeli-style measures. The potential for fostering political, ideological and indeed ethno-religious conflict ahead of next year’s presidential election is considerable.

If there are economists in the Isis high command, they may also be counting on the attack to hit France’s status as the world’s leading tourist destination.

The alienation of the young people who lived on these [suburban] estates, many of them immigrants or the children of immigrants, was striking even then. It has only intensified since as high levels of unemployment and crime have dogged the banlieues.

The result is a rejection of the republic by young people who feel it is at best irrelevant to them, and at worst actively hostile. This, in turn, creates a climate in which a man like Mohamed Lahouaiej Bouhlel, the Nice killer, finds a home for his turbulent instincts in Isis propaganda.

A propósito de los asesinatos en Bangladés a los que se podrían añadir los de Bagdad, un artículo de Roberto Toscano en La Repubblica que me han hecho recordar las clases de marketing que recibí en su día y en las que se distinguía entre factores pull (que atraían) y factores push (que empujaban) como el estudio citado más arriba. El autor utiliza la expresión “teología política” para distinguir entre los fines (políticos) y los medios (religiosos). Efectivamente, ni hay que descartar el factor religioso ni hay que tomar la religión como EL factor único a considerar.

Claro que hay factores que están detrás de esta emergencia: las desgraciadas intervenciones “occidentales” (“de los cruzados” según otros) en Oriente Medio (hay  que incluir la prepotentes e irrespetuosas rayas en el mapa perpetradas por el acuerdo Sykes-Picot después de la I Guerra Mundial), el problema palestino que parece no tener solución (no solo por el sionismo israelí sino también por las divisiones palestinas) y las peleas por el territorio y la hegemonía local de ahora entre sunitas y chiítas.

Y claro también que hay toda una serie de factores de propaganda que intervienen directamente. Las mezquitas wahabitas financiadas con dinero saudí (llegan hasta Xinyang y los huigures del fronterizo occidente chino), las redes sociales (el prejuicio “occidental” no acaba de entender que esos “atrasados” y “salvajes” utilicen tan inteligentemente internet) y los reclutadores se unen al hecho de la existencia del Estado Islámico como entidad casi mítica hacia la que se vuelven los ojos de gente muy heterogénea que no tiene necesariamente que compartir las estrategias del DAESH, pero sí convertirse en su prueba de existencia que genera ulteriores pruebas de existencia, a saber, el acto terrorista.

Un gobierno, en un estado con mayoría de una determinada variante de una religión, persigue a los que practican una variante diferente de esa misma religión. Obsérvese que no se trata de luchas entre religiones sino de intervención política a favor de una determinada variante de la misma religión. Cierto que las luchas entre religiones son  más vistosas, en el caso de que se dé tal cosa. Pero estos otros casos son dignos de mención para rebajar visiones apocalípticas sobre el “choque de civilizaciones” (suponiendo  que  las  “civilizaciones”  son  religiones).   Dos  casos   interesantes:  1.   El gobierno ruso, de acendrado cristianismo (eso sí, ortodoxo), persigue a los cristianos de otras tendencias (el cristianismo es muy heterogéneo); y 2. Sl gobierno saudí, de acendrado islamismo (eso sí, wahabita), persigue a los musulmanes de otras tendencias (el Islam es muy heterogéneo).

Tendría que ser evidente que tales persecuciones tienen poco que ver con la religión en  sí mismaya que es utilizada como instrumento (no como causa) de otras actividades estrictamente políticas. Pues lo mismo tendría que pensarse para los “choques de civilizaciones” en el caso de que existan.

Wallerstein, a propósito de los problemas Arabia Saudita-Irán, normalmente interpretados como choque entre chiítas y sunitas, recuerda los numerosos momentos en que ha habido colaboración entre ambos países. La alianza y el conflicto no pueden atribuirse a sus respectivas versiones del Islam sino a asuntos más mundanos. Al fin y al cabo, una constante -la religión- no puede explicar una variable -la relación entre países- que tiene más que ver con la geopolítica, los cambios en el país hegemónico o la economía. Lo mismo puede decirse de las peleas dentro de la misma variante de esa religión.

12.  ¿Qué hacer?

Dicen que “vamos” ganando la “guerra”. En este caso, contra el Estado Islámico. Dicen que van perdiendo territorio que, al fin y al cabo, es el objetivo de toda guerra que se precie: quién manda sobre qué territorio. Sin embargo, hay voces que insisten en lo equivocado de esa estrategia (¿o es táctica?).

Parece que hay dos razones de peso: una, que plantearla así son ganas de no entender qué está pasando y que aplicar a fenómenos contemporáneos nuevos doctrinas del siglo XIX o inclusoanteriores pensadas para otros contextos casi condena al fracaso. Mucho peor si, como propone Trump, se “ataque al fuego con el fuego”. Y, dos, que, precisamente porque se trata de fenómenos nuevos (territoriales, pero no únicamente territoriales), esos “triunfos militares” lo que producen es un aumento de las prácticas terroristas en el territorio de los supuestos “vencedores”. Hay otras opciones que  parecen más sensatas a fuer de poco militaristas.

¿Qué puede hacer “Occidente”? Primero, lo que tiene más a mano: barrer su propia  casa, políticas sociales, plantearse, sí, la cuestión de la cultura. Y, después, intentar influir en el mundo árabe. Como dice The Economist a propósito de la trasformación que, a su entender, precisa el mundoárabe,

“America and Europe cannot impose such a transformation. But the West has influence”.

Desgraciadamente, en Europa aumenta la islamofobia como en los Estados Unidos representados por Trump y se ha mantenido la idea de que “hay que democratizarlos” (aunque sea a bombazos) y aunque los verdaderos objetivos fuesen otros.

Esa parte de “culpa” por parte de “Occidente” (“the West”, que dice The Economist para referirse a USA-Europa) al no hacer sus deberes dentro y fuera corre en paralelo con la de los países árabes, aunque lo que hacen “fuera” sea de menor cuantía que lo que ha hecho “the West”. Hay responsables de estas tragedias y dolores en todos los campos. Como dijo el primer ministro francés Manuel Valls (después de los ataques de julio)

« Etre lucide face à la menace, ce n’est pas basculer dans le populisme ».

Y, en otra ocasión, « Il y a urgence à aider l’islam de France à se débarrasser de ceux qui le minent de l’intérieur. Pour cela, il nous appartient de bâtir un véritable pacte avec  l’islam de France, donnant à la Fondation [Fondation pour l’islam de France]  une place centrale ».

Al fin y al cabo, el Islam, en la laicista Francia, es la segunda religión del país. Algunas propuestaspor parte de la comunidad musulmana francesa son dignas de mención: introducir un impuesto sobre el comercio halal para financiar las actividades religiosas de la comunidad evitando la financiación por parte de donantes radicales extranjeros. Pero parece claro que esa financiaciónforma parte del problema.

En todo caso, primero mirar dentro. E ideas no faltan, como las ideas de Soros para luchar contra el EI que aquí se amplían. Pero, en general, las propuestas “hacia dentro” (para afrontar el problema de los yihadistas europeos) se pueden clasificar en tres capítulos: SEP, o sea, servicios sociales, educación y policía (que incluye la infiltración y los servicios de “inteligencia” del tipo SO15 británico).

Desde el punto de vista de los servicios sociales, lucha contra la desigualdad, políticas de inclusión (sin homogeneizar) y de empleo, vivienda, sanidad, es decir, lo mismo que con toda la población del país, pero aplicadas caso por caso.

Desde el punto de vista de la educación (formal e informal), esta sería una posible  lista incompleta:

–  Deslegitimar el uso de la violencia “venga de donde venga”, a pesar de laexaltación machista generalizada del uso de la misma y que comienza en los juegos informáticos al entretenimiento de masas.

–  no entrar en su juego, y mucho menos, al de “acción-reacción”

–  evitar los simplismos, como ya he indicado más arriba

–  analizar las causas de cada contexto ya que no hay una única causa ni su constelación está generalizada. Atribuir el problema a una única causa esengañoso

–  conócete a ti mismo y conoce al otro es una extensión del viejo consejo griego: saber dónde está “Occidente” y saber cómo está el contexto de esos yihadistas

–     evitar “choques de civilizaciones” (lo digo recordando la fallida “alianza de civilizaciones” que promovieron Rodríguez Zapatero y, ay, Erdogan)

–  evitar el racismo y la xenofobia, a pesar de que pueda dar réditos electorales

–   fomentar la empatía, esa empatía cuya ausencia es tan evidente en cargos públicos y candidatos a serlo (como es el caso de Trump)

–  evitar la visceralidad, es decir, primero pensar, después actuar sin dejarse llevar por la ira y el (comprensible pero catastrófico) deseo de venganza

–  y promover la racionalidad, como pedía Valls y he citado más arriba

Desgraciadamente, son posibilidades que algunos de los que defienden los “valores europeos” pueden aceptar y otros rechazarán de plano, lo cual indica hasta qué punto se puede hablar de tales “valores” en el sentido de instrumentos para tomar decisiones cuando hay alternativas.

 

13.  Otras soluciones

Imponer “nuestros valores” (costumbres, dieta, vestido, horarios o versión de la religión

-¿protestantes? ¿católicos? ¿evangelistas? ¿ortodoxos? ¿ateos militantes tipo Richard Dawkins?-) a los inmigrantes y refugiados podría estar en contradicción con dichos “valores” si como tales se toma a los de la Ilustración (libertad de pensamiento, libertad de expresión. rechazo de la pena de muerte). Nada que ver con lo dicho por Sarkozy y citado anteriormente. Cierto que en algunos países árabes (no en todos) se practica la teocracia (es decir, una determinada legitimación del poder político) y se  persiguen otras formas religiosas, pero no creo que esa sea la razón para aplicar esas prácticas en Europa.

Acción constante, paciente y razonable, pues. Y cada palo que aguante su vela o, si se prefiere, que cada cual haga lo que pueda y esté en sus manos, a su alcance. Lo que yo puedo es escribir. Algo es algo.

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Fuente: Rebelión

 

¡Menos población activa! Gran éxito de Rajoy

Fernando Luengo

Profesor de economía aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del área de economía del Consejo Ciudadano Autonómico de Podemos Madrid

(https://fernandoluengo.wordpress.com)

Población activa, término que hace referencia a la parte de la sociedad que participa en el mercado de trabajo; esto es, la suma de los empleados más los desempleados. En otras palabras, las personas en edad de trabajar, con edades comprendidas entre 16 y 65 años (todos los gobiernos, también el del Partido Popular (PP) están aumentando este techo con el pretexto de la insostenibildad de las pensiones) que intervienen o quieren intervenir en el proceso de creación de riqueza.

En la frase anterior, aparentemente inofensiva, hay varias cosas que aclarar. Por ejemplo, si el denominado mercado de trabajo es un mercado equiparable a cualquier otro mercado, qué es un empleo o qué entendemos como generación de riqueza. Cuestiones trascendentales que omitiré, para centrarme en la expresión “población activa”. En los resultados presentados  a bombo y platillo por el gobierno del PP se pone el acento en la creación de empleo (ocultando que es de pésima calidad) y la reducción de la tasa de desempleo, omitiéndose que entre 2011 y 2015 se ha reducido en 512 mil personas y que al comparar el segundo trimestre de este año y el correspondiente de 2015 hay 140 mil activos menos. ¿Cómo valorar estos datos?

Invirtiendo  el razonamiento con el que comenzaba el texto, cabe decir que forman parte de la población inactiva todas aquellas personas que se encuentran fuera de la dinámica laboral y que no participan en el referido proceso de creación de riqueza. En este heterogéneo se encuentran los niños, hasta los 16 años, y los mayores, que ya han alcanzado la jubilación; también integrarían este grupo todos aquellos que estando en edad de trabajar –es decir, siendo potencialmente activos-, por diferentes razones, no ofrecen en el mercado su capacidad de trabajo.

También en esta definición, neutra en apariencia, hay asuntos cruciales en los que es  necesario reparar. Por ejemplo, el desempleado de larga duración, que, cansado y frustrado por no encontrar un empleo, ha dejado de buscarlo, por lo que ha desaparecido de las estadísticas; ha pasado de ser activo desempleado a inactivo. El mismo “milagro” estadístico ocurre con los jóvenes que han decidido emigrar a otro país, ante la imposibilidad de encontrar  un puesto  de trabajo y un proyecto de vida en el nuestro; o el de los inmigrantes que retornan a sus lugares de procedencia ante las dificultades de abrirse camino en el estado español

En el primer caso, se reduce la población activa, y en el segundo y tercero la población total; y también la activa, pues buena parte de estos jóvenes y de la población foránea estaban  abocados  al desempleo. Estamos hablando, en definitiva, de personas en edad de trabajar, potencialmente activos, que, en caso de haber permanecido en el mercado de trabajo, habrían elevado los registros oficiales en materia de desempleo varios puntos porcentuales.

Consideremos, desde estos mismos parámetros, la frontera existente entre población activa e inactiva, el impacto de las políticas del PP  sobre las mujeres. Muchas de ellas han perdido su empleo y, en lugar de permanecer como demandantes de trabajo en el mercado laboral –es decir, como desempleadas- han retornado a su papel de cuidadoras (condición que, por cierto, nunca habían perdido). Hay que precisar que el término cuidados hace referencia a una multitud de tareas relacionadas con la atención de los niños y de los ancianos, con la logística asociada a la vida cotidiana y con el equilibrio afectivo de los miembros que integran la unidad familiar. Se trata de actividades socialmente invisibles, ignoradas y a menudo despreciadas, que, sin embargo, son esenciales para que funcione el metabolismo económico y social.

De acuerdo con el criterio estadístico estándar, las personas que realizan ese trabajo son inactivas, pues, en su mayor parte, esos cuidados se llevan a cabo fuera de la lógica del mercado (o en la esfera de la economía sumergida, por trabajadoras inmigrantes). Parece evidente, sin embargo. que, en un contexto económico más favorable y si se aplicaran políticas de género encaminadas a igualar derechos y oportunidades y a repartir el trabajo reproductivo, una parte de estas mujeres estaría dentro y no fuera del mercado laboral.

Recapitulando. La mejora relativa de la tasa de desempleo “oficial” es, en buena medida, el resultado de un artificio estadístico, que se concreta en una reducción de la población activa, que es convertida en inactiva, o de un efecto de expulsión que reduce la población total. Pero no se trata solo de falsificar los niveles de desempleo real al servicio del mensaje “estamos saliendo de la crisis”, lanzado con una insoportable carga de cinismo que ignora el sufrimiento de mucha gente que se ha quedado en la cuneta. La población inactiva que es potencialmente activa resulta funcional para un capitalismo instalado en la lógica de la regresión salarial y el desmantelamiento de las políticas públicas. Esta población constituye un formidable ejército de reserva que presiona a la baja los salarios y ayuda a gestionar los recortes en la prestación de servicios públicos que se trasladan al ámbito de las familias y que recaen  sobre todo en las mujeres.
Fuente: Público.es

Disidencias internas en PSOE

Pedro Sánchez y Felipe González en el homenaje a Txiki Benegas. -EFE

Dirigentes del PSOE creen que Felipe González no sólo ataca a Sánchez sino a todo el partido

Diputados, senadores y cargos orgánicos territoriales recuerdan al ex secretario general socialista que la decisión de votar “no” a Rajoy se tomó de forma unánime en una reunión del comité federal a la que él no asistió

González alaba a Rivera: “Es el primer acto de responsabilidad política desde las elecciones”

JUAN ANTONIO BLAY

MADRID.- La figura de Felipe González en el seno del PSOE es objeto de un gran respeto que raya en ocasiones la devoción, pero eso no quiere decir que cualquiera de sus comentarios tenga la misma consideración. Al menos aquellas palabras que irrumpen de forma intempestiva en un debate político de actualidad.

“La decisión de Rivera es el primer acto de responsabilidad política desde las elecciones”. Esta afirmación del ex dirigente socialista y presidente del Gobierno durante más de 13 años ha caído como un mazazo este miércoles en el conjunto de la organización socialista. Y han sentado bastante mal, juzgar por las impresiones de diputados, senadores y cargos orgánicos recogidas por este diario.

“Hay un refrán castellano que dice una cosa piensa el borracho y otra el tabernero. Pues bien, este es un ejemplo claro porque da la impresión de que Felipe González, en esta ocasión, no va a favor de la decisión adoptada por el partido. Hay que recordarle que la posición que sostiene el PSOE y su secretario general, Pedro Sánchez, se adoptó de forma unánime en una reunión del comité federal; por lo tanto, lo que dice él va en contra de todo el partido”, razona un veterano parlamentario que ha desempeñado cargos orgánicos e institucionales de relevancia.
“Yo no vi a Felipe González en la reunión donde se adoptó votar no a Rajoy”, dice un cargo socilista
Esa actitud coincide con la de otros responsables de la formación socialista consultados por Público. Algunos van, incluso, más lejos: “Los ex secretarios generales del partido son miembros natos del comité federal, que es el máximo órgano entre congresos; pues bien, yo no vi a Felipe González en la reunión que se celebró el pasado 9 de julio en la que se adoptó ese acuerdo. Allí pudo explayarse con toda libertad, pero no lo hizo”, explica un miembro de la ejecutiva federal de Pedro Sánchez.

La declaración de González de este miércoles, justo cuando se celebraba la reunión entre Rajoy y Rivera, se suma a las que ya realizó días pasados en línea con las tesis de quienes defienden la abstención de la bancada socialista para permitir la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.
“Llueve sobre mojado y es difícil de comprender por qué hace eso”, afirma otra
“Llueve sobre mojado y es difícil de comprender por qué hace eso. Pienso que la militancia y los votantes socialistas no lo entienden ni lo aprueban”, apunta una parlamentaria en el Congreso de los Diputados.

Esa reiteración de manifestaciones lleva a pensar a más de uno que Felipe González “está acomodado en una realidad que no merece mucha consideración”, en expresión de un cargo orgánico de una federación importante del PSOE.

Desde la dirección federal la posición es clara: “Respeto pleno a Felipe González, pero la posición política del partido en este asunto la fijó el comité federal del pasado 9 de julio por unanimidad y una vez que el secretario general, Pedro Sánchez, realizó una ronda de consultas personales con los secretarios generales de todas las federaciones”, indica una portavoz oficial.

El portavoz del grupo parlamentario socialista en el Senado, Óscar López, insiste a Público: “No hay que polemizar porque no interesa a nadie. Desde el respeto a Felipe González hay que reiterar que las decisiones políticas de envergadura se toman en el comité federal”. No hay otra reacción oficial, aunque prácticamente todas las fuentes consultadas coinciden en ignorar las razones que puede tener el ex líder socialista para realizar esas declaraciones “inapropiadas”.
Las presiones al PSOE
Incuso desde federaciones consideradas críticas con el liderazgo de Pedro Sánchez se transmite un mensaje muy similar al de la dirección federal. “La verdad es que a medida que avanzan los acontecimientos las presiones sobre el PSOE aumentan, y lo harán más en las próximas semanas. ¿No decían que se había acabado el bipartidismo?, pues que presionen a otros”, expone un miembro de la Ejecutiva de una federación que mantiene relaciones “frías” con Sánchez. “La decisión la adoptamos todos en el comité federal y ahora las bases no entenderían un cambio. Nos crucificarían”, insiste.

Un parlamentario nacional cercano al secretario general socialista asegura que “no hay que tomar en consideración las declaraciones de Felipe. A él no le hubieran gustado unas manifestaciones a este tenor cuando tenía responsabilidades en el partido y en el Gobierno. Ayudar, ayudar, pues no ayudan, eso está claro”. Y concluye: “No he notado ninguna reacción en el seno del grupo parlamentario socialista ni en Pedro Sánchez con quien he hablado y este asunto ni ha salido en la conversación”.

Todas las fuentes consultadas se resisten a descalificar a Felipe González – “mi madre me mataría si le criticase”, dice una diputada nacional – pero es unánime la opinión de que sus palabras “van en una dirección que no es la que han decidido los órganos de dirección y, desde luego, no apoyan los intereses del partido en estos momentos” , como gráficamente define la situación un cargo del partido en una federación próxima a Sánchez.

Fuente: Público.es

¿Está el Estado del Bienestar muerto? Crítica a Yanis Varoufakis

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

Siempre leo con gran interés los escritos de Yanis Varoufakis. Y frecuentemente cuelgo en mi blog sus entrevistas o conferencias que me llegan, tanto aquellas con las que estoy de acuerdo como aquellas con las que estoy en desacuerdo. Naturalmente que coincido con sus críticas a la Troika y al comportamiento del Eurogrupo (los ministros de Economía y Finanzas de los países de la Eurozona), y muy en especial en el caso griego, aunque en este último caso difiero respecto a algún componente de su crítica y de las conclusiones a las que llega en base a tal crítica, como consta en el artículo escrito hace ya casi un año en Público (“Crítica amistosa a Varoufakis y a sectores de las izquierdas sobre lo ocurrido en Grecia”, 19.10.15). Saludo también el establecimiento de un movimiento europeo que él ha fundado, y que ahora lidera, cuyo objetivo es la democratización de la gobernanza de Europa, gobernanza carente hoy de las más mínimas reglas de convivencia democrática, aunque ahí tenga yo también algunas diferencias con él. Tales diferencias alcanzan su máximo nivel cuando en una conferencia reciente, que detallaré más tarde en el artículo, ha hecho la acusación de que los Estado del Bienestar en los países capitalistas desarrollados están ya muertos, junto con los partidos socialdemócratas que los establecieron, proponiendo en su lugar que se establezca la Renta Básica Universal (RBU), de la que es uno de los máximos promotores. No hay duda de que la socialdemocracia en Europa está en declive. Pero asumir que el Estado del Bienestar está también muerto me parece un gran error. En ambas “muertes” Varoufakis atribuye tal situación a que los Estados-nación ya no pintan nada, pues han perdido toda soberanía. Y ahí está la raíz de nuestro desacuerdo.

¿Ha muerto el Estado-nación?

Creo que una de las raíces de este desacuerdo es su visión de los Estados-nación, a los que considera carentes de poder y capacidad de decisión, especialmente aquellos que forman parte de la Eurozona. Así, en un interesante libro publicado en 2016, Un plan para Europa, de Icaria Editorial (escrito conjuntamente con Gerardo Pisarello –una de las mentes más claras en el movimiento progresista catalán–, con  cuyas tesis estoy totalmente de acuerdo), Varoufakis, en la parte del libro en la que expone sus tesis en forma de entrevista, indica que los Estados-nación han perdido toda su soberanía, habiéndose convertido en parte del problema en lugar de la solución. Así, señala que los gobiernos hoy “transmiten a los parlamentos lo que queda decidido a nivel del Eurogrupo (o de la Cámara Europea o del Consejo Europeo) y los parlamentos solo están para que se les ordene lo que deben hacer” (p. 66).

Ni que decir tiene que la pertenencia de España al Eurogrupo establece unas limitaciones graves en cuanto a lo que el Estado español puede hacer o dejar de hacer. Pero encuentro su posición extrema (aunque comprensible por su experiencia en el caso de Grecia), pues los Estados-nación continúan jugando un papel clave. El Estado alemán, por ejemplo, juega un papel determinante y dominante entre los Estados-nación de la Eurozona. Y la relación inter-Estados juega también una labor esencial. La supeditación y docilidad del gobierno Rajoy hacia el gobierno alemán se expresa en su interdependencia con las políticas realizadas por tales Estados.

Lo que parece olvidarse con excesiva frecuencia es que los Estados continúan reproduciendo las relaciones de poder existentes en un país, incluyendo las relaciones de poder de clase social. Es importante recuperar las categorías analíticas que han desaparecido en gran parte de los estudios de lo que está ocurriendo en la Eurozona. Las clases sociales y el conflicto entre ellas, dentro de cada Estado, son esenciales para entender el comportamiento de tales Estados. Las ausencias de estas variables en los análisis de Varoufakis limitan su comprensión de la supuesta pérdida de soberanía de los Estados. Hay que concienciarse de que la burguesía española, por ejemplo, tiene más cosas en común, en cuanto a sus intereses, con la burguesía alemana, que con las clases populares españolas. De ahí que el Estado español, hoy instrumentalizado por la burguesía española, esté aplicando políticas auténticamente reaccionarias bajo el argumento de que no tiene libertad para llevar a cabo otras (como Varoufakis parece creer), cuando es obvio que sí que hay políticas alternativas. En España, por ejemplo, el presidente socialista Zapatero congeló las pensiones para conseguir 1.200 millones de euros, a fin de corregir el déficit del Estado, cuando podría haber conseguido muchos más revirtiendo la bajada de impuestos de sucesiones (2.552 millones) o manteniendo el de patrimonio (2.100 millones). Y el presidente conservador Rajoy podría haberse evitado recortar 6.000 millones de euros de la sanidad pública revirtiendo la bajada del impuesto de sociedades de las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, y que representan solo el 0,12% de todas las empresas. El Estado siempre aplica políticas de clase, y el tema fundamental es de qué clase social. No es cierto, pues, que el Estado-nación no pueda hacer nada. Decir que los Estados-nación no pueden hacer nada es darle la razón a Zapatero o a Rajoy cuando dicen que no hay otras políticas públicas posibles. ¡Sí que las hay! ¡Hay alternativas a las políticas de austeridad! El gran problema de Grecia es, como subrayé en el artículo citado anteriormente, que era un Estado pequeño y fallido, que lo hizo enormemente vulnerable a las presiones del Estado alemán. Y además de ser un Estado muy débil, estaba muy solo. Pero hoy ya hay un número creciente de Estados, con mayor peso, que pueden variar estas políticas. Y parte de la solución serían las alianzas entre Estados en contra de estas políticas, que no ocurrirán a no ser que cambien las relaciones de poder dentro de cada Estado.

La externalización de responsabilidades como justificación de las políticas impopulares

Pero existe otro punto de desacuerdo con Varoufakis, relacionado con el desacuerdo anterior. El ningunear al Estado-nación lleva a abandonar una lucha a nivel de dicho Estado-nación, creando un vacío que lo están aprovechando movimientos nacionalistas de ultraderecha, algunos de claro carácter fascista y/o nazi. Hoy, como el mismo Varoufakis ha acentuado, uno de los mayores peligros existentes en la Unión Europea es la eclosión de movimientos nacionalistas de ultraderecha en cada uno de sus países. Y una de las causas de que ello esté ocurriendo es precisamente la desatención que las izquierdas han dado a algunos de los temas más movilizadores entre las clases populares, que solían ser la base de su apoyo electoral. No solo los partidos conservadores y liberales, sino también los partidos socialdemócratas, por ejemplo, justifican las políticas de austeridad y las reformas reaccionarias de los mercados de trabajo bajo el argumento de que son las únicas posibles, pues otras son de imposible aplicación debido a la globalización, o a la integración europea, o a cualquier factor externo. La externalización de responsabilidades es la medida más común hoy utilizada por los gobiernos de sensibilidad liberal o socioliberal (que son la mayoría). Admiten que sus políticas son impopulares pero subrayan que son las que exigen Bruselas o Frankfurt. Y aquí en Catalunya, el gobierno de derechas catalán indica que la culpa es de Madrid. No es extraño, pues, que veamos hoy votantes del Partido Comunista votar a partidos de ultraderecha. Los cinturones rojos de las grandes ciudades en Francia que votaban al PCF han pasado a votar a Le Pen. Pero esto no solo ocurre en el país galo, pues una de las causas de esta situación es precisamente el auge del nacionalismo en muchos países de la Unión Europea, es decir, el incremento del sentido identitario nacional frente al establishment político-mediático que gobierna la Eurozona, que es percibido como el responsable de la pérdida de identidad y poder de decisión conocido como soberanía nacional, cedida a dicho establishment europeo por las clases dominantes de cada país, que consiguen el desmantelamiento del Estado del Bienestar y el descenso salarial a través de aquel establishment europeo, lo que no podían conseguir a nivel estatal.

La supuesta muerte de la socialdemocracia y de su Estado del Bienestar

De esta percepción del Estado-nación como carente de capacidad de decisión, Varoufakis concluye que la socialdemocracia y el Estado del Bienestar que creó están muertos y sin capacidad de reacción. Permítanme que resuma su último discurso (que incluyo en este enlace) sobre este tema. Comienza haciendo aseveraciones que, tanto en su tono como en su contenido, pueden considerarse provocadoras (lo cual parece ser de su agrado, pues le gusta hacerlo con gran frecuencia). La primera es la de afirmar que las políticas públicas que han caracterizado a la socialdemocracia occidental (o el New Deal en EEUU) son demodé, es decir, no tienen futuro, pues son políticas insostenibles. De ahí que señale que “la socialdemocracia está muerta”. La segunda provocación (que se deriva de la anterior) es su afirmación de que “el Estado del Bienestar está (también) muerto”, ya que las transferencias públicas y los servicios públicos del Estado del Bienestar no pueden financiarse y mantenerse, pues al estar financiados con las rentas del trabajo (es decir, con las cotizaciones sociales derivadas del salario) y su financiación depender de la existencia de puestos de trabajo, ello determina que la desaparición de un número significativo de tales puestos de trabajo (como resultado de la revolución digital, incluyendo intervenciones tecnológicas, como la robótica, que está causando la destrucción masiva de gran parte de los puestos de trabajo), haga insostenible tal Estado del Bienestar. Esta destrucción de los generadores de los fondos con los cuales sostener tales transferencias y servicios públicos es la causa de que el Estado del Bienestar no tenga futuro, pues no puede financiarse. De ahí la necesidad de responder a la enorme crisis social que se ha ido desarrollando en estos años de recesión (que alcanza niveles de depresión en los países del sur de Europa como España, Grecia y Portugal) a través de la Renta Básica Universal, que es la distribución de una renta básica por parte del Estado a todos los ciudadanos y residentes de un país.

Las consecuencias de la financiarización de la economía

Otra razón que –según Varoufakis- justifica el establecimiento de la RBU es la financiarización de la economía en el capitalismo actual. Durante estos años hemos estado viendo la expansión del sector financiero a costa de la economía productiva, lo cual complica todavía más la sostenibilidad del Estado del Bienestar, pues al disminuir la economía productiva disminuye también la fuerza laboral, que es la que financia el Estado del Bienestar. Según Varoufakis, la actividad financiera está, pues, sustituyendo a la producción de bienes y al consumo, sujetos de la economía real o productiva, y con ello a los puestos de trabajo y a los trabajadores, dificultando todavía más la financiación del Estado del Bienestar, basada –como se ha señalado antes- en la gravación de las rentas del trabajo. En EEUU, esta transformación del capitalismo aparece en el traslado del centro de poder de Chicago (centro manufacturero) a Wall Street (centro financiero). Esta financiarización de la economía determina que al disminuir el trabajo disponible, también disminuye la demanda, causa del decrecimiento económico que conocemos como la Gran Recesión.

La solución a esta gran crisis social y económica es –de nuevo, según Varoufakis- gravar a las rentas superiores (derivadas en gran parte de la gran expansión del sector financiero), distribuyendo los ingresos públicos obtenidos a partir de esta medida a todos los ciudadanos y residentes, asignando a cada persona la misma cantidad, una renta básica que permita a la persona vivir con dignidad. La aplicación de esta medida tendría –según él- varias consecuencias. Una sería la de eliminar la pobreza y reducir las desigualdades sociales. Otra, la de incentivar la demanda (pues las clases populares consumen más que ahorran, ya que tienen una gran cantidad de necesidades insatisfechas, mientras que las clases más pudientes ahorran más que consumen). Y una tercera consecuencia, de gran importancia también, sería el empoderamiento de la población trabajadora, pues la RBU la haría más resistente frente a las demandas de los empleadores, ya que sus necesidades mínimas estarían ya cubiertas. Hasta aquí el resumen de su argumentación a favor de la RBU.

¿Cuáles son los problemas de esta argumentación?

Antes de comenzar la crítica debo subrayar que hay elementos de este análisis, como la creciente financiarización de la economía, con los que estoy totalmente de acuerdo. Pero con otros no. Y uno de ellos consiste en sus observaciones sobre lo que él considera los límites y la imposibilidad de desarrollar políticas socialdemócratas, así como políticas de expansión del Estado del Bienestar, a los dos lados del Atlántico Norte. Esta tesis está basada, en parte, en la pérdida de soberanía de los Estados, y, en parte, en su criterio (erróneo a mi manera de ver) para definir socialdemocracia y Estado del Bienestar. Me explicaré, comenzando con la discusión de los supuestos límites de la socialdemocracia. Pero para ello es necesario señalar que el gran fracaso de los partidos socialdemócratas (que, recordemos, estaban enraizados en el mundo del trabajo en su objetivo de establecer el socialismo) no se debe a la socialdemocracia en sí, sino más bien lo contrario, es decir, a su abandono. Es una realidad bien documentada que a partir de Blair & Co. (aunque algunos podrían indicar que se había iniciado ya con Mitterrand) hubo un claro abandono del proyecto socialdemócrata. El socialismo era y continúa siendo el proyecto de establecer una sociedad cuyo objetivo es distribuir los recursos según la necesidad de los ciudadanos, financiados según la habilidad y capacidad de cada ciudadano, siendo necesidad, habilidad y capacidad definidas democráticamente. Este objetivo continúa siendo vigente y aplicable. Casi el 78% de la ciudadanía de los países de la UE está de acuerdo con el principio de que “a cada uno según su necesidad, y de cada uno según su habilidad y capacidad”. Y estamos viendo a los dos lados del Atlántico Norte la aparición de movimientos político-sociales, como el movimiento liderado por el candidato Sanders en EEUU, y los movimientos contestatarios en Europa, como Unidos Podemos, que están adquiriendo gran importancia, y que están comprometidos claramente con este principio socialista, a alcanzar a través de la vía democrática, proponiendo políticas públicas que solían identificarse con la socialdemocracia antes de que esta dejara de serlo.

El Estado del Bienestar que describe Varoufakis es el cristianodemócrata, no el socialista

Varoufakis parece desconocer que hay varios tipos de Estados del Bienestar. Y el que describe no es el Estado del Bienestar enraizado en la tradición socialdemócrata. Bismarck fue el fundador del Estado del Bienestar que Varoufakis describe y define erróneamente como  “el Estado del Bienestar”. En este Estado del Bienestar, el de Bismarck, la financiación corre a cargo de las cotizaciones sociales basadas en el mercado del trabajo. Es este Estado del Bienestar cuya sostenibilidad depende de la situación del mercado de trabajo. Y el deterioro de este mercado de trabajo crea un problema de sostenibilidad grave, como estamos viendo hoy en España.

Pero en los países escandinavos del norte de Europa, de tradición socialdemócrata, donde el mundo del trabajo históricamente ha sido fuerte, la financiación de la mayoría de transferencias y servicios del Estado del Bienestar no viene de las cotizaciones sociales basadas en el mercado de trabajo, sino de los fondos generales del Estado, y por lo tanto de la voluntad popular. Dependiendo del grado de influencia que los distintos actores de la sociedad (entre los cuales los más determinantes son el mundo del capital y el mundo del trabajo) tienen sobre el Estado, encontramos Estados del Bienestar bien desarrollados, y otros poco financiados. En general, a mayor influencia del mundo del capital, menores son los ingresos al Estado, y, como consecuencia, el Estado del Bienestar está menos desarrollado, tal como ocurre en el sur de Europa. Es fácil de entender que el nivel de gravamen de las rentas del capital es una variable política, es decir, que depende de las relaciones de poder en cada país. En todos los países del sur de Europa, sus Estados del Bienestar están subfinanciados, asignando el Estado a los temas sociales muchos menos recursos públicos de los que debería y podría gastar. En realidad, todos ellos tienen los recursos para financiar mejor sus Estados del Bienestar. Tienen el dinero, pero el Estado no tiene la voluntad de recogerlo. Y ahí está uno de los desacuerdos entre Varoufakis y yo. Varoufakis asume que los Estados-nación no tienen alternativas a las políticas neoliberales que se les imponen, y yo creo que sí que las tienen. Que graven más o menos depende de las relaciones de poder de cada país. Asumir, como hace Varoufakis, que los Estados-nación no tienen poder de decisión, habiendo perdido toda soberanía, es, como he dicho antes, dar la razón a los gobiernos que imponen políticas de austeridad altamente impopulares, cuando las justifican diciendo que no tienen otras alternativas.

¿Qué soluciones hay?

Cualquier solución a la crisis actual pasa por un aumento de los ingresos al Estado, lo que requiere un cambio en los actores que configuran las políticas públicas de tales Estados. No creo que haya mucho desacuerdo en este punto. El desacuerdo, pues, es probable que radique no tanto en los ingresos, sino en los gastos. Y es ahí donde Varoufakis desatiende el Estado del Bienestar demasiado rápidamente. Según él, el dinero debe ir a cada ciudadano o residente, siéndole transferida la misma cantidad de dinero a cada persona, sea ciudadano o residente. Pero, ¿por qué la misma cantidad? Si el objetivo de la RBU es reducir la pobreza, es fácil mostrar que los países que han sido más exitosos en reducir la pobreza han sido aquellos países escandinavos que han seguido precisamente las políticas de tradición socialdemócrata, mediante transferencias y servicios públicos, lo cual implica también garantizar unos ingresos a cada ciudadano que le permitan una vida digna mediante la transferencia de fondos y servicios públicos que representan una cantidad superior a la que recibiría mediante la RBU.

Un tanto igual ocurre en cuanto a la reducción de las desigualdades. Los países que han sido más exitosos, y que han conseguido alcanzar los niveles de desigualdades más bajos en la UE y en Norteamérica, han sido aquellos que han utilizado las medidas redistributivas y han utilizado las políticas laborales y sociales para alcanzar tal fin. Si se quiere reducir la pobreza y las desigualdades, no tiene sentido dar la misma cantidad de dinero al pobre que a todos los demás. Se le debería dar más. Por otra parte, el coste de la RBU sería considerable: muy probablemente unos porcentajes del PIB de varios puntos. Añádase a esta consideración el hecho de que el déficit social de los países del sur de Europa es enorme. ¿Sería la RBU además o en lugar de la corrección de este enorme déficit social? Pedir como prioritaria la implementación de la RBU hoy en estos países es dejar de cubrir el enorme déficit social que tienen. Podría argumentarse que la RBU podría tener sentido una vez los elementos básicos del Estado del Bienestar estuvieran satisfechos. Pero en el sur de Europa distan mucho de serlo. ¿No cree Varoufakis que en estos países es mucho más urgente resolver este enorme déficit social que implementar la RBU? Esperaría que pudiéramos estar de acuerdo en ello.
Fuente: Público.es

El PP y la gobernabilidad como chantaje

A estas alturas es meridiano el uso partidista que el PP ha venido haciendo del Parlamento y de la soberanía popular para desgastar a sus adversarios políticos, a fin de allanarse el camino hacia una investidura que se presenta como inevitable en nombre de la sacrosanta gobernabilidad

María Eugenia R. Palop

⦁ Llevamos ya ocho meses al amparo de un Gobierno sin control; un Gobierno que se ha negado sistemáticamente a someterse al control parlamentario y que está dispuesto a prorrogar esa situación todo el tiempo que sea necesario, incluso más allá de las elecciones vascas y gallegas, que tendrán lugar el 25 de septiembre.
⦁ Aunque desde la Constitución de Cádiz hasta hoy, la vigilancia del Parlamento se ha considerado lo suficientemente importante como para articular una Diputación Permanente, que en otras Constituciones no se contempla, este Gobierno en funciones se ha permitido el lujo de no soportar ni comparecencias, ni preguntas, ni interpelaciones, eludiendo descaradamente una rendición de cuentas que forma parte de las reglas más elementales del juego democrático. Y ello porque, según la interpretación jurídica interesada que, en su momento, hizo la Secretaría de Relaciones con las Cortes, el Gobierno no tiene que someterse a las iniciativas de control de una Cámara que ⦁ no le ha otorgado su confianza , aun cuando pueda tomar decisiones trascendentales como la de aprobar un techo de gasto que ningún Gobierno ya constituido podría enmendar ni modificar.
Aparentemente, esta Secretaría basó su dudosa tesis en un informe que habían elaborado los servicios jurídicos del Gobierno; un informe que lo que sí dejaba claro es que las Cámaras o sus comisiones podían reclamar la presencia de los miembros del Gobierno en funciones, aunque solo fuera con carácter informativo. En la pasada legislatura, no obstante, varios ministros en funciones se declararon en rebeldía y no acudieron a las comparecencias solicitadas en sus respectivas comisiones para dar explicaciones sobre sus departamentos (entre otros, Pedro Morenés, Jorge Fernández Díaz, Fátima Báñez o Ana Pastor, actual presidenta del congreso y de quien dependen los tiempos que maneje Rajoy para su eventual investidura). De hecho, en esta rebeldía se apoyó el Congreso para presentar, por primera vez en su historia, un conflicto de atribuciones ante el Constitucional, aprobado con el voto favorable de todos los grupos parlamentarios (exceptuando el Partido Popular y UPN).
Lo cierto es que ahora, en línea con su partido y con sus propias actitudes como ministra, era de esperar que Ana Pastor estuviera dispuesta a retorcer las normas para concederle a Rajoy la credibilidad que no tiene, pateando, sin rubor, la línea que separa al ejecutivo y al legislativo en un Estado de Derecho, e instrumentalizando a la Mesa a fin de prolongar una interinidad que sitúa al presidente en funciones al margen de la fiscalización del Congreso. Pastor ha resistido la presión de absolutamente todos los grupos parlamentarios que le han pedido que fije una fecha de investidura, negándose a fijarla obstinadamente. Parece que es de las que se apuntan a las delirantes palabras de Soraya Sáenz de Santamaría que, para justificar la técnica dilatoria-caraplasma-caradura que Rajoy utiliza para ningunear tanto a la población como al rey (otrora inviolable), llegó a decir que antes de la coherencia jurídica, estaba la coherencia política y la coherencia personal . Una afirmación que no se sabe si obedece a un golpe de calor, un trastorno mental transitorio, una grave confusión conceptual, o que ha de interpretarse como el brutal giro antidemocrático que se nos viene encima.
En fin, a estas alturas es meridiano el uso partidista que el PP ha venido haciendo y está dispuesto a hacer del Parlamento y de la soberanía popular; el modo en que instrumentaliza las instituciones a su antojo, y los mecanismos de control que Rajoy emplea para desgastar a sus adversarios políticos, a fin de allanarse el camino hacia una investidura que se presenta como inevitable en nombre de la sacrosanta gobernabilidad. España “necesita” un gobierno, insisten, cualquiera que sea, se entiende, y Rajoy es nuestro hombre.
Así que, hace unos días, persuadidos por esta misma idea, Ciudadanos decidió unirse con entusiasmo al club de los cínicos, y en lugar de exigirle a Rajoy su retirada inmediata para facilitar el gobierno de España, decidió regalárselo planteándole seis condiciones increíblemente pueriles, empaquetadas, eso sí, en un aire profundo y circunspecto de partido responsable . Y es que Girauta cree que hay que tragar lo que haga falta si con eso se garantiza, una vez más, la manida gobernabilidad, no importa si se te indigestan tus propias palabras, tu programa electoral, o la confianza que tus votantes han depositado en ti. El fin justifica los medios, como han sabido, de siempre, conservadores y liberales, y con eso queda todo dicho, que para algo tiene que servir ser un partido de “centro”.
En fin, el problema es que lo que PP y Ciudadanos entienden por gobernabilidad no se traduce más que en el mantenimiento sempiterno del status quo , y en esa identificación rampante entre gobernabilidad y estabilidad lo que se vislumbran son unos tintes abiertamente antidemocráticos. La gobernabilidad así entendida, y dadas las circunstancias, supone “resolver” la crisis institucional en favor una “minoría satisfecha” , asentada sobre el individualismo narcisista y la defensa de sus privilegios propios, y exige marginar o postergar, por el bien del país, a todos los que en este tiempo han mostrado la necesidad de efectuar cambios de profundidad en el régimen clasista que hemos heredado . A todos los que han luchado para democratizar nuestro sistema representativo, y por ampliar, y no reducir, el pluralismo político, la participación ciudadana y la justicia social.
Cuando la gobernabilidad es solo estabilidad y orden, a costa de cualquier cosa, se traduce en una variante del autoritarismo de élite con la que se contienen las aspiraciones político-sociales de corte popular (pónganse a la cola); se crean instituciones de control que acaban dando vigencia a valores como la moderación y la disciplina (pórtense bien); se refuerza la más rancia conciencia nacional e histórica (háganlo por la patria); y se filtran las demandas que “merecen” ser atendidas con la excusa de evitar la supuesta sobrecarga estatal en un momento de crisis económica (estos son los pedigüeños insaciables que provocan las crisis).
Detrás del mantra de la gobernabilidad al que aluden PP y Ciudadanos, lo que se esconde es esa idea liberal-conservadora según la cual el ejercicio democrático, en realidad, pone en peligro la estabilidad del sistema, pues el impulso de la participación popular provoca una dinámica inflacionaria y conduce a una situación del todo ingobernable. Por eso, desde esta perspectiva, la democracia se opone frontalmente a la gobernabilidad, y la gobernabilidad solo puede ser antidemocrática.
Para muchos de nosotros, sin embargo, no hay gobernabilidad ni puede haber estabilidad, sin un gobierno legítimo y profundamente democrático que se someta al control de la ciudadanía estimulando el debate intra y extra parlamentario. Un gobierno que incentive, como dice Habermas, “una cultura política ágil, móvil y aun nerviosa, […] una cultura política en constante vibración, […] una cultura política capaz de resonar”. Porque no hay gobernabilidad sin participación, apoyo social y rendición de cuentas. De manera que si un Gobierno obstaculiza y boicotea continuamente el trabajo y el control parlamentario no puede garantizar ni la gobernabilidad, ni el orden, ni la paz que necesitamos…más allá de la paz indeseable que reina en los cementerios.
Lamentablemente, la gobernabilidad que el PP reclama y que utiliza para presionar a sus adversarios de camino a la investidura, no es más que un soborno, un chantaje, un cheque en blanco y sin control democrático con el que pretenden garantizarse el inmovilismo total frente a su corrupción, sus recortes y su legislación represora. No hay duda de que la gobernabilidad es deseable para todos pero también está claro que, por suerte, no todos la entendemos de la misma manera.

Fuente: el diario.es

Mireia Belmonte, la carrera de su vida 

 

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La medalla de oro conquistada por Mireia Belmonte en los 200 metros mariposa la coloca como mascarón de proa del deporte español, tomando el testigo de Pau Gasol y Rafa Nadal.(Foto: COE)

 

 

Fernando Olmeda

Todas las medallas de oro valen lo mismo, pero no tienen el mismo valor en la historia del olimpismo. La natación, el atletismo y la gimnasia son los deportes que ocupan lugar preferente en el programa, y sus estrellas SON las estrellas de los Juegos. Sus récords, sus proezas, sus colecciones de medallas, construyen la leyenda olímpica. Así ha sido siempre. Mireia Belmonte ya ocupa un lugar en ese Olimpo de elegidos.

Ganó la final de los 200 mariposa -la prueba que había preparado durante cuatro años- a la australiana Madelina Groves por solo tres centésimas. Una unidad de tiempo minúscula, pero que separa a los elegidos del resto. Y Mireia es una elegida, Por eso no pudo reprimir sus emociones cuando tocó el muro y se vio campeona.
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(Foto: COE)
En la historia de la natación olímpica española solo figuraba un oro (Martín López-Zubero en Barcelona’92) y tres bronces (David López Zubero en Moscú’80, Sergi López en Seúl’88, Nina Zhivanevskaya en Sydney’00), además de las dos platas de Mireia Belmonte y las cuatro de sincronizada. Veinticuatro años sin sonar el himno nacional en una piscina. La estadística da una idea de lo importante que es la medalla lograda por la badalonesa en el Centro Acuático María Lenk de Rio.
Han sido cuatro años de entrenamiento de esta modalidad, y un año de preparación específica de la final. Mireia ha fortalecido su cuerpo y su mente, hasta convertirla en una voraz competidora capaz de disputar seis modalidades de la natación olímpica. Tenía la carrera en la cabeza, había memorizado cada mero, mecanizado cada giro. Tenía que aguantar los primeros cien metros, y dar el zarpazo después. Pasó, al fin, primera en el 150, y solo le quedaba resistir el ataque de sus rivales en los últimos metros. Esa fortaleza mental fue decisiva para no venirse abajo en el momento de la verdad, cuando la australiana, su máxima rival por el oro, aceleró su ritmo. Y aguantó. De manera agónica, pero aguantó.
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(Foto: COE)
Mireia hizo la carrera de su vida. La carrera tantas y tantas veces imaginada, soñada. La emoción contenida de su entrenador, Fred Vergnoux, y las lágrimas de su fisioterapeuta, Mónica Solana, dan una idea de lo que significa esta medalla, un merecido premio al duro trabajo de todo el equipo. La recompensa que la nadadora lleva persiguiendo toda su vida. “Solo puedo dar las gracias a mi familia, a mi entrenador, a toda la gente que está conmigo cada día, es parte de todos. Estar en unos Juegos ya supone mucho trabajo y ganar la medalla de oro es lo máximo que se puede conseguir. Todavía no me lo creo, estoy en estado de shock”, dijo nada más ganar el oro; “es la recompensa a toda mi vida porque mi vida es nadar”.
Mireia Belmonte es la primera nadadora española campeona olímpica, y la que más medallas ha logrado. Su monumental éxito es una inyección de ánimo para la deprimida delegación española y la coloca, por méritos propios, como estandarte del deporte de nuestro país, como heredera de Pau Gasol y Rafa Nadal. Tiene España a sus pies, y el futuro asegurado.

Fuente: Público.es

“El Globo” y los golpistas hunden a Brasil en el abismo

 

Jeferson Miola
Brasil 24/7
Traducido del portugués para Rebelión por Alfredo Iglesias Diéguez

Dos acontecimientos políticos de relevancia olímpica fueron olímpicamente ocultados por la Rede Globo en el Jornal Nacional de este lunes olímpico, 8 de agosto de 2016. El Globo esconde a los brasileños las delaciones que tienen potencia explosiva suficiente para hacer caer al gobierno usurpador y mandar a sus integrantes a la cárcel.
El primer hecho: la decisión de Gilmar Mendes, juez tucán del Supremo Tribunal Federal, de abrir un proceso para disolver el Partido dos Trabalhadores. Animado por el espíritu fascista de la dictadura golpista de 1964 [1], Gilmar quiere eliminar del sistema de partidos brasileño el Partido que tiene cerca de 2 millones de afiliados y recibió 54.501.318 votos en la última elección presidencial. Un hecho de tal gravedad jamás se podría esconder.
El segundo hecho que se ocultó fue la filtración de la delación que desveló que Michel Temer obligó a Odebrecht a entregar una coima de 10 millones de reales (R$) a sus socios golpistas Eliseu Padilha, jefe del gabinete del Presidente, que se embolsó 4 millones de R$ en efectivo, y Paulo Skaff, presidente de la Federação das Indústrias do Estado de São Paulo (FIESP), que se llevó a 6 millones de R$ también en efectivo. La delación también reveló la cantidad recibida por el canciller usurpador José Serra, 34,5 millones de R$.
Quién descubrió el escándalo de estos sobornos multimillonarios pagados a los golpistas no fue ningún medio de la prensa no hegemónica. La divulgación salió de la nada sospechosa de antigolpismo revista Veja, a menudo beneficiaria de numerosas filtraciones realizadas por agentes de la Policía Federal, fiscales y poder judicial.
Es evidente que este escándalo, con el potencial explosivo suficiente para derrocar al gobierno usurpador y enviar a sus miembros a la cárcel –si estuviésemos, por supuesto, en un momento de normalidad democrática e institucional-, tan sólo se filtró porque sus autores están seguros de que ejercen un control total de la situación y de las instituciones políticas, policiales y judiciales.
Es absurdo pensar que esta denuncia tenga algo que ver con principios éticos o morales o con el ideal de “regeneración” de la política proclamado por los fiscales de la operación Lava Jato, que actúan como verdaderos predicadores del nuevo orden, puro y libre de pecado.
La filtración es una operación calculada; es parte del juego de disputas, chantajes y conciliación de intereses dentro del bloque golpista.
Quiénes se benefician de las filtraciones son conscientes de que la divulgación de este escándalo monumental no va a revertir el curso del golpe y no va a hacer caer al gobierno usurpador de Michel Temer. En otras palabras: el golpe se consolida y el nuevo régimen golpista, que se asienta sobre una base criminal y en la solidaridad delictiva, ya empieza a administrar las tensiones internas.
A esta etapa “orwelliana” de la realidad brasileña no se hubiese sido posible llegar sin la participación de la Red Globo, implicada en cuerpo y alma en el golpe.
El Globo juega un papel decisivo en la consolidación del golpe, como ya lo hizo en el año 1964. El papel nocivo del Globo para la democracia se manifiesta cuando manipula y tergiversa la realidad que publica, pero especialmente cuando oculta criminalmente la realidad.
Estos acontecimientos son la manifestación olímpica de que Brasil, nuevamente, se está sumiendo en el abismo de la arbitrariedad y el oscurantismo.
Jeferson Miola es miembro del Instituto de Debates, Estudos e Alternativas de Porto Alegre (IDEA) y coordinador ejecutivo del 5º Foro Social Mundial.
Notas del traductor
[1] El golpe de Estado de 1964 puso fin al gobierno democrático de João Goulart y dio paso a una larga dictadura que se prolongó hasta 1985.
Fuente: https://www.brasil247.com/pt/colunistas/jefersonmiola/248637/Globo-e-golpistas-mergulham-o-Brasil-no-abismo.htm
Fuente: Rebelión

Albert Rivera en Honrados Anónimos

 

David Torres
Estos días los periódicos vienen tapizados de arriba abajo con las fotos de los desencuentros entre Mariano y Albert, un dúo cómico que amenaza con inaugurarse pero que no acaba de cuajar. El problema es que ni siquiera ellos mismos saben si van a dedicarse al humor, a la canción o a otra cosa. En los reportajes sobre música pop lo habitual es dedicar las primeras planas a los grupos que se separan; en las crónicas políticas lo que interesa es el momento en que la banda va a juntarse, afinando los instrumentos y tanteando el repertorio. Mariano y Albert están a punto de triunfar como dúo siempre y cuando Albert acepte la precedencia en todos los órdenes de Mariano, quien nunca va a aceptar que sean Albert y Mariano por la mismas razones que Simon y Garfunkel no eran Garfunkel y Simon.
Tal y como se estrechan la mano, prolongando el apretón un buen rato, mirando al horizonte y sonriendo aplicadamente a la cámara, dan la misma impresión que cualquiera de esas parejas artísticas que siguen unidas por presiones del público o por consejos paternales de su manager. No es que no tengan ganas de seguir: es que no tienen ganas de empezar. La tirria que se profesan es previa a sus relaciones íntimas, justo al revés que ciertos matrimonios, pero en su ingenuidad piensan que quizá un buen revolcón pueda enderezar las cosas. Con lo que sueñan en realidad, por pragmatismo e ideales, es con fusionarse en una yunta artística de hermanos al estilo de Estopa, Pimpinela, Azúcar Moreno o, mejor todavía, Los Chunguitos.
Para dirimir las diferencias de criterio entre ambos, Albert le ha comunicado a Mariano una lista de seis condiciones previas que no parecen muy difíciles de cumplir: bastaría con disolver el PP. De hecho, por la peste que va soltando de norte a sur y de este a oeste, el partido entero está podrido. Sin embargo, según el electorado -por no hablar de los datos y estadísticas- España rula perfectamente aun con un gobierno en descomposición. Ya se han ido tres ministros por el desagüe y la cosa no para de mejorar; en cuanto se marchen los demás, podríamos salir del agujero.
Las seis condiciones ineludibles a las que Albert ha condicionado su apoyo no son más que una simplificación del programa de doce pasos de Alcohólicos Anónimos. No hay más que ir sustituyendo en cada uno de los epígrafes los términos “poder superior” o “Dios” por “PP” y el término “alcohol” por el término “honradez”, esa extraña droga a la que está enganchado Albert Rivera desde hace un año y que tantos disgustos le está dando. Por ejemplo:
1. Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos la honradez y que nuestra vida se ha vuelto ingobernable.
2. Llegamos a creer en un PP superior a nosotros que podría devolvernos el sano juicio.
3. Resolvemos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado del PP, según nuestro propio entendimiento de él.
6. Estamos enteramente dispuestos a que el PP elimine todos estos defectos de carácter.
7. Humildemente le pedimos al PP que nos libre de nuestras culpas.
Etcétera.
David Torres
Fuente: Público.es

Estados Unidos compensará a Israel por el acuerdo con Irán con el mayor paquete de ayuda militar de su historia

Mintpress News
Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos
Israel podría cerrar pronto el mayor acuerdo de ayuda militar de Estados Unidos de su historia que, según se ha informado, supone un aumento en la ayuda anual recibida, la cual asciende ya a varios miles de millones de dólares.Actualmente Israel recibe más de 3.100 millones de dólares de ayuda anuales de Estados Unidos según un acuerdo por 10 años firmado por el presidente George W. Bush y que expirará en 2018, aunque el gobierno Obama podría firmar pronto otro acuerdo por 10 años que aumentaría aún más esta ayuda.
“Además , el Congreso ha concedido una suma adicional de dinero para misiles de defensa”, informaba The Washington Post el viernes [29 de julio de 2016].
Altos cargos israelíes, incluido el Primer ministro Benjamin Netanyahu, estuvieron negociando durante “meses de negociaciones secretas” conseguir no menos de 5.000 millones de dólares al año, según informaron Carol Morello y Ruth Eglash de The Washington Post. “Los israelíes argumentaban que necesitan gastar mucho más en defensa tras el acuerdo nuclear con Irán firmado el año pasado, acuerdo por el que se desbloqueó el capital iraní congelado e Israel teme que este capital se use en parte para financiar una agresión iraní a la zona”, escribían.
Incluso los agentes de la inteligencia israelí han expresado sus dudas de que Irán suponga una amenaza para Israel, aunque es posible que un Irán más poderoso pueda poner en peligro los planes de Israel de controlar los recursos energéticos de la zona, incluidos los Altos de Golan en Siria ocupados ilegalmente por Israel.
Una cuestión pendiente es una disposición especial que Estados Unidos concede a Israel y le permite gastar en Israel hasta un 26% de su ayuda en dólares. “No se permite hacerlo a ningún otro país receptor de fondos estadounidenses, pero se estableció en la década de 1980 para permitir a Israel crear su incipiente infraestructura de defensa”, informaba The Washington Post.
El gobierno Obama quiere acabar con esta excepción y obligar a Israel a gastar en Estados Unidos toda la ayuda recibida en dólares. “Dada la prosperidad actual de la industria de defensa de Israel, el gobierno [estadounidense] quiere anular esta disposición y exigir que más ayuda estadounidense vaya a empresas estadounidenses que suministran bienes y servicios”, explicaban Morello y Eglash.

[Primera columna: Encuesta sobre ayuda a Israel: excesiva, demasiada, correcta, poca, demasiado poca. Pregunta: “Estados Unidos da a Israel más de 3.000 millones de dólares al año (el 9% del presupuesto de ayuda exterior y más de lo que concede a ningún otro país). La cantidad es:”]

Según una encuesta realizada en marzo, un 62% de los estadounidenses considera que Israel ya recibe demasiada ayuda y al menos un experto militar israelí afirma que ya es hora de recortar la ayuda militar exterior. El general de división (en la reserva) Gershon Hacohen, ex director de las escuelas de guerra de las Fuerzas de Defensa de Israel y comandante del Cuerpo del Norte de Israel, declaró la semana pasada a Defense News que la ayuda estadounidense “nos perjudica y nos corrompe” y que el ejército israelí debería tratar de reducir la ayuda gradualmente en vez de tratar de aumentarla constantemente. “Hacerlo exige liderazgo, pero si se hiciera de manera calculada y bien planificada, restablecería nuestra soberanía, la autosuficiencia de nuestro ejército y nuestra capacidad militar”, añadió.
En febrero Ali Abunimah, co-fundador de Electronic Intifada, una página web de noticias y a favor de la liberación de Palestina, sugería que esta ayuda (y la constante voluntad de Washington de ignorar los crímenes de guerra israelíes contra Palestina) era el pago por permitir el uso de la diplomacia en la zona. “En efecto, los derechos y las vidas de los palestinos han sido la moneda de cambio que Obama ha utilizado para ‘compensar’ a Israel por el acuerdo con Irán”, escribía.
Abunimah concluía que de la misma manera que Irán supone para Israel una pequeña amenaza real, si no ninguna, Israel también sabe que no debe amenazar los intereses estadounidenses en Irán: “Israel no utilizará el nuevo paquete de armas de Obama, el mayor hasta ahora, para atacar a Irán y, por consiguiente, no interferirá en los intereses hegemónicos de Estados Unidos. Las armas que Obama da a Israel se utilizarán para mantener e incrementar la ocupación, el apartheid y el colonialismo de asentamiento de Israel en Palestina, por no hablar de las masacres regulares en Gaza”.

Fuente: http://www.mintpressnews.com/us-compensate-israel-iran-deal-biggest-military-aid-package-ever/219041/
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

La guerra de Siria se alimenta gracias a la intervención exterior

Iñigo Sáenz de Ugarte
alepo

En los últimos meses, el Gobierno sirio había conseguido una posición de ventaja sobre los insurgentes que ocupan una parte de la ciudad de Alepo, en el norte del país. La conexión de sus enemigos con la frontera turca, y por tanto, con la llegada de suministros y armas, estaba en peligro. Se dijo que Damasco podía llegar a controlar toda la ciudad, lo que supondría un factor decisivo en la guerra civil siria. El último contraataque de los insurgentes ha cambiado la situación sobre el terreno muy poco tiempo después de que el Frente Al Nusra anunciara que abandona su vinculación a Al Qaeda y cambia su nombre.

Un artículo en el FT da algunas pistas, no del todo claras como es habitual en esta guerra, cuya información escritas fuera del país se basan a veces en fuentes anónimas. La principal, los insurgentes han recibido una considerable ayuda exterior recientemente. Sin ella, esta ofensiva habría sido imposible.

“Pero la ofensiva contra las tropas del presidente Basar Al-Asad puede haber tenido más ayuda extranjera de la que parece. Activistas y rebeldes dicen que las fuerzas de la oposición han recibido nuevas armas, dinero y otros suministros antes y durante los combates. “En la frontera conté ayer decenas de camiones con armas”, dice un activista sirio, que suele pasar entre Siria y la vecina Turquía. “Está ocurriendo todos los días, durante semanas. Pasan armas, artillería, no hablamos sólo de algunas armas y munición”.

La sospecha, bastante probable en este caso, es que la ayuda procede de Arabia Saudí y Qatar, colaboración que suele contar con el obvio permiso de Turquía, por cuya frontera tiene que pasar, y de EEUU. Tras el golpe de Estado, la atención del Gobierno turco está centrada en los asuntos internos, pero eso no quiere decir que haya abandonado su política de propiciar el derrocamiento de Asad.

En esta ofensiva está participando la nueva Al Nusra, ahora llamada Fatah al-Sham. Los yihadistas son el grupo dominante en la coalición responsable de romper el cerco sobre una parte de Alepo y de permitir que lleguen suministros a las zonas urbanas.

Su ideología es la misma que antes. No ha habido una ruptura con Al Qaeda por discrepancias de fondo. De hecho, al Zauahiri había pedido a Al Nusra que llegara a acuerdos con otros grupos insurgente sirios, no necesariamente yihadistas, y ese pacto no era posible sin poner fin a su juramento de lealtad hacia Al Qaeda.

Con independencia de lo que ocurra en Alepo –ya hay informaciones que indican que las fuerzas del Gobierno, ayudadas por las milicias libanesas de Hizbolá, han recuperado parte del terreno perdido–, la duda es si ahora EEUU dará por certificado el ‘blanqueo’ de Al Nusra, lo que conduciría a reconocer su papel predominante en cualquier coalición de fuerzas contrarias al Gobierno de Asad.

El intento de Washington por encontrar una fuerza que estuviera tan lejos de Asad como de los yihadistas de ISIS o Al Nusra ha cosechado estos años un claro fracaso. Tomemos el ejemplo de un artículo de hace unos días en el NYT, que recuerda la situación inmediatamente anterior a la intervención directa de las fuerzas rusas que salvaron a Damasco del riesgo de un colapso. Se dice que antes de eso “los grupos rebeldes apoyados por la CIA habían ganado territorio en las provincias de Idlib, Hama y Latakia” en el norte de Siria. Y el artículo comenta que había un problema para Washigton, que “estos grupos habían combatido en ocasiones junto a soldados del Frente Al Nusra”.

Más allá de que nunca he visto un artículo en la prensa norteamericana que llame “soldados” a miembros de Al Qaeda, no es cierto lo que dice. La ofensiva del norte que obtuvo esos éxitos en Idlib y amenazaba seriamente al Gobierno en la provincia de Latakia fue ejecutada por una coalición llamada “Ejército de la Conquista”, cuyo principal integrante era entonces Al Nusra. Es algo ampliamente conocido y no sé cómo a estas alturas se puede omitir.

El artículo cita una frase del líder de uno de esos grupos entonces aliados con Al Nusra que comenta que en esa época recibían cargamentos de misiles antitanque tan pronto como gastaban los envíos anteriores. Esa ayuda constante continuó en los meses posteriores a la intervención rusa, aunque no fue suficiente para impedir que se frenara el avance de los enemigos de Asad hacia el sur.

Tanto antes como ahora nos encontramos ante un escenario en el que ninguno de los contendientes de la guerra siria podrían avanzar posiciones sin ayuda exterior. El Gobierno, sin la Fuerza Aérea rusa y las milicias de Hizbolá. Los insurgentes, sin las armas y municiones que reciben de Arabia Saudí, Qatar, Turquía y EEUU. Es la garantía perfecta para que la guerra continúe durante años. Cuando uno de los bandos esté cerca de sufrir una derrota decisiva, tendrá el apoyo exterior que le permitirá compensar esa desventaja.

Fuente: eldiario.es